El Acuerdo de Escazú avanza: la COP4 impulsa la implementación y refuerza la agenda de género en la región

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Foto: ONU Mujeres/Lorena Lamas

La cuarta Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú (COP4) marcó un momento clave para consolidar avances y, sobre todo, acelerar la implementación de un tratado que ha posicionado a América Latina y el Caribe como una región pionera en materia de democracia ambiental. Celebrada en Nassau, Bahamas, entre el 21 y el 24 de abril, esta COP puso sobre la mesa un desafío persistente: pasar del compromiso normativo a la acción concreta.

El Acuerdo, como primer tratado ambiental de la región y único en el mundo con disposiciones específicas para la protección de personas defensoras del ambiente, ha generado una arquitectura robusta en torno al acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia. Sin embargo, su implementación en la región aún es desigual ya que persisten brechas significativas, particularmente en contextos donde las personas defensoras, y en especial las mujeres, enfrentan riesgos estructurales y diferenciados.

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Foto: ONU Mujeres/Lorena Lamas

En este contexto, la COP4 se configura como un espacio de rendición de cuentas y proyección estratégica. Los 19 Estados parte han presentado avances en relación con los compromisos adoptados en la COP3, abordando temas clave como el plan de acción regional sobre personas defensoras, el desarrollo de registros de emisiones y transferencias de contaminantes y el fortalecimiento de mecanismos de participación y justicia ambiental. Entre estos ejes, la transversalización de la perspectiva de género es un componente central para garantizar una implementación efectiva y equitativa del Acuerdo.

Uno de los hitos más relevantes en esta agenda fue la Decisión III/4 adoptada en la COP3, que estableció un marco integral para avanzar en la transversalización de la perspectiva de género en la implementación del Acuerdo de Escazú. Entre sus principales resultados destaca la presentación de la Guía para la transversalización de la perspectiva de género, una herramienta técnica que responde a una demanda expresa de los Estados y que ofrece orientaciones, recomendaciones y buenas prácticas para integrar el enfoque de género en marcos normativos, arreglos institucionales y procesos de toma de decisiones. Con la guía ya disponible, el énfasis se desplaza hacia su apropiación e implementación efectiva a través de las hojas de ruta para la implementación nacional de Escazú, invitando a los Estados parte a incorporar los lineamientos de la Guía en políticas y planes nacionales, fortalecer capacidades institucionales y establecer mecanismos que permitan traducir estos estándares en cambios tangibles en los territorios.

En esta misma línea, la Decisión III/4 refuerza la necesidad de promover la participación plena y efectiva de las mujeres en toda su diversidad, integrar el enfoque de género en la creación de entornos seguros para las personas defensoras y consolidar mecanismos de seguimiento y reporte de avances. Asimismo, se impulsa la articulación con otros marcos multilaterales ambientales, como las convenciones de cambio climático, biodiversidad y desertificación, que también han comenzado a incorporar disposiciones específicas sobre personas defensoras, con el fin de generar sinergias y fortalecer la coherencia de la agenda de género en la gobernanza ambiental. Se destaca también el fortalecimiento del observatorio del Principio 10 sobre acceso a información ambiental, así como la promoción de la cooperación y el intercambio con organismos, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas, para apoyar a las Partes en el fortalecimiento y la implementación efectiva del Acuerdo.

Además, la COP4 también dejó avances operativos relevantes, como la creación de grupos de trabajo sobre registros de emisiones y acceso a la justicia ambiental y la adopción de lineamientos metodológicos para el diseño de hojas de ruta nacionales de implementación, herramientas clave para identificar brechas, definir prioridades y orientar la acción pública nacional de manera participativa. En este marco, se espera que su desarrollo e implementación se realicen en coherencia con la Guía para la transversalización de la perspectiva de género, asegurando que sus disposiciones respondan a las realidades y necesidades diferenciadas.

En paralelo, la COP4 abrió espacio a iniciativas que refuerzan el carácter inclusivo e intergeneracional del Acuerdo. Destaca el diálogo “Mujeres al Centro: Justicia Ambiental y Construcción de Paz desde el Acuerdo de Escazú”, organizado por Enjuves y ONU Mujeres, que puso en relieve el potencial transformador del liderazgo de mujeres jóvenes en la agenda ambiental. La participación de ONU Mujeres en este espacio reafirma su compromiso con el impulso de estos liderazgos como motores de cambio, reconociendo su papel en la defensa del territorio, la sostenibilidad y la construcción de paz.

La COP4 confirma que la región no parte de cero: cuenta con marcos, herramientas y experiencias para avanzar hacia una gobernanza ambiental más justa e inclusiva. El reto ahora es acelerar el paso, cerrar las brechas pendientes y asegurar que los compromisos asumidos se traduzcan en transformaciones reales, con la igualdad de género como eje estratégico de esa transición.