Jovita Chub impulsa autonomía económica y acceso a la salud en su comunidad en Guatemala

En la aldea de Salacuim, en Alta Verapaz, Guatemala, Jovita Ester Chub Prado representa un ejemplo de transformación económica, liderazgo femenino y acceso a servicios esenciales con pertinencia cultural. Enfermera profesional y emprendedora indígena q’eqchi’, Jovita lidera la Farmacia Salacuineca, un negocio que no solo genera ingresos sostenibles, sino que también amplía el acceso a la salud en su comunidad.

“Cada vez que tomo un crédito, no lo hago solo porque sí. Siempre tengo un plan, un proyecto para invertir y generar ingresos que me permitan crecer”, afirma Jovita Chub.

Su farmacia, fundada en 2014, nació con recursos limitados, pero con una visión clara: ofrecer atención accesible, en idioma q’eqchi’ y con un enfoque que integra la medicina tradicional y ancestral. Hoy, este emprendimiento se ha consolidado como un referente local, generando empleo, fortaleciendo su autonomía económica y mejorando las condiciones de vida de su familia y de su comunidad.  

Además, su farmacia llegó a funcionar como punto de servicios financieros en la comunidad, facilitando pagos, la recepción de remesas y el acceso a otros servicios, lo que amplió su impacto más allá del ámbito de la salud.

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Foto: ONU Mujeres/Alejandra Chicas

Un negocio que impulsa autonomía económica

El punto de inflexión en la trayectoria de Jovita fue el acceso a financiamiento. A través de créditos otorgados principalmente por la Fundación Génesis Empresarial, una institución que forma parte del ecosistema financiero con el que trabaja el programa EFI de ONU Mujeres, logró expandir su farmacia, diversificar su oferta de productos y adquirir equipos médicos que la diferencian de otros negocios de la zona.

Su primer crédito fue de USD 2.000. A partir de ahí, estableció un historial sólido como clienta responsable, accediendo a montos mayores, incluidos préstamos cercanos a USD 10.000, sin necesidad de garantías tradicionales. Este acceso progresivo al crédito fue clave para escalar su negocio. “Me vieron crecer, me tienen confianza y yo les tengo confianza también”, señala.

Gracias a estas oportunidades, Jovita no solo fortaleció su emprendimiento, sino que también logró inversiones significativas en su vida personal. Hoy cuenta con una vivienda propia, construida con los ingresos de su negocio, lo que representa un cambio sustancial respecto a su situación inicial. “Después de no tener dónde vivir, hemos logrado construir una casita”, comparte.

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Foto: ONU Mujeres/Alejandra Chicas

Capacitación y acompañamiento: claves del crecimiento

El acceso al financiamiento estuvo acompañado de formación empresarial, educación financiera y desarrollo de habilidades personales. A través de su participación en programas de fortalecimiento empresarial, Jovita adquirió herramientas para gestionar su negocio de manera estratégica.

“Me motivan bastante porque a veces una está como ciega. No tiene idea, y ahí le abren la mente, abren caminos”, explica.

Este proceso no solo fortaleció su capacidad de gestión, sino que también consolidó una cultura de ahorro. Jovita abrió cuentas bancarias, accedió a seguros y adoptó prácticas financieras que le permiten planificar a largo plazo.

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Foto: ONU Mujeres/Alejandra Chicas

Impacto en la comunidad: salud, empleo y confianza

La Farmacia Salacuineca genera empleo para dos personas y ofrece servicios esenciales en una zona con acceso limitado a la infraestructura de salud. Jovita atiende consultas, orienta sobre tratamientos y brinda servicios básicos de enfermería, priorizando a quienes enfrentan mayores limitaciones económicas.

“Yo veo la necesidad de la persona, me pongo en su lugar. Sé que a veces una no tiene el recurso para pagar”, explica.

Su capacidad de atender en idioma q’eqchi’ fortalece la confianza de la comunidad, especialmente de las mujeres, quienes encuentran en ella un espacio seguro y cercano.

“Muchas mujeres se sienten más cómodas al acercarse a mí, y eso me llena de orgullo y satisfacción”, afirma.

Este vínculo de confianza ha sido clave para posicionar su negocio y ampliar su alcance. Jovita no solo atiende en su farmacia, sino que también se desplaza a comunidades cercanas para brindar atención, incluso en condiciones difíciles.

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Foto: ONU Mujeres/Alejandra Chicas

Reconocimiento y resiliencia

El impacto de Jovita ha sido reconocido a nivel nacional e internacional. En 2020, obtuvo el tercer lugar en el Premio Citi al Microemprendimiento en Guatemala, destacando por el impacto social de su negocio. En 2022, fue finalista en un foro regional de inversión de impacto, en representación de su país.

Estos reconocimientos no solo validan su modelo de negocio, sino que también le han permitido acceder a nuevas oportunidades de formación y visibilidad.

Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de desafíos. Durante la pandemia de COVID-19, enfrentó pérdidas económicas y tuvo que cerrar temporalmente su farmacia. A pesar de ello, logró recuperarse y seguir fortaleciendo su emprendimiento.

Liderazgo que transforma

Hoy, Jovita es una referente en su comunidad. Su liderazgo trasciende lo económico: convoca a actores locales, participa en espacios comunitarios y promueve el acceso equitativo a servicios de salud.

En un contexto en el que las mujeres enfrentan mayores barreras para acceder a financiamiento y oportunidades económicas, su historia demuestra el potencial transformador de la inclusión financiera y del fortalecimiento de capacidades.

“Me encanta ser indígena, ser q’eqchi’, porque puedo atender a mi comunidad y entenderla”, afirma. 


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Esta historia forma parte de sido documentada para ilustrar cómo la inclusión financiera impacta positivamente en la vida de las mujeres. Este caso fue propuesto por Genesis Empresarial, institución que forma parte del ecosistema financiero con el que trabaja el Programa EFI - Ecosistema Financiero Inclusivo  en Guatemala, financiado por el Gran Ducado de Luxemburgo e implementado por ONU Mujeres, cuyo objetivo es contribuir al desarrollo de ecosistemas financieros que promuevan el cierre de las brechas de género en el acceso al capital y a los mercados. A través de la documentación de experiencias de mujeres emprendedoras, el programa visibiliza cómo el acceso a productos y servicios financieros, junto con el acompañamiento técnico, puede fortalecer la autonomía económica y generar impactos sostenibles en sus familias y comunidades. 

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