Noryis Dubain: “No nos interesa una inclusión vacía. Queremos una transformación estructural”

Noryis Elizabeth Dubain Alarcón, mujer afrodescendiente y licenciada en administración de empresa, es docente, investigadora y activista del colectivo Kilombo Negrocéntricxs. Promueve el antirracismo con enfoque de género e interculturalidad. Ha participado en espacios internacionales como Beijing+30 y diálogos regionales con ONU Mujeres, destacándose por su compromiso con la visibilización de las mujeres afrodescendientes desde una mirada crítica e interseccional. 

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Noryis Dubain ha participado en espacios internacionales como Beijing+30 y diálogos regionales con ONU Mujeres, destacándose por su compromiso con la visibilización de las mujeres afrodescendientes desde una mirada crítica e interseccional.  Foto: Cortesía Noryis Dubain.
Noryis Dubain ha participado en espacios internacionales como Beijing+30 y diálogos regionales con ONU Mujeres, destacándose por su compromiso con la visibilización de las mujeres afrodescendientes desde una mirada crítica e interseccional. Foto: Cortesía Noryis Dubain.

Noryis Dubain es especialista en formulación y evaluación de proyectos, con foco en economía feminista y desarrollo territorial. Desde ahí, ha acompañado a mujeres, especialmente afrodescendientes y rurales, en la formulación de estrategias de autonomía económica con enfoque de derechos, sostenibilidad y reconocimiento de saberes propios.

En 2024, participó en los Diálogos Regionales de América Latina y el Caribe, que forman parte de la conmemoración del 30° aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing y en la sesión de apertura del Foro de la Sociedad Civil en la CEPAL, espacio en el que compartió reflexiones junto a referentes globales como Nyaradzayi Gumbonzvanda, directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres. “Estar ahí no fue una cuota, fue una conquista. Pudimos hablar de justicia racial, derechos de las mujeres negras y también de espiritualidad como forma de resistencia”, cuenta Noryis. 

También ha sido parte de campañas de visibilización organizadas por ONU Mujeres y otros organismos internacionales, aportando desde una mirada crítica que cruza raza, clase, género y territorio. Sin embargo, subraya que estos espacios no deben romantizarse: “Llegar a las agendas globales es importante, pero nuestro foco sigue estando en las comunidades. No nos interesa una inclusión vacía. Queremos una transformación estructural”, sostiene Noryis. 

Investigar desde lo negro 

Como académica, ha sostenido una postura clara: producir conocimiento desde una perspectiva negra, feminista y situada. Sus investigaciones se han centrado en experiencias de sostenimiento de la vida en contextos precarios, en el rol de las mujeres como gestoras comunitarias y su impacto en las generaciones venideras, trabajo que fue seleccionado en el Congreso Internacional de Economía, Feminismo y Mujer 2024 de Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto de Investigaciones Económicas American University, presentado en agosto de 2024. 

“No podemos seguir hablando de economía como si fuéramos seres neutros. Nosotras pensamos, escribimos y analizamos desde cuerpos marcados por la historia, por la exclusión, pero también por la resistencia”, afirma Noryis. 

En sus clases universitarias, promueve el pensamiento crítico y la revisión de los cánones. Ha sido mentora de estudiantes afrodescendientes y racializadas, abriendo caminos que antes estuvieron cerrados. “Ser la primera profesora negra que ven muchos estudiantes es una responsabilidad enorme. Pero también una oportunidad de disputar los sentidos de lo que se enseña y desde dónde se enseña”, señala. 

El activismo y los cuidados 

“Investigar también es un acto político. No basta con describir las desigualdades: hay que intervenir en ellas”, señala Noryis. Esa visión la llevó a participar en el Kilombo Negrocéntricxs, colectivo afrofeminista que ha crecido como una plataforma de activismo, cuidado y producción de conocimiento antirracista. “No somos un proyecto asistencialista ni folclórico. El Kilombo es un espacio político, afectivo y ancestral, donde nuestras vidas negras importan, duelen y resisten”, explica Noryis. 

Uno de los ejes más potentes del trabajo del Kilombo ha sido la reflexión sobre el cuidado del activismo. Frente a los ritmos acelerados, las exigencias institucionales y el desgaste emocional han levantado estrategias colectivas para cuidar a quienes luchan. “Las mujeres afrodescendientes no solo enfrentamos el racismo estructural, sino también una carga histórica de resistencia sin descanso. Por eso decimos que resistir no puede ser sinónimo de sacrificio eterno”, enfatiza. 

En su experiencia, cuidar es tan político como marchar o redactar un informe. En ese marco, el Kilombo ha promovido espacios de acompañamiento, autocuidado, espiritualidad y sanación colectiva. Han tejido redes con otras mujeres negras, migrantes y territoriales, compartiendo saberes, memoria y sostén. 

“Mi historia no es individual. Soy parte de una genealogía de mujeres negras que han sostenido la vida incluso cuando nadie miraba. Lo que hoy hago es gracias a ellas, a su fuerza y a sus cantos. Lo que construimos con el Kilombo también es de todas las que vinieron antes, de las que están y de las que vendrán”, asegura Noryis.  

Con esa convicción, hoy conmemora el Día de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora no como una efeméride, sino como una oportunidad para afirmar la vida negra en dignidad. “Estamos aquí, seguimos aquí, y no pedimos permiso para existir”, afirma Noryis. 

 

Nota: Estas publicaciones buscan estimular un debate propositivo en torno a los principales temas de interés para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Los conceptos expresados por las personas entrevistadas para la producción de nuestros contenidos editoriales no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres y agencias del Sistema de Naciones Unidas.