Milly Lacombe: lo que la violencia digital contra las mujeres revela sobre poder, género y sociedad

La periodista y escritora brasileña Milly Lacombe es una de las voces más pendientes a las transformaciones de la cultura digital y a las violencias que atraviesan ese espacio. Con una trayectoria marcada por el periodismo deportivo y la defensa pública de los derechos de las mujeres, habla con franqueza sobre lo que ha vivido y observado: el internet puede ser una herramienta de libertad, pero también de silenciamiento. En esta entrevista, realizada en el marco de los 16 Días de Activismo para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, Milly reflexiona sobre cómo se expresa la violencia en las redes, el papel de las plataformas y el desafío colectivo de reconstruir el tejido social para que las mujeres puedan existir y expresarse con seguridad en el entorno digital. 

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Milly Lacombe. Foto: Pedro Ivo / @ZPDRZ

Has hablado mucho sobre cómo el entorno digital puede ser un espacio de libertad, pero también de violencia. Desde tu experiencia personal y profesional, ¿cómo definirías hoy la violencia digital contra las mujeres?

La violencia digital repite la violencia social, con el agravante de que en el ámbito digital el agresor puede esconderse detrás de cualquier perfil. Como las redes viven de estas agresiones, existe un incentivo tácito para que los agresores sigan agrediendo.

En los últimos años, periodistas, deportistas y creadoras de contenido han sido blanco frecuente de ataques en línea. ¿Qué revelan estos episodios sobre la cultura de género y de poder en las redes?

Revelan la fuerza de la estructura. Como no hay castigo, dado que las redes sociales lucran con los ataques, la estructura de las opresiones aparece con todo su relieve y con toda su fuerza.

Cuando el acoso viene en masa, en forma de comentarios, amenazas o campañas coordinadas, ¿qué efectos produce en quienes son blanco de esos ataques? ¿Cómo este cambia este tipo de violencia la manera en que las mujeres participan en el debate público?

La violencia busca intimidar y excluir a las mujeres del debate público. Muchas piensan: no voy a meterme en este lío porque me va a caer encima. Una se lo piensa diez veces, retrocede, omite, se silencia. El objetivo de la agresión es justamente silenciar y, desde ese punto de vista, logra su cometido.

Vienes del periodismo deportivo, un entorno donde la misoginia digital es muy visible. ¿Cuáles son las formas más recurrentes de violencia que observas en este campo y qué ha cambiado, o no, en los últimos años?

La violencia en el ámbito deportivo es descarada, aunque también puede ser sutil. El pasivo agresivo circula con total libertad… Hombres que dicen ser aliados, pero dejan pasar la broma machista. El colega que dice en vivo, entre risas, “pero yo siempre te defiendo” como si esa supuesta defensa, quién sabe de qué, nos ofreciera alguna protección y como si necesitáramos su protección. Los colegas rara vez, para no decir nunca, se cuestionan entre ellos sobre su machismo, pero son capaces de cuestionar a las mujeres sin el menor pudor. La agresión explícita hace menos daño que la que viene camuflada.

La violencia digital rara vez se queda en el espacio virtual. ¿Para ti, cuáles son los impactos reales, emocionales, profesionales e incluso físicos de esa violencia?

El cansancio. Hay días en los que dan ganas de desistir. Creo que esa extenuación es el efecto más dañino. Pero ahora somos muchas por ahí y, en esos momentos, nos animamos entre nosotras y el cansancio pasa.

En tu opinión, ¿cuál es el papel de las plataformas, de la prensa y de las instituciones públicas en el enfrentamiento de la violencia digital de género? ¿Qué falta por hacer?

Falta prácticamente todo. Lo primero es dejar de querer lucrar con la sangre ajena. El libro La Máquina del Caos, de Max Fisher, cuenta en detalle cómo el enfrentamiento genera ganancias. Habría que entender la libertad de expresión como un concepto colectivo y no individual.

El tema de los 16 Días este año es justamente la violencia digital contra las mujeres. ¿Qué mensaje dejarías a quienes creen que “es solo internet” y a quienes quieren ser parte de la solución?

Internet puede, al igual que un martillo, usarse para construir o destruir. Quien decide qué será es la sociedad. Vivimos en una plutocracia, un régimen en el que una pequeña élite financiera hace las leyes y las aplica. Quitar poder a esa élite financiera es el primer paso. Reconstruir el tejido social, vernos como comunidad, reconocer que dependemos unos de otros para existir. Creo que ese es el camino paso a paso. 

 

Nota: Estas publicaciones buscan estimular un debate propositivo en torno a los principales temas de interés para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Los conceptos expresados por las personas entrevistadas para la producción de nuestros contenidos editoriales no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres y agencias del Sistema de Naciones Unidas.