Edurne Cárdenas llama a fortalecer el compromiso estatal y la participación feminista en la lucha contra las agendas anti derechos y la violencia de género en América Latina

Diálogos prospectivos: sociedades pacíficas e inclusivas, libres de violencia contra las mujeres y niñas, 4 de junio 2025

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En el marco del 30º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, los Diálogos prospectivos buscan estructurar el debate regional sobre los avances, desafíos y propuestas transformadoras para la igualdad de género. Retomando la dinámica de encuentros virtuales abiertos impulsados por ONU Mujeres desde 2020, esta iniciativa convoca a organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil a participar en espacios de intercambio intergeneracional que permitan construir una visión colectiva de futuro y generar recomendaciones compartidas. En una primera etapa, se desarrollarán una serie de diálogos virtuales en respuesta a las propuestas de estas organizaciones y en articulación con la agenda regional.

En la apertura de los Diálogos prospectivos: Sociedades pacíficas e inclusivas, libres de violencia contra las mujeres y niñas, organizados por ONU Mujeres,  Edurne Cárdenas, feminista y abogada oriunda de Tucumán, Argentina, integrante del GASC Regional de ONU Mujeres, hizo un llamado a reforzar el compromiso político, presupuestario e institucional de los Estados frente a la violencia por razones de género, así como a garantizar una participación activa de los movimientos feministas en la construcción de políticas públicas transformadoras.

Cárdenas agradeció a ONU Mujeres por crear espacios colectivos de diálogo e hizo referencia al legado histórico que sustenta el trabajo actual por la igualdad: desde la Conferencia de México en 1975, pasando por Beijing 1995, hasta el proceso actual hacia la XVI Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe, que tendrá lugar este año en México. “Esta construcción colectiva nos sostiene y nos permite pensar de manera prospectiva y constructiva, estamos obligadas a hacerlo”, afirmó.

Recordando el impacto de la primera marcha de Ni Una Menos, realizada en Argentina hace exactamente 10 años, destacó que fue un punto de inflexión para visibilizar la violencia contra las mujeres y posicionar los derechos de las mujeres en el centro del debate público.  

Cárdenas subrayó la persistencia de la violencia feminicida en la región: según CEPAL, al menos 3.897 mujeres fueron víctimas de femicidio en 2023, lo que equivale a 11 femicidios diarios en América Latina y el Caribe. Reforzó, además, que la mayoría de estas violencias ocurren en el ámbito doméstico, con vínculos familiares o de pareja, lo que interpela profundamente la noción de seguridad y convivencia. Advirtió también que la violencia de género con demasiada frecuencia se da dentro de los espacios que deberían ser aquellos más seguros y de confianza, como las casas y las familias.  

Durante su intervención, hizo hincapié en los avances alcanzados en las últimas décadas, como el reconocimiento de la violencia de género como violación de derechos humanos, el fortalecimiento de marcos normativos y el impulso de agendas feministas interseccionales, lideradas por mujeres indígenas, afrodescendientes, migrantes y LGBTQI+. Asimismo, mencionó logros concretos como la legalización del aborto en Argentina y la expansión de políticas de cuidado.

Sin embargo, alertó sobre los retrocesos actuales, impulsados por sectores ultraconservadores y actores antiderechos, el desfinanciamiento y la crisis del multilateralismo. “Las estrategias antiderechos se han sofisticado, promoviendo desinformación, bloqueos legislativos y retrocesos en políticas públicas”, señaló. También denunció la profunda brecha presupuestaria que afecta a las políticas de género: en Argentina, por ejemplo, antes de su desmantelamiento, estas políticas representaban apenas el 0,2 % del presupuesto nacional, frente a un gasto 41 veces mayor destinado al pago de intereses de la deuda.

Cárdenas llamó a pensar una respuesta estructural desde los Estados “¿Qué significa que un Estado sea presente, fuerte y responsable en la lucha contra la violencia de género? Significa, en primer lugar, que asuma un compromiso político real y sostenido. No se trata de declaraciones vacías o de gestos simbólicos, sino de una voluntad política que se traduzca en presupuestos adecuados, en políticas públicas integrales y en la implementación efectiva de las leyes existentes. “

Finalmente, advirtió que “Un Estado fuerte y responsable es aquel que no solo reacciona ante la violencia, sino que invierte en la prevención. Esto implica trabajar en la educación, invirtiendo en una educación sexual integral (ESI), promoviendo la igualdad de género en todas las áreas y desmantelando los estereotipos machistas y la desigualdad estructural que son la raíz de la violencia.”

Cárdenas concluyó haciendo un llamado a entretejer alianzas desde un enfoque transfeminista, interseccional y multiactoral, para avanzar hacia sociedades verdaderamente pacíficas, inclusivas y libres de violencia. “Mi invitación es a pensarlas desde nuestro movimiento transfeminista y tejiendo con distintos movimientos, porque las demandas y las respuestas son complejas y colectivas”, cerró.