Brasil conmemora semana de reconocimiento a las trabajadoras domésticas

Fecha: jueves, 27 de abril de 2017

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Creuza Oliveira, secretaria general de la Federación Nacional de Trabajadoras Domésticas (FENATRAD). Foto: Agência Brasil/José Cruz 

En Brasil, el 27 de abril se conmemora el Día Nacional de las Trabajadoras Domésticas y durante toda la semana se realizan actividades de reconocimiento. En Salvador hubo una sesión especial en el Ayuntamiento y movilizaciones de trabajadoras domésticas. Entretanto, en Sao Paulo, tuvieron lugar actos públicos con el apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Instituto Sindical Interamericano para la Igualdad Racial (Inspir).

Con motivo de estas conmemoraciones, ONU Mujeres entrevistó a Creuza Oliveira, secretaria general de la Federación Nacional de Trabajadoras Domésticas (FENATRAD) e integrante del Grupo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres en Brasil.

Creuza destaca los logros alcanzados por las trabajadoras domésticas en el país en materia de legislación laboral y destaca la larga trayectoria de movilización social: "Tenemos alrededor de 80 años de organización sindical. Hemos tenido avances importantes, pero, al igual que otros trabajadores y trabajadoras, enfrentamos ahora el riesgo de un retroceso histórico en lo que se refiere a las reformas laborales y de previsión social.”

Hace cuatro años, se reconoció a las trabajadoras domésticas los mismos derechos laborales establecidos en la Constitución de 1988 para las demás categorías de trabajo. Durante más de 25 años, el trabajo doméstico remunerado era la única categoría profesional con menos derechos laborales en el país. Creuza comenta: “Sabemos que corremos el riesgo de perder los derechos que nos fueron reconocidos hace tan poco tiempo, incluyendo fijación de horas máximas de trabajo por semana, pensión, y pago de horas extras.”

En 2015, el trabajo doméstico remunerado era la ocupación del 18% de las mujeres afrodescendientes y del 10% de las mujeres blancas. Durante los últimos 20 años, el ingreso promedio de las trabajadoras domésticas creció en un 64% debido a la apreciación del salario mínimo y al aumento de la formalización del sector. A pesar de esto, el ingreso promedio en 2015, ni siquiera alcanzaba el salario mínimo (739 reales frente al salario mínimo de 788 reales, unos 250 dólares al mes).

Uno de los puntos negativos planteados por Creuza se refiere al aumento de la proporción de las trabajadoras “por día”, lo cual se acentúa en el caso de las mujeres negras. Ellas representaban el 18,3% de esta categoría en 1995, cifra que llegó 31,7% en 2015. Entre las trabajadoras blancas, el 34,1% trabaja en más de un hogar, lo cual le permite mayores ingresos, pero menos acceso a derechos laborales y a protección social. "Tuvimos un aumento en la formalización del empleo de las trabajadoras domésticas. Pero también hubo un crecimiento en el número de trabajadoras “por día”, que quedan en una situación precaria de subcontratación”, dilucida.

Creuza también revela que la edad promedio de las trabajadoras domésticas aumentó y se redujo el número de niñas y adolescentes en el trabajo doméstico a nivel nacional y en las grandes ciudades, aunque no al ritmo deseado. “Sabemos que en los suburbios y en el interior, las niñas y adolescentes continúan trabajando. Para ello estamos activamente presentando denuncias y desarrollando campañas de sensibilización contra el trabajo infantil y juvenil. El lugar de niños y adolescentes es la escuela.”

Las preocupaciones de Creuza están en sintonía con la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, aprobada por los Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015, cuyo lema es priorizar a las personas en situación de vulnerabilidad y no dejar a nadie atrás.

Como uno de los grupos más vulnerables, enfrentado al racismo y al sexismo, las trabajadoras domésticas continúan movilizadas para ejercer sus derechos. "Todavía seguimos luchando para nuestro derecho a la vivienda, al cuidado diario de los niños y niñas, a la escuela de tiempo completo y a la expansión de los derechos. No podemos retroceder. No queremos ningún derecho menos", dice Creuza.

Entre las normas internacionales, la Convención 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos es una prioridad para el movimiento de las trabajadoras domésticas en Brasil. "Más de 20 países han ratificado la Convención, pero no es el caso de Brasil. Queremos la ratificación y lucharemos por ello”, asegura.

Y concluye: "No hay que dejar de soñar. No podemos dejar que los contratiempos nos desalientan. Tenemos que seguir luchando. Tenemos que participar en los sindicatos, en las organizaciones que luchan por los derechos de género, raza y clase. Tenemos que inspirarnos en el liderazgo de tantas mujeres y hombres, como Zumbi, Dandara, Luiza Mahin, Luiz Gama, Lélia Gonzalez o Luiza Barrios. Tenemos que continuar avanzando sus conquistas sin tregua”.

*Datos publicados en Retrato das Desigualdades de Gênero e Raça, Ipea, 2017.

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