Alejandra Sepúlveda: “Cuando una mujer rural levanta la voz, no solo pide ayuda: exige ser reconocida como sujeta de derechos”

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Foto: Cortesía de Alejandra Sepúlveda Parra

Alejandra Sepúlveda Parra, enfermera y fundadora de la Fundación Sembrando Cuidados – Red Rural, trabaja para profesionalizar y visibilizar los cuidados en zonas rurales de Chile como una vía para la autonomía económica y la sostenibilidad territorial. Desde sus orígenes en Colbún (Región del Maule), reivindica los saberes transmitidos por las mujeres rurales como un conocimiento fundamental para construir una sociedad más justa e igualitaria, defendiendo que cuidar es también un acto de justicia.

Alejandra participó como panelista en el ciclo de conversatorios sobre cuidados desarrollado por ONU Mujeres, instancia en la que además se presentó el policy paper “La interseccionalidad de los cuidados: una mirada desde la ruralidad, el cambio climático, los pueblos indígenas, la migración y la Agenda Mujer, Paz y Seguridad”. Desde una mirada rural, destacó la importancia de incorporar el enfoque interseccional para comprender los cuidados, especialmente en territorios donde las mujeres campesinas, además de asumir las labores domésticas y de cuidado, son también quienes cuidan y resguardan la tierra.

El documento releva que en las zonas rurales existen graves desigualdades en infraestructura, transporte, conectividad y servicios básicos. Esto recarga a las mujeres con responsabilidades de cuidados y limita su autonomía económica. Los efectos del cambio climático también impactan en las rutinas de cuidado de las zonas rurales, donde los modos de vida están fuertemente conectados con la tierra. Por ello es necesario garantizar el derecho al cuidado sin discriminación, en línea con el Compromiso de Tlatelolco, que llama a los Estados a construir una sociedad del cuidado basada en la igualdad, la corresponsabilidad y la justicia social.

Reconocer lo invisible: el valor del cuidado en el mundo rural

En los territorios rurales de Chile, el trabajo de cuidado recae principalmente en mujeres que, aisladas y sin acceso a servicios básicos, realizan labores domésticas y comunitarias sin reconocimiento ni protección de derechos, bajo mandatos sociales y religiosos que limitan su autonomía. Frente a esta realidad, Alejandra, desde la Fundación Sembrando Cuidados – Red Rural, impulsa una visión transformadora para incorporar los saberes rurales en el ámbito académico y construir una economía del cuidado con enfoque de derechos y equidad de género, al tiempo que alerta sobre el preocupante y poco visibilizado trabajo infantil que afecta a niñas, niños y adolescentes obligados a asumir tareas de cuidado debido a la precariedad y ausencia del Estado.

“En el campo, cuidar es una tarea difícil e imperceptible. Para muchas mujeres rurales, ese reconocimiento no existe; siguen en una especie de zona invisible, donde el cuidado se realiza sin derechos laborales ni el valor que realmente tiene”, indica Alejandra Sepúlveda. “Eso muestra que los cuidados no pueden seguir pensándose solo en personas mayores. Si el Estado no llega pronto con políticas adaptadas al territorio, esta situación se agravará y las brechas de desigualdad serán aún mayores en el mundo rural”, subraya.

Redes comunitarias que sostienen la vida

En las zonas rurales, el cuidado recae casi exclusivamente en las familias, especialmente en mujeres que lo realizan sin apoyo ni recursos, por lo que las redes comunitarias se vuelven fundamentales para sostener la vida y la subsistencia. Ante esta realidad, Alejandra, desde Sembrando Cuidados, sostiene que fortalecer estas redes es esencial para impulsar políticas públicas sostenibles con enfoque territorial que reconozcan las particularidades rurales y garanticen el derecho a un cuidado digno para todas las personas.

“El cuidado rural se sostiene con esfuerzo y mucha precariedad. Son las redes locales como la escuela, el centro de salud (si es que hay), la iglesia, la junta de vecinos, las que mantienen viva la trama del cuidado en cada comunidad”, indica Sepúlveda.

“Conocer a las organizaciones locales, escucharlas y trabajar junto a ellas es el primer paso para que los cuidados sean efectivos, dignos y adaptados a las verdaderas necesidades del territorio”, afirma Alejandra.

Cuidar es un acto político y un camino de esperanza

Para Alejandra, visibilizar los cuidados rurales no es solo una demanda social, sino también un acto político de transformación. A través de su experiencia en radios comunitarias y espacios locales, ha comprobado que dar voz a las mujeres rurales que cuidan sigue siendo un ejercicio de dignidad y resistencia frente a un sistema que las mantiene en silencio, frente a los espacios políticos que son ejercidos en su mayoría por hombres para los cuales no son prioridad los cuidados y humanizar representa un desafío.  

“Hablar del cuidado sigue siendo un acto político. Cuando una mujer rural levanta la voz, no solo pide ayuda: exige ser reconocida como sujeta de derechos”, sostiene.  

Sé lo difícil que es cuidar y criar en soledad, pero creo firmemente en la esperanza y en la fuerza de la perseverancia hasta que cuidar sea un derecho reconocido y remunerado.

Hacia una agenda de cuidados con enfoque territorial y de género

Alejandra insiste en que avanzar hacia una economía del cuidado inclusiva requiere cambios estructurales que reconozcan a las organizaciones rurales y valoren el cuidado como trabajo formal y remunerado.

Su llamado interpela tanto a las instituciones públicas como a la sociedad civil: reconocer el cuidado como motor de desarrollo sostenible y justicia social. También es una forma de autonomía económica para muchas personas.  

“El trabajo doméstico y de cuidado sostiene la vida y posibilita toda actividad económica y política. Mientras el cuidado siga siendo visto como ‘economía doméstica’, se seguirá invisibilizando el aporte de las mujeres rurales al desarrollo del país”.

Con su liderazgo, Sembrando Cuidados impulsa una agenda que articula el derecho al cuidado con otras luchas territoriales, el acceso al agua, la tierra, la educación y la soberanía alimentaria, demostrando que cuidar también es defender la vida y el territorio. 

 

Nota: Estas publicaciones buscan estimular un debate propositivo en torno a los principales temas de interés para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Los conceptos expresados por las personas entrevistadas para la producción de nuestros contenidos editoriales no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres y agencias del Sistema de Naciones Unidas.