“Existimos, resistimos y decidimos”: Olga Montúfar Contreras en la COSP18 de la CDPD llama a transformar la inclusión en poder colectivo

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Nueva York, junio de 2025 – Con una voz firme, profundamente enraizada en los territorios y las luchas históricas de los pueblos indígenas, Olga Montúfar Contreras, originaria de la comunidad indígena de los Reyes de Acaxochitlan, Estado de Hidalgo; hablante de la lengua Nahualt, defensora mexicana y referente internacional de los derechos de las personas con discapacidad, se presentó en la 18ª sesión de la Conferencia de los Estados Parte de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD COSP18) con un mensaje potente, ético y transformador. A lo largo de tres intervenciones —en la sesión plenaria y en dos eventos paralelos— exigió acciones concretas para garantizar el derecho a la libre determinación de las personas indígenas con discapacidad, especialmente de las mujeres y niñas, quienes enfrentan formas múltiples y agravadas de discriminación.

“Nosotras no nacimos invisibles. Nos hicieron invisibles. Pero estamos aquí, vivas, organizadas, exigiendo”, declaró Montúfar. “Nuestra existencia misma ya es un acto de resistencia.”

Una agenda urgente: autodeterminación, capacidad jurídica y justicia interseccional

Montúfar denunció la persistencia de barreras estructurales que impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos de las personas indígenas con discapacidad. Recordó que muchas continúan bajo regímenes de tutela o interdicción que anulan su voluntad, sin acceso a servicios básicos, salud digna, educación bilingüe o participación política.

“La ‘protección’ sin voluntad es violencia. La ‘representación’ sin consentimiento es colonización”, afirmó.

Reivindicó el artículo 12 de la CDPD, que garantiza la capacidad jurídica en igualdad de condiciones, y el artículo 3 de la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP), que consagra el derecho a la libre determinación. Afirmó que la autonomía colectiva de los pueblos indígenas debe ir de la mano con la autonomía individual de las mujeres indígenas con discapacidad.

“La autodeterminación también es nuestra. Y la vamos a ejercer.”

Revisar los sistemas normativos propios: una propuesta de justicia interna

Reconociendo la riqueza de los sistemas jurídicos indígenas, Montúfar también llamó a su revisión crítica, señalando que muchas prácticas tradicionales continúan excluyendo a mujeres con discapacidad del liderazgo comunitario, la participación política y el acceso a la justicia.

“¿De qué sirve defender el derecho colectivo a la tierra, si no se reconoce nuestro derecho individual a decidir sobre nuestros cuerpos?”, cuestionó.

Apoyándose en las recomendaciones del Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (EMRIP) y en la Recomendación General No. 39 de la CEDAW, subrayó que la armonización entre sistemas normativos indígenas y estándares internacionales de derechos humanos es clave para una autonomía verdaderamente inclusiva.

Del discurso a la acción: propuestas concretas

En todas sus intervenciones, Olga Montúfar presentó un conjunto de recomendaciones prácticas dirigidas a los Estados, agencias de Naciones Unidas y movimientos sociales, entre ellas:

  • Reconocer la capacidad jurídica plena de las personas indígenas con discapacidad, eliminando toda forma de sustitución en la toma de decisiones. 
  • Garantizar acceso efectivo y culturalmente pertinente a la educación, salud, justicia, empleo y tecnologías accesibles en territorios indígenas. 
  • Asegurar la participación y con poder de decisión en procesos comunitarios y políticos, tanto en sistemas indígenas como estatales. 
  • Financiar el liderazgo indígena con discapacidad, no solo con proyectos consultivos, sino bajo el control directo de quienes los protagonizan. 
  • Incluir el enfoque de interseccionalidad en todas las políticas públicas. 
  • Establecer mecanismos de monitoreo liderados por personas indígenas con discapacidad para evaluar la implementación de políticas desde sus territorios y visiones. 
  • Crear espacios accesibles y seguros para la participación política, con intérpretes, formatos inclusivos y respeto a las lenguas originarias. 

Saberes, resistencia y liderazgo

Montúfar también destacó iniciativas impulsadas desde los propios territorios, como el Pacto por la Inclusión Resiliente en Chiapas (México), que articuló protocolos de evacuación accesibles y alertas tempranas en lenguas indígenas, y la plataforma Guardianas de la Tierra en la Amazonía ecuatoriana, donde mujeres con discapacidad promueven agroecología inclusiva y cuidado del territorio.

“No queremos ser el rostro bonito de los proyectos interculturales. Queremos participación real, desde el inicio y no al final del proceso.”

Una exigencia a la comunidad internacional

Montúfar cerró su participación con un llamado directo a los Estados Parte, agencias de Naciones Unidas y actores de cooperación internacional:

“No más en nuestro nombre. No más sin nosotras. La inclusión no puede seguir siendo retórica. Es hora de redistribuir el poder, de cumplir con las normas y de transformar los sistemas que nos han excluido. La justicia no se suplica: se exige.”

Su voz en la COSP18 no solo representó a miles de mujeres indígenas con discapacidad de América Latina y el mundo, sino que también reafirmó que la interseccionalidad, el liderazgo comunitario y la justicia territorial son esenciales para cumplir verdaderamente con la promesa de no dejar a nadie atrás. 

Nota: Estas publicaciones buscan estimular un debate propositivo en torno a los principales temas de interés para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Los conceptos expresados por las personas entrevistadas para la producción de nuestros contenidos editoriales no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres y agencias del Sistema de Naciones Unidas.