25 años de la Resolución 1325 en América Latina y el Caribe: cuando las mujeres lideran, la paz llega

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En el año 2000, la adopción de la Resolución 1325 por parte del Consejo de Seguridad instaló un nuevo pacto en el que se reconoció que la paz y la seguridad no pueden concebirse sin considerar el impacto diferencial que viven las mujeres y sin su participación plena en todos los procesos relacionados con el conflicto, la prevención, recuperación y la reconciliación.

En 2025, ONU Mujeres te invita a conmemorar los 25 años de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad (MPS) en América Latina y el Caribe y a entenderla desde una región que no tiene conflictos tradicionales, pero sí enfrenta graves desafíos a la paz y a la seguridad humana.

Las crisis en la región adoptan formas complejas, que incluyen disputas territoriales, desplazamientos forzados y flujos de movilidad humana mixtos, violencia vinculada a las pandillas, al narcotráfico y al crimen organizado, feminicidios, agresiones contra defensoras de derechos humanos y ambientales, violencia comunitaria, represión de la protesta social, corrupción sistémica y obstáculos persistentes en el acceso a la justicia.  

En muchos casos, estos factores no actúan de manera aislada, sino que se combinan y agravan mutuamente, generando contextos de inseguridad crónica y vulnerabilidad extendida.

En un escenario global marcado por amenazas emergentes y crisis humanitarias prolongadas, los esfuerzos de ONU Mujeres para apoyar la implementación de la agenda de MPS – en asociación con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otras contrapartes clave – son más importantes que nunca. 

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Foto: El Consejo de Seguridad adopta por unanimidad la Resolución 1325, que hace un llamado a la participación de las mujeres en la prevención, gestión y resolución de conflictos, el 31 de octubre de 2000. Crédito: ONU/Milton Grant.

Este 25º aniversario es una oportunidad para renovar el compromiso con los objetivos de la agenda, reflexionar sobre los avances, compartir información y visibilizar a quienes la impulsan, a menudo en circunstancias desafiantes. 

Conoce aquí la Resolución 1325.

¿Qué es la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad?

La agenda de Mujeres, Paz y Seguridad (MPS) se basa en la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de la ONU y en nueve resoluciones adicionales adoptadas entre 2000 y 2019. Esta agenda fue uno de los logros más inspiradores del movimiento global por los derechos de las mujeres, al reconocer que la paz está intrínsecamente vinculada con la igualdad de género y el liderazgo de las mujeres. 

Transformar los ideales de estas resoluciones en acciones concretas y cambios reales para las mujeres y las niñas, así como para la paz y la seguridad, es una prioridad para ONU Mujeres. 

La agenda de MPS se fundamenta en cuatro pilares:

  1. Participación: 
    Igual participación de las mujeres y perspectiva de género en los procesos de toma de decisiones sobre paz y seguridad en todos los niveles.
  2. Prevención: 
    Prevención de conflictos y de todas las formas de violencia contra mujeres y niñas en contextos de conflicto y postconflicto.
  3. Protección: 
    Protección de mujeres y niñas contra toda forma de violencia sexual y basada en género, así como la protección y promoción de sus derechos durante los conflictos.
  4. Asistencia y recuperación: 
    Satisfacer las necesidades específicas de las mujeres en situaciones de asistencia y recuperación, y fortalecer sus capacidades como agentes activas en estos procesos.

El rol de ONU Mujeres en la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad 

ONU Mujeres, como entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, tiene el mandato específico de impulsar la implementación de la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad (MPS) dentro del sistema de la ONU y en colaboración con los Estados miembros. En América Latina y el Caribe, su labor se traduce en un acompañamiento técnico, estratégico y operativo para asegurar que los compromisos asumidos a nivel internacional se traduzcan en acciones concretas a nivel nacional y local. 

Entre otras muchas iniciativas, ONU Mujeres apoya: 

  • la amplificación de las voces de mujeres y niñas en contextos de crisis y de las que luchan por la paz, desde el Consejo de Seguridad hasta sus propias comunidades;  
  • la investigación y documentación de las atrocidades cometidas contra las mujeres y niñas en las guerras;  
  • la inversión en iniciativas lideradas por mujeres para construir la paz y la cohesión social tras los conflictos;  
  • la colaboración con los Gobiernos para apoyar las reformas de las políticas e incorporar a un mayor número mujeres a los sectores de seguridad y justicia, así como a todas las plataformas en las que se adopten decisiones;  
  • el financiamiento de las organizaciones de base de mujeres, incluidas las de jóvenes activistas;  
  • la recopilación y difusión de datos a fin de ampliar la evidencia sobre las mujeres, la paz y la seguridad.  

Una región pionera en participación de las mujeres en procesos de paz 

América Latina y el Caribe ha sido reconocida globalmente por sus avances en integrar la perspectiva de género en procesos de paz. El Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, firmado en 2016, es considerado un hito internacional por haber incluido de forma inédita un enfoque de género transversal, con participación activa de mujeres en la mesa de negociación y en los mecanismos de implementación. 

Desde entonces, ONU Mujeres ha acompañado experiencias innovadoras en toda la región, como: 

  • El programa binacional "Proteger a las Caminantes" en Colombia y Ecuador, que atiende a mujeres en movilidad humana y contextos de frontera, fortaleciendo redes comunitarias de protección, prevención de violencia y liderazgo femenino en espacios de decisión. 
  • La implementación de proyectos con las fuerzas armadas de México y Uruguay a través del Elsie Initiative Fund for Uniformed Women in Peace Operations, orientados a aumentar la participación significativa de mujeres militares en operaciones de paz, mejorar la infraestructura y cultura institucional con perspectiva de género y eliminar barreras estructurales para su despliegue. 
  • Iniciativas financiadas por el Peacebuilding Fund (PBF), centradas en el empoderamiento de mujeres en zonas afectadas por violencia, crimen organizado y exclusión, incluyendo acciones de mediación comunitaria, justicia restaurativa y cohesión social, como se ha realizado en Colombia, Haití, y otros contextos de alta criminalidad y conflicto. 
  • El fortalecimiento y articulación de redes como la Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras y la Red del Cono Sur de Mujeres Constructoras de Paz, que promueven la formación, el intercambio de experiencias y la incidencia de liderazgos femeninos en procesos de diálogo y resolución de conflictos, tanto a nivel nacional como regional. 
  • Impulso y acompañamiento de Estados Miembros de América Latina y el Caribe en la elaboración e implementación de sus Planes de Acción Nacional sobre Mujeres, Paz y Seguridad, como la organización de la NAP Academy, con apoyo de Our Secure Future.
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A través de estas líneas de acción, ONU Mujeres continúa promoviendo una visión integral de la paz y la seguridad, centrada en los derechos de las mujeres, la erradicación de las violencias, la redistribución de los cuidados y la justicia transformadora. El compromiso de la región con esta agenda se consolida como un ejemplo global de innovación, inclusión y liderazgo feminista en contextos de paz. 

La región entera ha sido testigo de procesos en los que el tejido social se reconstruye desde el territorio. En comunidades que vivieron violencia prolongada en Guatemala, El Salvador o regiones del sur de México, las mujeres han liderado mesas de diálogo en sus comunidades, procesos de reconciliación vecinal y programas de memoria colectiva que han permitido reconfigurar vínculos rotos por el conflicto. En varias zonas rurales, son las mujeres quienes impulsan reconciliaciones locales, median entre excombatientes y población civil y revitalizan redes de cuidado y solidaridad que el conflicto había fragmentado. 

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La reconocida líder juvenil del movimiento indígena, Daniela Soto, desempeña un papel clave en la construcción de la paz. Ha sido coordinadora del programa de juventud del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), donde ha liderado procesos de formación sobre los derechos de los pueblos indígenas, juventud y mujeres. Foto: ONU Mujeres / Deisy Tello Giraldo

También hay ejemplos de transformación institucional. Los países latinoamericanos han incrementado los porcentajes de mujeres en las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad, gracias a políticas de reclutamiento, formación y normativa sensible al género, establecidas por la Resolución 1325. En Brasil y en Uruguay, por ejemplo, las mujeres han sido desplegadas en misiones de paz con formación especializada. Mientras en Belice, Trinidad y Tobago y otros países del Caribe, se ha venido promoviendo su inserción en estructuras de seguridad con programas de liderazgo y capacitación contra la violencia de género.

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Representantes de países del Caribe se reunieron en la NAP Academy, en Trinidad y Tobago, para compartir experiencias con miras a la elaboración de sus Planes de Acción Nacional de Mujeres, Paz y Seguridad. Foto: ONU Mujeres

Conoce aquí cómo el proyecto Elsie impulsa la participación de mujeres de Uruguay en operaciones de paz.

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La Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras se reunió en 2024 en la Secretaría de Relaciones Exteriores para el seminario-taller sobre mediación y construcción de paz para puntos focales y mujeres expertas. Foto: ONU Mujeres. 

Desde la aprobación de la resolución 1325, las organizaciones de mujeres han sido mediadoras y negociadoras en procesos locales de paz. Su aporte es tangible, y se ve en negociaciones comunitarias, en mesas municipales o en acuerdos territoriales, donde las organizaciones de mujeres han logrado que las agendas de protección, retorno seguro, reparación diferenciada y reconciliación emocional sean parte del pacto de paz. 

A 25 años de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: próximos pasos de la agenda sobre las mujeres, la paz y la seguridad 

En ausencia de medidas concretas, la paz será todavía más difícil de alcanzar. Afortunadamente, el camino se trazó hace 25 años.

Hoy, 115 países ya han esbozado planes de acción nacionales con las medidas que adoptarán para implementar la agenda sobre las mujeres, la paz y la seguridad, y la cifra va en aumento. Sin embargo, el número de países que están financiando plenamente estos compromisos es demasiado reducido.

Este año también se celebra el 30.º aniversario de la Declaración de Beijing, un plan mundial para lograr la igualdad de género. La agenda de Beijing+30 insta a financiar íntegramente estos planes nacionales, así como a las organizaciones de mujeres que trabajan en la primera línea de respuesta.

Veremos avances cuando aumente el número de mujeres que participan en los procesos de paz y que reciben ayuda, desde las grandes ciudades hasta las localidades más remotas. Veremos avances cuando los países apoyen la agenda sobre las mujeres, la paz y la seguridad no solo como una política, sino como un movimiento social cada vez más amplio que llegue a todas las generaciones.

Cuando las mujeres lideran, la paz llega. Pero cuando las mujeres se pronuncien: ¿las escuchará el liderazgo mundial? 

Mujeres que construyen paz
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