Liderazgo local para un futuro global: Las mujeres rurales como motor de la sostenibilidad y la paz

La sostenibilidad ambiental, la igualdad de género y la paz están profundamente interrelacionadas. Proteger el planeta también implica reconocer y fortalecer a las mujeres rurales que, desde lo local, están liderando soluciones para un futuro más justo y sostenible. 

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El equipo de MUCAMPAZ y el Secretariado del Fondo para la Consolidación de la Paz realizaron una misión técnica a Yuscarán, El Paraíso. Durante la jornada, se evidenciaron los avances en las zonas de implementación, destacando la integración de la acción climática y la participación de las mujeres rurales como herramientas fundamental para la construcción de paz. Foto: Secretariado PBF, Darwin Andino (2025). 

El aumento de las temperaturas, la escasez de lluvias y la presión sobre los recursos naturales no solo deterioran los ecosistemas, sino que también generan conflictos comunitarios, inseguridad alimentaria y tensiones sociales. Ante la crisis climática que amenaza la estabilidad y los medios de vida en Honduras, las áreas forestales asignadas (AFA) han surgido como un modelo estratégico para la gestión sostenible y la paz territorial, ya que fortalecen la gobernanza local, la corresponsabilidad en el manejo de los bienes comunes y los mecanismos de prevención y resolución de conflictos.  

Las mujeres rurales desempeñan un rol fundamental en estas organizaciones comunitarias; sin embargo, su participación se ve limitada por persistentes barreras estructurales, como el acceso desigual a la tierra, patrones culturales restrictivos y la sobrecarga de labores de cuidado, que obstaculizan su participación efectiva. En las 234 cooperativas agroforestales que administran AFA en Honduras, solo el 23 % de los cargos directivos están ocupados por mujeres, lo que evidencia la brecha entre el reconocimiento formal y la participación efectiva.  

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Durante la visita se evidenció cómo las mujeres están fortaleciendo la protección comunitaria frente a desastres naturales, salvaguardando sus medios de vida, sus familias y abordando las causas estructurales del conflicto mediante la resiliencia y el liderazgo. Foto: Secretariado PBF, Darwin Andino (2025). 

Con el acompañamiento de ONU Mujeres, la FAO y la organización comunitaria Ayuda en Acción, y con el financiamiento del Fondo para la Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas (PBF, por sus siglas en inglés) y del Gobierno de Honduras, se desarrolla el proyecto Mujeres resilientes al cambio climático: áreas forestales para la seguridad climática y la consolidación de la paz (MUCAMPAZ) que le brinda herramientas a las mujeres rurales para liderar respuestas de protección de sus territorios y fortalecer la paz.

El proyecto ha demostrado que es posible integrar la protección ambiental con el enfoque de género y la gobernanza pacífica. A través de MUCAMPAZ se fortalecen las cooperativas agroforestales que gestionan las AFA y se promueve una relación responsable y sostenible con la tierra. Mediante el proyecto se fortalecen las capacidades y la participación de las mujeres en la toma de decisiones, lo cual es clave para el cuidado de los bienes comunes, la prevención de conflictos y la consolidación de territorios en armonía con las comunidades y la naturaleza.

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Representantes del proyecto mantuvieron un encuentro estratégico con las autoridades de la Municipalidad de Yuscarán. En la reunión, el gobierno local reafirmó su compromiso con la iniciativa, apostando por la consolidación de una cultura de paz y el desarrollo sostenible en su municipio. Foto: Secretariado PBF, Darwin Andino (2025). 

“Antes participaba poco y casi no se nos escuchaba”, cuenta Silvia Azucena beneficiaria de MUCAMPAZ. “Con las capacitaciones ahora entiendo mejor mi rol, puedo opinar y ayudar a resolver problemas en la cooperativa. Eso ha cambiado la forma en que trabajamos y nos respetan más”.

“El proyecto nos ayudó a organizarnos mejor y a prevenir conflictos por el uso del agua y del bosque”, explica Lesbia Rosalí, lideresa comunitaria, y agrega: “Ahora sabemos que cuidar la naturaleza también es cuidar la paz y el futuro de nuestras familias”.

Los resultados son visibles: cooperativas más fuertes, con mayor participación de las mujeres en juntas directivas y comités de género, juventudes, educación y comunidades mejor preparadas para enfrentar sequías, incendios y otros impactos climáticos. Incorporar el enfoque de género en la gestión ambiental ha demostrado ser una estrategia efectiva para aumentar la resiliencia y la cohesión social.

El liderazgo de las mujeres rurales es una pieza clave para la seguridad climática y la paz territorial. Su participación construye comunidades más resilientes y cohesionadas.