Resignificando una tragedia

“Yo nunca me consideré defensora de derechos humanos. Pero ese 29 de marzo yo le hice la promesa a Paloma de no dejar de pelear”, señala Norma Ledezma Ortega, Coordinadora General de Justicia para Nuestras Hijas.

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En México, de enero a septiembre de 2021 fueron asesinadas 2,866 mujeres (suma de feminicidio y homicidio doloso), lo que equivalentes a 10.5 mujeres asesinadas en promedio al día.

La vida de la familia de Paloma Escobar Ledezma, de 16 años, cambió el 2 de marzo de 2002, día en que desapareció en Ciudad Juárez. Esa misma noche, su mamá Norma Ledezma Ortega comenzó la búsqueda y la lucha por recuperar a su hija. Dos semanas después ya estaba junto con un grupo de madres buscando a sus hijas desaparecidas, y es ahí cuando nace el lema “Justicia para Nuestras Hijas”, con el que periodistas hacían referencia a sus manifestaciones o plantones en el Palacio de Gobierno.

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

“Soy una mujer a la que le arrebataron la mitad del corazón, y que con la otra mitad sigo luchando con alma y cuerpo para defender a todas aquellas personas que no pueden defenderse. No hay un título, pero mi vida está empeñada en eso. Renuncié a la maquila como jefa de grupo, estudié la secundaria, la preparatoria e hice una licenciatura para dedicarme a servir a las personas que tocan nuestras puertas y nos llaman pidiendo ayuda”, mencionó Norma, hoy coordinadora general de Justicia para Nuestras Hijas.

“Fueron 27 días, ya que fue un viernes 29 de marzo de 2002, cuando me entregaron el cuerpo de Paloma. Solo había una unidad de delitos sexuales. Ahí caían todos los casos, no había una unidad especializada. El personal no era especializado en estos casos, eran personas muy insensibles. Después de 19 años de estar trabajando en esto podemos evaluar y valorar algunos cambios, pero en aquel momento era una situación muy hostil, muy revictimizante, no se hablaba de feminicidio, mucho menos de perspectiva de género”, enfatizó Norma.

Ya habían encontrado a Paloma, pero aún faltaban las hijas de las otras madres que se juntaron con Norma para exigir justicia. “Lo que no sabía es que después lucharía por cientos de mujeres que ahora represento y acompaño, personas que ahora puedo defender. En un par de meses ya había más casos, más familias se estaban acercando. Hemos acompañado más de 600 casos en los últimos años, más 400 que estamos trabajando en este momento, de todo, violencia familiar, trata de personas, desapariciones, y por supuesto, feminicidios” asegura Norma.

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

En el 2005 Justicia para Nuestras Hijas se constituyó como una asociación civil (AC), ya con objetivos claros: trabajar la violencia familiar; la violencia de género; la trata de personas, y se está centrando en la prevención de la violencia y la reparación ya que por 19 años se han enfocado en la atención, investigación y sanción, pero en los últimos años han visto la necesidad de trabajar en la deconstrucción de estereotipos de género y desaprender conductas en los niños y las niñas, que pueden generar a la larga violencia de género.

Para la parte de reparación, realizan talleres donde se les enseña a las sobrevivientes sobre sus derechos, y se les da herramientas para que aprendan a defenderlos, a todas las hijas/hijos, nietos/nietas que se quedan en situación de orfandad, para que se conviertan en sujetos de derecho y su vida cambie.

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Foto: ONU Mujeres / Dzilam Méndez

La Iniciativa Spotlight, un programa puesto en marcha por las Naciones Unidas y la Unión Europea para prevenir y erradicar el feminicidio, en estrecha coordinación con el gobierno de México, promovió el fortalecimiento institucional de organizaciones locales con trabajo territorial como Justicia para Nuestras Hijas, a través de la difusión de herramientas específicas para robustecer su trabajo cotidiano, con cursos especializados como el de búsqueda forense enfocado a mujeres y niñas.

La organización también fue seleccionada para recibir financiamiento con un programa de pequeñas subvenciones, convocado por ONU Mujeres, para fortalecer las capacidades de la organización en prevención de la violencia feminicida hacia niñas, adolescentes y mujeres en Chihuahua, con énfasis en litigio internacional, reparación del daño con perspectiva de género, intervención en crisis y alerta temprana.

Con ello pretenden reaccionar de manera oportuna frente a cualquier posible indicio de violencia, tratándose de casos de desapariciones de mujeres y niñas, así como la defensa de sus familias.

“Es esencial dotar de recursos a las organizaciones de base. Ellas son, en muchos casos, el primer contacto de las mujeres y las niñas víctimas de violencia. Además, conocen el territorio y a las personas, cuentan con redes de confianza. Sin embargo, es difícil que puedan acceder a recursos, y la pandemia de COVID-19, lo ha hecho aún más complejo. Es por ello que, desde la Iniciativa Spotlight, hicimos una convocatoria específica para apoyar a las organizaciones en la primera línea de respuesta”, recalcó Nayeli Sánchez, coordinadora de Spotlight en ONU Mujeres México.

“Con su muerte sembré vida y esperanza, en lugar de odio, y ese caminar ha tenido frutos y logros; hemos localizado a muchas mujeres sin vida y con vida también. Hemos creado la primera Fiscalía del país que solamente se dedica a atender todas las violencias contra las mujeres, llamada Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razón de Género y la Familia, la cual es creada por la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el caso de Paloma. Se creó el 23 de febrero del 2012, aquí, en Chihuahua. Lleva el nombre de Paloma. Esa Fiscalía me costó su vida, hasta el momento tienen 9 unidades en otros municipios.”

Para Norma, su hija sigue presente en cada paso que da. Ella continúa preparando al personal de la Fiscalía, busca crear otras unidades en otros municipios, su objetivo es concientizar y sensibilizar para que las autoridades estén listas y dispuestas para cambiar el trato hacía las sobrevivientes y a sus familias, que las traten de otra forma a como fueron con ella cuando Paloma fue víctima de feminicidio.