Kayra Harding: “Para mí no hay democracia sin la participación de la mujer en igualdad de condiciones”

A través de su trayectoria como comunicadora, escritora y abogada, Kayra Harding se ha forjado el reconocimiento nacional e internacional como activista a favor de los derechos de las mujeres, especialmente el empoderamiento femenino y la no-violencia contra las mujeres en diversos ámbitos de la sociedad. Su incesante trabajo por el reconocimiento de la afro descendencia panameña contribuyó a la aprobación de la Ley 64 del 6 de diciembre de 2016, que crea la Secretaría Nacional para el Desarrollo de los Afropanameños. Es autora de la Ley 184 del 25 de noviembre de 2020, sobre violencia política contra las mujeres. Actualmente es la primera Vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Panamá y recientemente fue electa Vicepresidenta para Centroamérica de la Red Parlamentaria para la Igualdad de Género de PanAmericas y pertenece al Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos (FONAMUPP).

Fecha: viernes, 15 de octubre de 2021

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Foto: Cortesía Kayra Harding

A pesar de las múltiples barreras que las mujeres enfrentan para acceder y participar de la vida política, usted ya lleva más de 20 años de militancia y ha ocupado cargos de representación popular en Panamá. ¿Cómo ha vencido los desafíos que ha encontrado en su carrera política como mujer afrodescendiente?

Para la mujer como mujer, sin importar su etnia, ya es difícil participar en política, y todos lo reconocemos. Es difícil porque tenemos que enfrentar primero el tema de que somos mujeres, de que en muchos casos tenemos que cuidar a nuestros hijos, cuidar del hogar, trabajar porque somos profesionales. 

Las últimas estadísticas de la UNESCO hablan del perfil profesional de las mujeres en Panamá y en América Latina, y con mucha más relevancia tenemos informes de las últimas cifras en cuanto a las mujeres afrodescendientes en Panamá. Estamos alcanzando un número importante en comparación con el resto de la población en las universidades.  Salimos de las universidades como profesionales, pero lo cierto es que en el mercado laboral no se refleja esta ventaja que tiene la mujer afrodescendiente en cuanto a preparación. Entonces, pudiésemos decir que hemos trabajado y afrontado todos los desafíos como mujeres y como afrodescendientes. Vencemos la barrera de ser mujer y luego nos encontramos que, además de eso, el ser negra tiene sus limitantes. Yo creo que los desafíos se vencen con esfuerzo, empeño, preparación y ganas de salir adelante, para ayudar a nuestras familias, para empoderarnos y para visibilizarnos. Tengo muchos años de estar trabajando en el tema del empoderamiento de la población afrodescendiente, y sobre todo de la mujer afrodescendiente.

Usted fue autora de un proyecto de Ley sobre Violencia Política en contra de las Mujeres, que fue aprobado en 2020 por la Asamblea Nacional. ¿En qué consiste ahora la ley 184 de la República?

El proyecto de Ley de Violencia Política (ahora Ley N°. 184, hoy Ley de la República) lo que buscaba era que se tipificara y que se reconocieran como faltas o delitos aquellos actos que atentan contra el derecho de la mujer a participar en la vida política. 

En Panamá, como en muchos países de Latinoamérica, existen formas muy particulares de agredir a la mujer que participa en política y eso no estaba tipificado en la legislación panameña. Gracias a esta Ley, aquellas faltas y hechos graves finalmente pueden estar tipificados para que sean sancionados en cualquiera de las esferas correspondientes. Esto es lo que logramos con la Ley N° 184: una mayor participación de la mujer en la vida política, porque las mujeres por lo regular nos limitamos a participar al ser víctimas de hechos que van en contra de nuestra integridad, nuestra autoestima, nuestros derechos humanos como mujeres. Con esta ley lo que buscamos es que se reconocieran y se protegieran nuestros derechos dentro de un marco jurídico.

¿Qué tipos de violencia contempla la ley?

La Ley tipifica las faltas y hechos que puedan ser considerados como violencia política contra las mujeres.  Tiene que ver con la violencia interna en nuestros partidos para la postulación de las mujeres a cargos de elección popular, como lo son: representantes de corregimientos, alcaldes de los distintos municipios, diputadas de la Asamblea Nacional y, por qué no, presidentes o vicepresidentes de la República. Por ejemplo, tenemos testimonios que reflejan que en Panamá toda mujer que ha sido candidata a un puesto de elección ha sufrido varios tipos de violencia y todos están tipificados en la Ley N° 184.

¿Existen ejemplos de buenas prácticas en clave de consensuar primero con mujeres de todos los partidos y bancadas?

Por supuesto que existen. El ejemplo más claro fue el que vivimos estando al frente de este anteproyecto de Ley de Violencia Política que hoy es Ley de la República. Este fue un proyecto y un proceso que no llevé adelante yo sola. 

Lo primero fue recibir el acompañamiento de la sociedad civil. En Panamá existe una asociación de parlamentarias y exparlamentarias (APARLEXPA), además existe también el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos FONAMUPP, que nos acompañó desde los inicios de este proyecto.

Este proyecto fue una iniciativa modificada de administraciones anteriores que no lograron llevarlo al consenso. Ni siquiera de las mujeres, que somos aproximadamente el 20% en esta Asamblea Nacional, y que en mandatos anteriores eran solamente el 15 o 12%.  

Ahora estamos arriba del 17% en parlamentarias y no había forma de que lográsemos ponernos de acuerdo. El trabajo de acompañamiento empezó con la sociedad civil, en la presentación del anteproyecto, luego logramos que todas las diputadas mujeres del parlamento de Panamá apoyaran la iniciativa, se empoderaran de la misma, y la defendieran hasta su aprobación. Hoy es Ley de la República. 

En mi experiencia, no hay manera de que podamos trabajar y lograr una ley si no la trabajamos con el acompañamiento y apoyo solidario, real y con votos de la bancada femenina, -en este caso de las mujeres de esta Asamblea-. Asimismo, este logro no habría sido posible sin el apoyo de la sociedad civil. 

¿Ha sido difícil reunir a mujeres de todos los partidos políticos del país a través de un espacio como FONAMUPP? ¿Cómo coordinan su trabajo?

No ha sido difícil. FONAMUPP tiene más de 20 años en los cuales hemos estado trabajando en construir esta unidad entre mujeres políticas de distintos partidos. Como mujeres políticas entendemos que a pesar de las diferencias que nos distinguen, necesitamos del respaldo y cohesión entre mujeres para visibilizarnos, para las políticas públicas, para la presencia y participación de la mujer en política. Tenemos que olvidarnos de las banderas de nuestros partidos, porque lo que necesitamos es estar unidas. 

No importa el partido político sino la lucha que entendemos como género, como mujeres de partidos políticos y eso FONAMUPP lo ha hecho a lo largo de la historia, y tengo que reconocerlo.

Nosotras hemos mantenido ese liderazgo en este momento en la Asamblea Nacional de Diputados, participando en los foros de la sociedad civil, porque al final esto somos. Nuestros espacios y nuestra presencia en los puestos de elección popular son transitorios. La realidad es lo que podamos hacer como individuos o como grupo de sociedad civil.

Por último, ¿cuál es la democracia con la que sueña y que impulsa adentro del Foro de Mujeres de Partidos Políticos y como vicepresidenta de la Asamblea?  

Para mí no hay democracia sin la participación de la mujer. La participación de la mujer fortalece la democracia. Estamos conformados en hombres, mujeres, individuos, ciudadanos y debemos tener la participación de todos los sectores para realmente vivir en democracia. Yo creo que sin la participación de las mujeres en los puestos de decisión no hay una real democracia.

Lo que impulso como persona, como mujer, como miembro dentro del Foro de Mujeres Políticas y hoy, dentro de esta oportunidad de ser la primera vicepresidente de la Asamblea Nacional de Panamá, es lo mismo, es el derecho de la mujer a participar, a estar en los estamentos de toma de decisión. Es el derecho de la mujer a tener oportunidad en igualdad de condiciones con el hombre. Eso es lo que buscamos.

Nota: Estas publicaciones buscan estimular un debate propositivo en torno a los principales temas de interés para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Los conceptos expresados por las personas entrevistadas para la producción de nuestros contenidos editoriales no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres y agencias del Sistema de Naciones Unidas.