Mujeres colombianas cultivan café y sirven paz

Tras cinco décadas de conflicto armado, las áreas rurales de Colombia se encuentran profundamente afectadas. Al día de hoy, las mujeres rurales e indígenas son las que sufren el más alto nivel de pobreza, exclusión social y discriminación. Según estadísticas nacionales, el 41.9% de las familias sustentadas por mujeres rurales vive en condición de pobreza, y el 9.6% en condición de pobreza extrema. ONU Mujeres apoya a mujeres rurales e indígenas en fortalecer sus capacidades como líderes y emprendedoras y promueve su empoderamiento económico y político como factor clave del proceso de paz del país.

Fecha: viernes, 13 de octubre de 2017

Almaguer es un municipio rural a los pies del Macizo Colombiano en el suroeste del país. El paisaje pintoresco de montañas verdes y valles fértiles, punteado de pequeños asentamientos en la región del Cauca, fue el escenario de las atrocidades del conflicto colombiano por más de cincuenta años. Tras la terminación del conflicto y la firma de los acuerdos de paz en 2016, las mujeres de Almaguer comenzaron a construir un futuro pacífico y próspero para sus comunidades. Al fin y al cabo, sin una vida y un salario digno, ¿cómo puede la paz ser sostenible?

Mercedes Ruiz. Photo: UN Women/Laura Soriano
Mercedes Ruiz. Foto: ONU Mujeres/Laura Soriano

Mercedes Ruiz, una menuda sembradora de café, es una de estas mujeres. El año pasado, junto a otras 600 mujeres indígenas sembradoras de café también del municipio y con el apoyo de ONU Mujeres, fundó la Asociación de Mujeres Rurales Almaguereñas (AMURA). Las mujeres han cultivado café por generaciones, pero tienen poco conocimiento sobre cómo promocionar y vender sus productos, además de que carecen de poder en la toma de decisiones dentro del núcleo familiar y del mercado cafetalero.

“Decidimos organizarnos porque nuestras voces no se estaban tomando en cuenta”, explica Ruiz. Cuando las mujeres empezaron a organizarse, en un principio sus familiares se opusieron a la idea de una asociación solo de mujeres. “Decían que dejaba la familia demasiado seguido [para las reuniones] y que no cumplía con mis tareas domésticas”, evoca la cafetalera. Sin embargo, estas mujeres estaban determinadas a mejorar su situación social y económica.

En 2016, Ruíz, junto a otras mujeres rurales líderes de la región, fue invitada a participar en un taller sobre liderazgo organizado y coordinado por un ente local de desarrollo, la Fundación Estrella Orográfica del Macizo Colombiano (FUNDECIMA), apoyado por ONU Mujeres y otras agencias de Naciones Unidas. En el taller, las mujeres aprendieron a desarrollar estrategias colectivas, a preparar e implementar planes empresariales para sus iniciativas y cómo lograr que sus negocios fueran eficientes.

“Nuestra idea es fortalecer y consolidar las propuestas desarrolladas por las organizaciones de mujeres”, explica Andrea Villareal, de ONU Mujeres. El programa de liderazgo no solo busca mejorar el acceso de las mujeres a los recursos económicos, sino también las empodera para que puedan participar en la toma de decisiones económicas y políticas que las involucran y asegurarse de que se tome en cuenta su contribución a la economía de la región.

Ruíz asegura que “empezamos a ser más activas en los procesos de planificación del municipio. Sabemos que es importante para asegurar que los procesos de paz y desarrollo incluyan a las mujeres”. Ruíz y sus compañeras tienen reuniones periódicas con las autoridades municipales locales, y en 2016 presentaron un decreto municipal para la institucionalización del 25 de noviembre como Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres y del 8 de marzo como Día internacional de las mujeres, el cual fue aprobado y adoptado.

Los talleres apoyados por ONU Mujeres están dirigidos también a hombres líderes locales y a familiares de las participantes, para sensibilizar sobre los derechos de las mujeres, combatir la violencia contra las mujeres y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado.

“La participación de hombres ha sido muy útil. Nos ayudó a incrementar el conocimiento colectivo sobre los derechos de las mujeres”, explica Olga Truque, coordinadora de proyectos de FUNDECIMA”. Ruíz asegura que sus familiares han empezado a llevar las tareas domésticas y la apoyan más en su trabajo extra-domestico: “Mi hijo de 18 me apoya en mi educación y en mi trabajo para la comunidad. Mi esposo también me apoya y me da la fuerza de seguir con este proyecto”.

Al día de hoy, las mujeres sembradoras de café de Almaguer están muy emocionada por las nuevas máquinas tostadoras y moledoras de café que están por llegar. Están aprendiendo sobre las nuevas tecnologías, que mejorarán y aumentarán su producción de café, y ya están planeando como promover y vender sus productos.

“Todavía no témenos etiquetas para los diferentes productos, pero esta es una de las cosas que hemos aprendido en los talleres”, comenta Ruíz. “Ahora sabemos que como mujeres empoderadas podemos contribuir no solo a nuestras familias, sino también a nuestras comunidades por entero” concluye.

Los talleres promovidos por ONU Mujeres en la región del Macizo en Colombia han sido posibles gracias a la generosa contribución del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (FODS). A partir de las experiencias recientes, ONU Mujeres espera continuar promoviendo el empoderamiento económico de las mujeres y sosteniendo la paz en las regiones de Cauca, Meta y Nariño en Colombia.