Declaración: Renovar el compromiso y financiar el poder de las mujeres y las niñas para transformar la respuesta al VIH
Declaración de ONU Mujeres para el Día Mundial del Sida, 1 de diciembre de 2025
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Este Día Mundial del Sida llega en un contexto de profunda incertidumbre, y el lema de este año, “Superar la disrupción, transformar la respuesta al sida”, es un llamado claro a la acción. El mundo debe redoblar esfuerzos, no retroceder.
La desigualdad de género sigue alimentando la pandemia del sida. Hoy, el 53 por ciento de los 40,8 millones de personas que viven con VIH son mujeres y niñas. En África subsahariana, las adolescentes adquieren el VIH a un ritmo seis veces mayor que los varones. La violencia, el acceso desigual a la atención sanitaria y las oportunidades limitadas de liderazgo contribuyen a esta crisis, y las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades de cuidado y apoyo.
Estas desigualdades se están profundizando. Los recortes en el financiamiento global amenazan con revertir décadas de avances, reduciendo los programas y recursos que protegen y empoderan a las mujeres y las niñas. Pero las mujeres que viven con el VIH no son víctimas, son defensoras, líderes y agentes de cambio. Sus voces deben ser escuchadas, sus derechos respetados y su liderazgo plenamente respaldado.
Frente a este escenario, ONU Mujeres sigue actuando. En 2024 fortalecimos las capacidades de liderazgo de más de 35.000 mujeres en 36 países y ampliamos el acceso a la prevención y al tratamiento mediante servicios comunitarios, incluida la sensibilización y el empoderamiento jurídico en África y Asia Central.
La Declaración Política de Beijing+30 reafirma su compromiso con la salud de las mujeres como un área crítica de la Plataforma de Acción de Beijing y promete avanzar en los derechos de salud de todas las mujeres y niñas.
En este Día Mundial del Sida, renovemos el compromiso. Es necesario revertir la baja inversión, colocar la igualdad de género y los derechos humanos en el centro de la respuesta al sida y sostener la voluntad política para la prevención, la atención y el tratamiento. Esto implica aumentar el financiamiento nacional, poner fin a la violencia y apoyar a las redes de mujeres cuyo liderazgo está transformando vidas.
El sida no ha terminado, y nuestra lucha tampoco. Es momento de proteger lo que hemos logrado y avanzar, juntas y juntos.