Irma Hernández: una alcaldesa que ha colocado el enfoque de género al centro de su gestión
En Panamá, una nueva generación de mujeres jóvenes está transformando la política desde las bases, desafiando estructuras históricas de exclusión y abriendo paso a liderazgos más diversos y representativos. Esta ola de cambio no ocurre en el vacío: es el resultado del empuje colectivo, del trabajo comunitario y del impulso a la participación política de las mujeres en todos los niveles.
Fecha:
Una de las figuras más emblemáticas de este momento es Irma Hernández, actual alcaldesa de San Miguelito. Su llegada a la administración local no solo rompió moldes tradicionales, sino que evidenció que la juventud y el enfoque de género pueden y debenconvivir en la gestión pública.
“Desde los 17 años sabía que quería ser alcaldesa”, cuenta Hernández. “Participé en el Concurso Nacional de Oratoria con el tema de la juventud en la democracia, fui alcaldesa juvenil y luego trabajé en la Alcaldía y la Asamblea. Pero lo que realmente me impulsó fue ver mi distrito abandonado por años. La política no me representaba, y sabía que podía hacer algo distinto desde aquí, cerca de la gente”, asegura Hernández.
Una mirada joven, una gestión con enfoque de género
Con apenas un año en el cargo, Irma Hernández ha colocado la perspectiva de género como eje transversal de su administración. “El 50 % de nuestro equipo directivo son mujeres”, afirma con orgullo. Pero no se queda en la representación: ha transformado el diseño urbano para que los espacios públicos sean más seguros y accesibles para niñas, mujeres y personas cuidadoras.
“Hemos repensado desde las canchas deportivas, que suelen ser dominadas por hombres, hasta las aceras, que deben permitir el paso de un coche de bebé. Iluminamos espacios públicos, ofrecemos talleres de prevención de violencia, salones de baile, espacios seguros para adultas mayores. Todo eso también es gobernar con enfoque de género”, señala Hernández.
Su visión interseccional la lleva a afirmar con firmeza: “Hablar de ‘las mujeres’ como si fueran un grupo homogéneo es un error. Las políticas que ignoran la diversidad de experiencias profundizan desigualdades. Una buena política es aquella que llega a quienes siempre han estado al margen”.
Barreras estructurales y el papel de la valentía
La alcaldesa reconoce que aún persisten múltiples barreras para que las mujeres jóvenes participen activamente en política. Desde mandatos culturales hasta estructuras legales que perpetúan la exclusión. “No está bien que solo tengamos un 12 % de participación femenina en espacios de decisión”, denuncia Irma.
Y es clara en su propuesta: “Necesitamos leyes que obliguen a los partidos a postular mujeres en igualdad de condiciones, presupuestos que financien las secretarías de mujeres para su formación, educación que le diga a las niñas que pueden ser alcaldesas, diputadas o presidentas. También necesitamos hogares más equitativos, mujeres con independencia económica y, sobre todo, mujeres valientes que rompan el miedo”.
De la gestión local a la consolidación de políticas inclusivas
Organizaciones como ONU Mujeres han sido aliadas fundamentales en este proceso de transformación. Según Hernández, su rol ha sido clave para profesionalizar la gestión con enfoque de género y fortalecer políticas locales orientadas a poblaciones históricamente invisibilizadas.
“Iniciativas como Territorios que cuidan nos han permitido pasar de hacer proyectos solo para mujeres a diseñar políticas públicas que reconozcan el valor del cuidado colectivo como pilar del tejido social. Ese acompañamiento ha sido vital para que avancemos con coherencia y profundidad”, afirma Hernández.
Desde su llegada a Panamá en 2010, ONU Mujeres ha impulsado reformas normativas, formación para lideresas jóvenes, acompañamiento de instituciones públicas y campañas de visibilización de la violencia política por razones de género. Todo ello ha contribuido a que mujeres como Irma Hernández no solo lleguen al poder, sino que lo ejerzan desde una perspectiva transformadora.
Reformas urgentes y una visión para el futuro
Con mirada crítica pero esperanzada, Hernández propone reformas estructurales que cambien las reglas del juego: “Legislaría para establecer cuotas obligatorias para mujeres en todos los cargos de elección popular. No es caridad, es justicia”.
Su visión de futuro es clara: un Panamá con más mujeres jóvenes liderando desde sus comunidades, instituciones y territorios. “La juventud no es solo futuro, es presente. Y este presente necesita una política con rostro de mujer, con visión de justicia y sin miedo a incomodar al poder”, afirma Hernández.