| Nota: Estas publicaciones buscan estimular un debate propositivo en torno a los principales temas de interés para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Los conceptos expresados por las personas entrevistadas para la producción de nuestros contenidos editoriales no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres y agencias del Sistema de Naciones Unidas. |
Melania Apaza Callex: La paz se teje desde los territorios indígenas
Melania Apaza Callex es una mujer aymara de 32 años, originaria del municipio de Turco, en la provincia Sajama del departamento de Oruro, Bolivia. Es ingeniera agrónoma de profesión y cuenta con un posgrado en gestión de riesgos y medio ambiente. Desde temprana edad ha ejercido roles de liderazgo, participando activamente en espacios organizativos juveniles y de mujeres, tanto en el ámbito político como en la sociedad civil. En 2021, se integró al equipo de brigadistas comunitarias de ONU Mujeres, desde donde promueve la cultura de paz y la resolución de conflictos en su comunidad. Actualmente, combina su labor comunitaria con actividades productivas como la ganadería de camélidos, y se desempeña como capacitadora y consultora en temas vinculados a su área de formación.
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En Bolivia, las mujeres indígenas desempeñan un rol esencial en la construcción de paz desde sus territorios. Son ellas quienes conocen profundamente las dinámicas de sus comunidades y, desde esa experiencia, impulsan soluciones sostenibles y transformadoras. Algunas inician su liderazgo tempranamente, en espacios como los gobiernos estudiantiles, y con el tiempo fortalecen sus capacidades para incidir en organizaciones políticas, sociales o comunitarias. Desde allí, impulsan cambios que van desde el entorno familiar hasta los niveles más amplios del Estado.
Ese es el camino que transita Melania Apaza Callex, mujer aymara del municipio de Turco, en la provincia Sajama del departamento de Oruro. Además de ser ingeniera agrónoma con posgrado en gestión de riesgos, Melania es brigadista comunitaria en el marco de la Iniciativa para la Consolidación de la Cultura de Paz en Bolivia, promovida por el Sistema de Naciones Unidas y alineada con la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Melania creció junto a sus tíos, quienes vieron en ella un potencial innato para liderar. “En la vida, uno tiene que ser líder, pero nunca un jefe”, le enseñaron, una frase que guió su visión del liderazgo como una forma de inspirar, no de imponer. En la etapa escolar, fue secretaria de hacienda en la directiva de su curso y a partir de sus 20 años inició su participación en espacios juveniles de un partido político y organizaciones de la sociedad civil.
Al integrarse como brigadista, se comprometió con una labor que reúne dos ejes vitales: la construcción de paz y la defensa del medio ambiente. Desde abril de 2025, se capacita como mediadora junto a mujeres indígenas de todo el país. Esta experiencia le ha permitido comprender mejor los conflictos que atraviesa su entorno: violencia de género, tensiones territoriales, entre otros. “Al ocupar un cargo y encaminar un proceso, se necesita entender las críticas para luchar hasta conseguir lo que se busca”, afirma con firmeza.
Para Melania, vivir en paz es vivir el Suma Q’amaña —el buen vivir aymara—, una filosofía que combina la armonía social con el equilibrio con la naturaleza. Desde esta visión, advierte cómo la contaminación, el mal manejo de residuos y el deterioro ambiental afectan directamente la vida comunitaria, al generar conflictos y dañar la producción agrícola. Por ello, además de su labor como lideresa, impulsa acciones concretas de reciclaje y gestión de residuos en el área rural.
Melania tiene claro que el futuro necesita más mujeres indígenas en posiciones de liderazgo. Por eso, anima a sus compañeras a fortalecer sus conocimientos en derechos humanos, medio ambiente, prevención de la violencia y cultura de paz. “Solo así vamos a poder apoyar a la resolución de conflictos en nuestros espacios”, asegura. Con el apoyo de ONU Mujeres, ha logrado compartir lo aprendido con más personas de su comunidad, convencida de que el cambio real empieza desde los territorios.