Si no tenemos agua no tenemos vida

Por: Alejandrina Zaruma Ramón

Fecha: jueves, 22 de abril de 2021

Yo tengo sesenta y tres años. Nací en esta tierrita que llamamos Hornillos. Dicen que hace tiempo había bastantes hornos para hacer ladrillo, ahora ya se acabó todo eso. Aquí había antes más gente que en Morasloma. Ahora hemos quedado pocos, esto quedó vacío. Yo he vivido siempre aquí, no me he ido a vivir a ninguna otra parte. Aquí vivo solita, sembrando maíz, papita, trigo, cebada.

Lo más duro del trabajo del campo es cultivar el terreno, sufrimos bastante deshierbando porque si no hacemos eso no tenemos frutos. Antes trabajaba solita, yo cogía los toritos, los uncía y les ponía el arado, todo eso hacía yo sola, pero ahora ya no avanzo ni a caminar, peor a coger la yunta, ahora ya no, ahora tengo que contratar un hombre para que me ayude a cultivar el terreno.

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Pero yo cuido a mis animalitos, unas vaquitas, unos diez borreguitos, yo los cuido a todos. Yo trasquilo los borreguitos, hilo la lana, a veces vendo el hilito o le entrego a una prima y ella teje mantas, alforjas o frazadas y luego vamos a vender en Saraguro.

La experiencia con ONU Mujeres me gustó bastante. Es la primera vez que voy a talleres, antes no he tenido esa suerte. Aprendimos a hacer ejercicios en el petate que nos trajeron, para que nos sintamos bien. Con todo el cuerpo hacíamos ejercicio. Me gustó porque algunos movimientos nos hacían sentir alivio.

Yo la verdad no fallé nunca a ninguna reunión y estaba muy contenta, hasta a Cuenca me fui aunque estaba enfermita, porque sí me gusta participar.

Además, nos dieron el abono para los terrenos para que sembremos, nos dieron plantas, frutales, hasta un poncho de agua, porque la vida del campo es dura.

¡Con las otras mujeres conversábamos que estábamos ganando! Haciendo cuentas vimos que con lo que nos enseñaron ahorrábamos hasta unos cuarenta dolarcitos y eso estaba muy bueno.

Hay que cuidar el páramo, porque la única agua que tenemos viene de la parte alta. Ahí tenemos nosotros los arroyos, de ahí baja el agua por la quebrada. Esa agua es la que utilizamos acá en la parte baja.

Yo quisiera que para el futuro no nos faltara el agua, que es la base principal, porque si no tenemos agua no tenemos vida. ¿Qué les vamos a dejar al resto, a los que van quedando? porque nosotros mayores ya nos hemos de ir.

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Esta pieza editorial es un extracto de la publicación “Agua, mujeres, páramo: poner la vida en el centro de la vida”, producto editorial que sistematiza testimoniales de las beneficiarias del proyecto “Sostenibilidad del páramo desde la perspectiva de género”, ejecutado con el Gobierno Autónomo Descentralizado de la Provincia de Azuay, Ecuador y financiado por el Ayuntamiento de Madrid.

Las opiniones contenidas en este blog son responsabilidad de su autora y no reflejan una posición oficial de ONU Mujeres o de cualquier otra agencia del Sistema de las Naciones Unidas

"Agua, mujeres, páramo: poner la vida en el centro de la vida”