Take Five: Es una cuestión de justicia: paridad de género 50/50 en los partidos políticos

Fecha: jueves, 2 de noviembre de 2017

Gloria Reyes, Congresswoman, speaks in the UN Women Dominican Republic Programme Presence about the new political parties’ project on 24 July 2017 in Santo Domingo. Photo: UN Women/Andrea Dominguez
La congresista Gloria Reyes, de República Dominicana. Foto: ONU Mujeres / Andrea Dominguez

La congresista Gloria Reyes es una firme defensora de aumentar la participación política de las mujeres y recientemente respaldó una ley contra el matrimonio infantil en la República Dominicana. Participó en un foro regional organizado por ONU Mujeres del 9 al 11 de octubre, centrado en la abolición del matrimonio infantil en la región de América Latina y el Caribe. A principios de este año, varios países de América Central y el Caribe, incluidos Honduras, Trinidad y Tobago, El Salvador y Guatemala abolieron la legislación discriminatoria que permitía el matrimonio infantil.

¿Por qué es importante incrementar la participación de las mujeres en la política en la República Dominicana?

La representación política de las mujeres es esencial porque ahí es donde se toman las decisiones. No se trata solo de obtener cuotas para las mujeres, sino de tener la oportunidad de decidir. Como mujer, he podido influir en las cuestiones de género, por lo que las acciones como la erradicación del matrimonio infantil o la interrupción voluntaria del embarazo podrían ser una realidad. La propia presencia [de mujeres] dentro de una estructura política, y la defensa de los derechos de las mujeres, han sido fundamentales para el éxito de estas iniciativas. Por lo tanto, es vital lograr una mayor participación política de las mujeres y los jóvenes.

El Congreso Nacional, específicamente la Cámara de Diputados, tiene una representación de tan solo un 28% de mujeres y un 3% de los jóvenes. Lo que está claro es que tenemos que involucrar a los jóvenes en la actividad política, y debemos eliminar las barreras estructurales que perpetúan la discriminación de género dentro de las organizaciones políticas y en las dinámicas sociales.

¿Qué lo motivó a dedicarse a la política? ¿Se enfrentó a algún desafío cuando comenzó a trabajar?

De niña, crecí viendo las necesidades de la gente de mi país. En mi adolescencia, no conocía el concepto de desigualdad social, pero crecí preguntándome por qué había algunas personas con tanta riqueza y otras con tan poco. Eso me motivó a involucrarme en actividades sociales y comunitarias y a servir a las personas.

Cuando comencé a trabajar en la política, me di cuenta de que éste era el espacio ideal para trabajar en el logro de la justicia, la igualdad de género y poner estos temas en la agenda [política] dentro del sistema. El amor por mi país, su gente y el servicio público fue mi principal motivación.

Enfrenté algunos desafíos cuando comencé, porque mi proyecto fue subestimado: era una mujer joven sin recursos económicos considerables. Ser una mujer joven fue la principal causa de crítica; me dijeron que no trabajara en política. Sin embargo, mi relación con el electorado fue diferente. Los jóvenes constituyentes exigieron una renovación política en el liderazgo y como mujer joven podría ser la voz para representarlos.

Recientemente, hubo debates en la Cámara de Diputados sobre el tema de la igualdad de género. ¿Cree que ha habido alguna diferencia en cómo se manejan las discusiones sobre los derechos y las necesidades de las mujeres en el país?

Ha habido alguna mejora en la calidad de los debates; ahora hay más voces para defender estas causas, porque los constituyentes son más conscientes de sus derechos. Desde el Congreso, trabajamos en capacitaciones de género para los legisladores, y en la Comisión de Género, estamos en constante crecimiento. Se están realizando esfuerzos para agudizar el conocimiento sobre los derechos de las mujeres y los temas en la agenda de la Comisión.

Pero se necesita hacer mucho más. A veces las opiniones se crean por ignorancia, por ejemplo, la oposición a la erradicación del matrimonio infantil.

Los estereotipos de género siguen siendo la norma en las relaciones políticas. Debemos asegurarnos de que estos [espacios políticos] sean lo más equitativos posible para las mujeres que deciden trabajar en política. Las mujeres en posiciones de liderazgo son cruciales. Gracias a la capacitación continua de nuestros legisladores, estamos dando pasos progresivos en los mecanismos organizativos y operativos.

Tenemos un fuerte compromiso con la igualdad de género y la paridad democrática en los servicios que brindamos. Es una cuestión de justicia: si más del 50 por ciento del electorado son mujeres, es una injusticia que las mujeres no estén presentes [igualmente] en los espacios de toma de decisiones. La Constitución de la República Dominicana establece la necesidad de un equilibrio de poder en todas las instituciones públicas. La paridad política consagrada en el nuevo Proyecto de Ley de Partidos Políticos debe convertirse en realidad. Creo que la democracia se beneficiará por completo de tener más mujeres en los espacios públicos.

¿Qué puede hacer ONU Mujeres para garantizar una mayor participación de las mujeres en puestos políticos clave en la República Dominicana?

Creo firmemente que para superar las barreras que restringen la participación de las mujeres en puestos de toma de decisiones políticas, se pueden tomar muchas medidas.

Por ejemplo, crear e implementar campañas de motivación y empoderamiento para que las mujeres aumenten su participación en la política, así como para expresar la importancia de su participación para ellas y para el país, será beneficioso. ONU Mujeres también puede alentar la creación de espacios de capacitación política en escuelas y universidades para mujeres jóvenes.

Apoyar iniciativas tales como programas de capacitación, conferencias y seminarios para mujeres que ya están aspirando a participar en puestos elegidos públicamente puede ser otra iniciativa importante.

Otras iniciativas que recomendaría serían apoyar los servicios de asesoría y tutoría para potenciales candidatas sobre cómo llevar a cabo una campaña política, y proporcionar asesoramiento técnico a mujeres que ocupan cargos públicos en asuntos de relevancia nacional, como presupuestos, deuda pública, ciencia, tecnología y economía para expandir su capacidad. También es importante formar leyes que estimulen la participación de las mujeres en la política a nivel local y nacional, ya que las mujeres en las principales ciudades tienen más probabilidades de obtener apoyo que las que viven en áreas más distantes.

¿Cuáles son algunos de los temas legislativos más urgentes para promover los derechos de las mujeres en República Dominicana?

De muchas cuestiones legislativas pendientes, hay seis que deberían priorizarse en la próxima agenda legislativa.

Primero, necesitamos soluciones legislativas para la alta tasa de embarazo adolescente. Esto mantiene a las mujeres marginadas y condenadas a repetir el ciclo de la pobreza. En segundo lugar, necesitamos la prevención del embarazo adolescente y debemos mejorar las oportunidades para quienes ya están embarazadas. Además, garantizar el acceso a los recursos, la información y el apoyo en salud sexual y reproductiva, el asesoramiento médico para una mejor planificación familiar, entre otros, son también puntos que debemos asegurarnos de cubrir. La Ley de Educación Sexual y Reproductiva es uno de los principales objetivos para trabajar en los derechos de las mujeres.

Como parte de la Cámara de Diputados, hemos aprobado una ley que busca erradicar la violencia de género; abarca no sólo la violencia doméstica, sino también la violencia relacionada con la salud sexual y los derechos reproductivos.

El cuarto punto de la agenda sería el logro de un salario igual por un trabajo igual. El quinto sería la posibilidad de que las mujeres sufran interrupción voluntaria del embarazo. Y por último, pero no menos importante, creo que cuantas más mujeres tengamos en el espacio político, más voces pueden defender los problemas relacionados con los derechos de las mujeres. Deberíamos aspirar a un modelo de democracia paritaria basado en la igualdad sustantiva y lograr una paridad de género de 50/50 en los partidos políticos.

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