Cooperación regional y redes especializadas: pilares para sostener los avances en justicia de género en las Américas
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Foto de Familia: VII Reunión Plenaria de la Red Especializada en Género
Foto: Mariela Labozetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) en Argentina en la VII Reunión Plenaria de la Red Especializada en Género.
Fotos: Fotos Mariela
Desde 2018, ONU Mujeres acompaña a la Red Especializada de Género (REG) de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP) en una alianza estratégica orientada a fortalecer la respuesta de las fiscalías de la región frente a la violencia contra las mujeres. A lo largo de estos años, esa cooperación se ha traducido en la adopción de protocolos nacionales de investigación de femicidios basados en el Modelo de Protocolo Latinoamericano, el desarrollo de pautas para abordar la violencia de género en contextos de criminalidad organizada y, más recientemente, el trabajo conjunto sobre violencias facilitadas por las tecnologías. ONU Mujeres también ha sostenido técnica y políticamente los espacios de gobernanza de la red, como sus reuniones plenarias, y contribuyó a vincular esta experiencia regional con agendas globales, incluida la CSW70, celebrada en marzo de 2026, cuyo tema prioritario fue el acceso a la justicia. En un contexto regional marcado por la polarización política, esta articulación resulta cada vez más decisiva.
Para Mariela Labozetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) en Argentina, esta alianza funciona tanto como motor de progreso como escudo frente a los retrocesos: "Tenemos una región con vaivenes políticos más polarizados que antes, y la existencia de esta alianza a nivel regional es clave para hacer de barrera de contención frente a los retrocesos, pero a la vez también como punto de partida para los avances". En definitiva, se trata de "una herramienta fundamental para seguir avanzando en la evolución de los derechos de las mujeres, la lucha contra la discriminación y contra la violencia".
Un caso emblemático ilustra el alcance concreto de estas redes. La denuncia de la actriz Thelma Fardin por un hecho de violencia sexual ocurrido en Nicaragua, cuando tenía 16 años y denunciado una década después, activó una compleja maquinaria de cooperación entre las fiscalías de Argentina, Nicaragua y Brasil. La nacionalidad brasileña del imputado representaba un obstáculo serio, dado que la Constitución de Brasil impide que sus nacionales sean juzgados en el exterior. Aun así, la articulación entre los tres países permitió que el proceso avanzara hasta llegar a juicio. "Este caso que finalmente fue juzgado en Brasil es un caso que muestra que la sinergia y la colaboración puede funcionar para romper las barreras de impunidad de los casos de violencia de género en su totalidad y de los de violencia sexual en particular". El logro cobra especial relevancia tratándose de delitos que suelen denunciarse mucho tiempo después de ocurridos, ya sea por la falta de redes de apoyo o porque las víctimas eran menores de edad en el momento del hecho. "Por un montón de razones se denuncia tardíamente y esto hace que los procesos penales sean más difíciles de llevar adelante con éxito", señala Labozetta.
Más allá de los casos individuales, la fiscal subraya la importancia de valorar lo que la región ya ha consolidado: la tipificación del femicidio y la implementación de protocolos especializados que fueron instalando en los sistemas de justicia de toda la región un marco conceptual compartido para abordar la violencia de género. En ese proceso, el rol de ONU Mujeres ha sido determinante: "ONU Mujeres, como Agencia de Naciones Unidas, no solamente acompañó técnicamente la implementación en los distintos países, sino que también sostuvo institucional y políticamente todo este proceso, lo cual es fundamental para los avances que se produjeron, pero también como barrera de contención frente a los posibles retrocesos y las amenazas que estamos viendo en estos tiempos".