ONU Mujeres pide avances en materia de igualdad de género y acción climática durante la COP30
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Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP-30), en Belém, ONU Mujeres moviliza a gobiernos, expertos y movimientos de mujeres para presionar por avances y evitar retrocesos políticos en las negociaciones sobre la crisis climática y la igualdad de género.
En la COP-30, los negociadores de los Estados Partes debatirán la adopción de un nuevo Plan de Acción de Género (GAP), un instrumento global que orienta la integración de la perspectiva de género en todas las áreas de la gobernanza climática, desde la mitigación y la adaptación hasta la financiación, la tecnología y la capacitación. Ante un escenario en el que los impactos de la crisis climática se agravan y los derechos de las mujeres enfrentan resistencia, ONU Mujeres advierte que un GAP sólido, inclusivo y transformador es fundamental para garantizar la justicia climática y la eficacia del Acuerdo de París.
Además, ONU Mujeres lanza, en colaboración con el Instituto Kaschak, la Gender Equality and Climate Policy Scorecard, una nueva herramienta global que mide el grado de integración de la perspectiva de género en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) presentadas por los países. El Monitoreo sobre avance en igualdad de género y políticas climáticas ofrece pruebas sin precedentes sobre cómo los gobiernos están incorporando la igualdad de género en sus políticas climáticas y señala vías para acelerar la acción y la rendición de cuentas.
Cumpliendo también con su vocación de movilizar a la sociedad civil y los movimientos feministas, ONU Mujeres ha estado apoyando la participación de estas líderes en todo el proceso preparatorio y durante la COP 30, fortaleciendo la incidencia política de las mujeres en las negociaciones y las soluciones climáticas.
GAP: el Plan de Acción de Género
Adoptado por primera vez en 2017 y renovado en 2019, el Plan de Acción de Género (GAP) es el principal marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para promover la igualdad de género en la acción climática. En la COP 30, los países debatirán la adopción de una nueva versión del Plan, que definirá las directrices y los compromisos para la próxima década. El nuevo GAP deberá reforzar la integración de la perspectiva de género en las políticas y los mecanismos de financiación, consolidar los datos y los indicadores desglosados y garantizar la participación efectiva de las mujeres en todos los niveles de la toma de decisiones.
ONU Mujeres sostiene que un GAP sólido debe ser transformador, inclusivo y operativo, con recursos financieros y mecanismos de rendición de cuentas claros. El documento debe reconocer la contribución de las mujeres y las niñas en toda su diversidad, incluidas las indígenas, las quilombolas, las trabajadoras rurales y las defensoras del medio ambiente, y responder a las desigualdades estructurales que las hacen más vulnerables a los impactos de la crisis climática. Un GAP sólido es más que una cuestión de justicia: es una condición estratégica para la eficacia y la sostenibilidad de la acción climática global.
Una metodología para evaluar los objetivos de emisión
Como contribución técnica al debate, ONU Mujeres y el Instituto Kaschak lanzan durante la COP 30 la Gender Equality and Climate Policy Scorecard, una metodología pionera que evalúa el grado de integración de la igualdad de género en las políticas climáticas nacionales. La primera edición analiza 32 contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) presentadas hasta septiembre de 2025, identificando avances y deficiencias en seis dimensiones: seguridad económica, trabajo de cuidados no remunerado, salud, violencia de género, participación y liderazgo, y transversalización de género.
Los resultados iniciales muestran que, aunque la mayoría de los países reconocen las vulnerabilidades de las mujeres frente al cambio climático, pocos adoptan un enfoque integral para garantizar su liderazgo y participación. Los compromisos en materia de género se centran en la adaptación y las medidas transversales, mientras que áreas como la mitigación y las pérdidas y daños aún requieren atención. El Scorecard refuerza la urgencia de ampliar las inversiones e incluir datos, presupuestos y mecanismos de seguimiento con perspectiva de género, de modo que los compromisos asumidos en las NDC se traduzcan en políticas públicas concretas.
La sociedad civil busca impedir retrocesos
La participación de los movimientos de mujeres y las organizaciones de la sociedad civil es fundamental para garantizar que las negociaciones sobre el clima reflejen las realidades y prioridades de las comunidades más afectadas. En un contexto global de creciente polarización y resistencia a los derechos humanos, la participación de la sociedad civil actúa como salvaguarda contra los retrocesos y garantiza que la transición ecológica sea justa e inclusiva.
En la preparación y durante la COP 30, ONU Mujeres ha apoyado a redes feministas, organizaciones de base y defensoras del medio ambiente para que participen activamente en las negociaciones, capacitando y conectando voces que históricamente han quedado al margen de los procesos de toma de decisiones. Este compromiso colectivo amplía el alcance de las soluciones, fortalece la transparencia y garantiza que el futuro climático se diseñe con y para todas las mujeres y niñas.