Tejiendo igualdad en la era digital: Sonia Gutiérrez, la diputada poqomam que impulsa leyes y alianzas en Guatemala para una internet libre de violencia
Por: Victoria Orellana
Desde el Congreso de la República de Guatemala, la diputada Sonia Gutiérrez Raguay teje con firmeza una historia que entrelaza identidad, liderazgo y compromiso. “Vengo de un pueblo que el Estado ha marginado. Soy hija de una familia humilde y trabajadora y sé lo que significa abrirse paso con esfuerzo. Por eso quiero cambiar la realidad de muchas niñas y mujeres”, afirma. En su voz resuena la convicción de quien entiende que la política puede ser un instrumento de transformación, sobre todo cuando se hace desde la escucha y la empatía.
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Sonia fue la primera mujer indígena poqomam en integrar la Junta Directiva del Congreso y hoy preside la Comisión de la Mujer, donde lidera Tejiendo igualdad, una iniciativa apoyada por ONU Mujeres en Guatemala que une a diputadas, organizaciones y sectores diversos en torno a una meta común: construir leyes que protejan y amplíen los derechos de las mujeres. “Hemos salido de las oficinas, dejando la curul por un lado… para estar con la gente, estar con las mujeres, con las comunidades, para entender de viva voz sus grandes necesidades y prioridades, y cómo elevarlas al plano político”, afirma con convicción, recordando los foros regionales que impulsó junto a las diputadas de la Comisión y a ONU Mujeres a lo largo del 2025, con la finalidad de socializar las iniciativas legislativas priorizadas, entre ellas la Ley contra la Violencia Sexual Digital (Iniciativa 6280).
“Erradicar todo acto de violencia digital se ha vuelto una urgencia”, enfatiza. “Hemos conocido casos de jovencitas, adolescentes y niñas a las que se las ha expuesto en las redes sociales (…) y tenemos una institucionalidad muy débil para combatir este tipo de violencias. (…) Por eso me sumo a esta iniciativa, porque ese flagelo hay que combatirlo”, continúa. Con la 6280 se busca que Guatemala cuente, por primera vez, con un marco legal que sancione la difusión no consentida de imágenes íntimas, la suplantación de identidad, la sextorsión y los deepfakes sexuales. Lo hace convencida de que la violencia digital, aunque ocurra tras una pantalla, tiene consecuencias reales: “Afecta la salud, la reputación, la vida y la participación de las mujeres; no es un juego, es violencia que vulnera derechos”, expresa.
El esfuerzo de Sonia Gutiérrez y las diputadas de la Comisión de la Mujer, integrada por representantes de diferentes bancadas, se inscribe en el llamado global de la campaña ÚNETE 2025, que este año se centra en poner fin a la violencia digital contra mujeres y niñas.
De acuerdo con ONU Mujeres, entre el 16 % y el 58 % de las mujeres en el mundo han sufrido algún tipo de violencia en línea y hasta el 95 % de los deepfakes publicados son sexuales y dirigidos a ellas. Además, las mujeres con visibilidad pública (políticas, periodistas, defensoras de derechos humanos) enfrentan mayores riesgos, en parte debido al auge de la llamada manósfera, una red de comunidades digitales que promueve discursos de odio y hostilidad hacia las mujeres.
“La violencia política y la violencia digital (contra las mujeres) van de la mano. Muchas mujeres no participan en política porque no se quieren ver expuestas… hay ataques cibernéticos solo por el solo hecho de ser mujer. Y si a eso le agregamos que somos mujeres indígenas, el racismo sale a flote de manera inmediata”, afirma refiriéndose a que a veces los ataques no van dirigidos a la idea, sino al hecho de ser mujer y se intensifican cuando confluyen otras intersecciones.
El liderazgo de la diputada Gutiérrez ha sido clave para visibilizar el nexo entre la violencia digital y la violencia política, dos lados de una misma exclusión. En noviembre de 2025, encabezó el Encuentro Internacional sobre Experiencias y Rutas de Acción para Atender y Prevenir la Violencia Política contra las Mujeres, organizado por ONU Mujeres, con la participación de legisladoras guatemaltecas y otras políticas destacadas de la región, lideresas e instituciones estatales. Desde ese espacio, Sonia promovió un diálogo interpartidario, basado en la cooperación y no en la confrontación, para avanzar hacia una legislación específica que proteja a las mujeres que ejercen el liderazgo público. “A muchas no las atacan por lo que hacen, sino por lo que representan: mujeres que rompen paradigmas y desafían la idea de que el poder tiene un solo rostro. Pero eso está cambiando”, sostiene.
La diputada Sonia Gutiérrez Raguay, junto a la representante de País de ONU Mujeres Guatemala, Gloria Carrera Massana, durante el “Encuentro Internacional sobre Violencia Política contra las Mujeres”, realizado en la Ciudad de Guatemala. También en la mesa, las diputadas Olga Villalta y Elena Motta, integrantes de la Comisión de la Mujer del Congreso de Guatemala.
En su visión, la ley es solo una parte del cambio. “Necesitamos también una educación digital que forme conciencia sobre el uso responsable de la tecnología”, explica, refiriéndose a la necesidad de transformar la cultura digital y de promover entornos virtuales libres de violencia. “El Ministerio de Educación tiene un papel clave, porque las escuelas deberían enseñar desde temprano a usar las herramientas digitales con respeto. Nadie nos enseña cómo hacerlo, (…) La ley puede ayudar, pero la educación es lo que transformará la cultura.” Su planteamiento coincide con uno de los llamados centrales de ÚNETE 2025, que invita a todos los sectores —gobiernos, plataformas, medios, escuelas y familias— a unificar esfuerzos para prevenir, proteger, investigar y reparar la violencia digital con responsabilidad compartida.
El acompañamiento de ONU Mujeres ha sido determinante en este proceso. A través de la asistencia técnica brindada, la Comisión de la Mujer desarrolló la campaña audiovisual y el podcast Tejiendo igualdad, espacios en los que se debatió sobre las leyes prioritarias y su impacto en la vida de las mujeres. La estrategia no solo amplificó la voz de las diputadas, sino también la de mujeres de comunidades rurales, jóvenes y organizaciones sociales que participaron en los foros territoriales. Este diálogo entre la ciudadanía y el Estado persigue construir una agenda más inclusiva, coherente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con la esencia de la campaña ÚNETE.
Sonia Gutiérrez lo resume con una frase que refleja su convicción y esperanza: “Contar con la tecnología no debe ser un riesgo, sino una oportunidad para decirle al mundo que necesitamos una sociedad más humana, donde hombres y mujeres vivamos con dignidad, en paz y sin violencia”. En un país donde la representación política de las mujeres sigue siendo limitada —ellas ocupan solo el 19 % de los escaños legislativos (31 de 160 diputadas, con solo 1 mujer indígena) y tienen el 3,5 % de las alcaldías (12 de 340, con solo 1 mujer indígena)— y la brecha digital de género es una de las más altas en la región (73 % de las mujeres poseen celular y 66 % tienen acceso a internet móvil), su liderazgo abre camino y demuestra que la igualdad también se teje desde los territorios, con inclusión y perseverancia.
Sonia Gutiérrez junto a las diputadas Carolina Cerna, Andrea Reyes y Andrea Villagrán durante uno de los foros territoriales de Tejiendo igualdad, en los cuales se han realizado los diálogos participativos con organizaciones de mujeres.
La historia de la diputada Sonia Gutiérrez también es la historia de una generación de mujeres que creen en la política como un acto de servicio. En su visión, construir una internet segura es parte de la misma lucha por una Guatemala más justa e igualitaria. La campaña ÚNETE 2025 lo reafirma: la violencia digital no admite indiferencia y lo que ocurre en línea tiene consecuencias fuera de la pantalla, en la vida cotidiana de las mujeres, jóvenes y niñas. Por eso, tejer igualdad en la era digital es más que una metáfora: es una acción urgente que, hilo a hilo, está cambiando el futuro.
Acerca de Tejiendo igualdad
Tejiendo igualdad es una iniciativa impulsada por la Comisión de la Mujer del Congreso de la República de Guatemala, con el acompañamiento técnico de ONU Mujeres, que busca fortalecer el trabajo legislativo en favor de los derechos de las mujeres a través del diálogo con la ciudadanía. Su nombre simboliza la unión de voluntades y la construcción colectiva: así como los hilos se entrelazan para formar un tejido fuerte, esta propuesta articula a diputadas, instituciones públicas, sociedad civil y cooperación internacional para la priorización de una agenda legislativa enfocada en los derechos de las mujeres.
Sonia Gutiérrez Raguay es abogada y notaria, graduada de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con estudios superiores en derechos humanos. Fue presidenta de la Asociación de Abogados y Notarios Mayas de Guatemala “Nim Ajpú” (2016–2018), secretaria general del movimiento político Winaq (2017–2020) y embajadora de la Buena Voluntad de la Cultura Poqomam.
Es diputada por segunda ocasión en el Congreso de la República. En la legislatura anterior se convirtió en la primera mujer indígena en integrar su Junta Directiva. Entre sus propuestas destacan la iniciativa 6138 (Día de Dignificación de las Mujeres Indígenas) y la 5708 (participación y desarrollo integral de la mujer guatemalteca). Actualmente preside la Comisión de la Mujer.