Los estereotipos de género siguen siendo una de las barreras más persistentes y estructurales para el logro de la igualdad sustantiva de género en América Latina y el Caribe

Representantes de las organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil de América Latina y el Caribe presentan sus propuestas al borrador de la Recomendación General No. 41 del Comité CEDAW sobre la Eliminación de los estereotipos de género y las relaciones desiguales de poder que los sustentan 

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24 de abril, 2026.- Profundamente arraigados en normas sociales patriarcales, legados coloniales, jerarquías raciales y desigualdades socioeconómicas, los estereotipos de género continúan incidiendo en leyes, políticas, instituciones y prácticas cotidianas en toda la región. Restringen la autonomía de las mujeres y las niñas, normalizan la violencia de género, limitan el acceso a la justicia, la salud, la educación, el trabajo decente y la participación política y afectan de manera desproporcionada a quienes enfrentan formas interseccionales de discriminación. Su eliminación es fundamental para avanzar en el logro de la igualdad de género y el pleno ejercicio de los derechos de todas las mujeres y las niñas.

Con este horizonte, ONU Mujeres, en coordinación con el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW) y en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), organizó una consulta regional virtual con representantes de las organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil de América Latina y el Caribe. El objetivo principal de la consulta regional, que se celebró los días 22, 23 y 24 de abril, era recabar aportes concretos para mejorar el borrador de la Recomendación General No. 41 del Comité CEDAW sobre la Eliminación de los estereotipos de género y las relaciones desiguales de poder que los sustentan.  

El día 22 de abril estuvo dedicado íntegramente a trabajar con las organizaciones del Caribe anglófono, que compartieron de manera profunda y reflexiva sus visiones sobre cómo los estereotipos de género se manifiestan e impactan en su día a día. Por ejemplo, las participantes se refirieron al arraigo en sistemas históricos de poder, donde el género se entrecruza con la raza, la clase, la edad y otros ejes de desigualdad. Igualmente, mencionaron su persistencia en políticas públicas, instituciones y sistemas económicos, donde se invisibiliza el rol de las mujeres y se mantiene la dependencia del trabajo de cuidados no remunerado. Además, señalaron cómo estos estereotipos se expanden a los entornos digitales, donde se amplifican y se traducen en acoso, abuso y violencia, en algunos casos con consecuencias graves. Finalmente, destacaron la necesidad de visibilizar el impacto de nuevas dinámicas en línea que refuerzan masculinidades nocivas y contribuyen a la reproducción de estereotipos.

En la sesión con el Caribe, Rhoda Reddock, experta del Comité CEDAW y vicepresidenta del Grupo de Trabajo para la elaboración de esta Recomendación General, mencionó que “los estereotipos de género podrían definirse como generalizaciones amplias sobre las características, responsabilidades y comportamientos que se consideran naturales o apropiados para las mujeres y los hombres. Son omnipresentes y están profundamente arraigados en las normas culturales, las ideologías y los sistemas de creencias, e influyen en las actitudes y los comportamientos de la sociedad hacia las mujeres y las niñas.” Por su parte, Ramona Biholar, vicedecana de Estudios de Posgrado e Investigación de la Universidad de West Indies, resaltó “no existe tal cosa como estereotipos positivos; incluso aquellos que parecen benignos pueden reforzar roles limitantes y, por lo tanto, es importante hacer una distinción más precisa entre estereotipos dañinos y no dañinos.”  Finalmente, Terry Dale Ince, del Comité CEDAW T&T, señaló que “la igualdad sustantiva no se alcanza con ajustes superficiales, sino con cambios estructurales que cuestionen y transformen las normas sociales, los sistemas institucionales y las prácticas cotidianas que reproducen los estereotipos y perpetúan la desigualdad.”

Los días 23 y 24 de abril estuvieron enfocados en recabar las intervenciones de las organizaciones de América Latina, cuyos aportes sustantivos hicieron un análisis detallado del texto propuesto, muchos de ellos coincidentes con los realizados el día previo por las compañeras caribeñas. Algunos de los aportes se centraron en el acceso a la justicia, donde, en línea con los debates de la CSW70, se evidenció que, pese a los avances normativos, los estereotipos de género siguen limitando el acceso a la justicia, especialmente en los casos de las mujeres pertenecientes a grupos tradicionalmente marginalizados. Destacaron también el papel del sector educativo y académico en cuestionar estereotipos desde edades tempranas y en fortalecer la producción de conocimiento para contrarrestar narrativas regresivas. Además, se subrayó la importancia de la participación política, tanto para el fortalecimiento democrático como para impulsar reformas que garanticen una presencia más diversa y efectiva de las mujeres en la toma de decisiones. Finalmente, se evidenció la urgencia de avanzar hacia un enfoque de interseccionalidad verdaderamente operativo, que permita comprender cómo se entrecruzan las múltiples discriminaciones en la práctica.

Durante las dos sesiones con las representantes de las organizaciones feministas y de mujeres, la discusión siguió manteniendo el alto nivel analítico y propositivo del día anterior. Patsilí Toledo, experta del Comité CEDAW, propuso “cambiar el enfoque de la interseccionalidad, pasando de un enfoque basado en la identidad a uno estructural, haciendo hincapié en cómo los sistemas de opresión que se entrecruzan generan discriminación, en lugar de centrarse en las características individuales. Reforzar el concepto de igualdad transformadora, destacando su papel fundamental a la hora de abordar la discriminación estructural y desmantelar las desigualdades sistémicas.” Por su parte, Leticia Bonifaz, ex experta del Comité CEDAW, sostuvo que “los estereotipos de género no son percepciones aisladas: están incrustados en los sistemas jurídicos y, mientras no se transformen esas estructuras, seguirán reproduciendo desigualdad en las decisiones del Estado.”

Desde las organizaciones, Verónica González Bonet, de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), señaló que “los estereotipos afectan al acceso a la justicia de las mujeres con discapacidad debido a la falta de aplicación de las adaptaciones procesales obligatorias. En la mayoría de los países de la región, la legislación no recoge adecuadamente que la denegación de adaptaciones razonables constituye una forma de discriminación.” Por su parte, Paola Yáñez, de la Red de Mujeres Afrolatinas, Afrodescendientes y de la Diáspora (RMAAD), argumentó que “los estereotipos actuales son una prolongación de las justificaciones de la esclavitud. Las medidas para evitar la repetición de estos fenómenos en la educación y los medios de comunicación deben incluir el reconocimiento de esta continuidad histórica.” Desde el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), su coordinadora, Patricia Torres Sandoval, expuso que “un enfoque universalista de los estereotipos de género corre el riesgo de invisibilizar las experiencias específicas de las mujeres indígenas. Para ellas, los estereotipos están estructuralmente entrelazados con el racismo, el colonialismo histórico, el despojo territorial y la negación sistemática de sus sistemas normativos, identidades y formas de vida.” Finalmente, Adriana Aguilar, de EQUIS Justicia para las Mujeres señaló que “la paridad se está utilizando como herramienta para legitimar decisiones que van en contra de los derechos de las mujeres. Se está utilizando a las mujeres en puestos de poder (incluidas las mujeres indígenas) como símbolos de un «gobierno progresista», mientras que se socava su autonomía.”

En su intervención, Bibiana Aido Almagro, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, subrayó la importancia del desarrollo de esta Recomendación General, afirmando que “constituye un paso decisivo para fortalecer los estándares internacionales y guiar a los Estados en la eliminación de un fenómeno que continúa afectando, de manera transversal, la vida de millones de mujeres y niñas en todo el mundo.” Asimismo, señaló que, en los países de la región, los estereotipos de género “se entrelazan con otras formas de discriminación, reforzando brechas históricas y produciendo impactos desproporcionados sobre mujeres indígenas, afrodescendientes, mujeres rurales, mujeres con discapacidad, mujeres migrantes, jóvenes, adultas mayores en toda su diversidad.” Finalmente, la directora regional de ONU Mujeres remarcó la importancia de que esta Recomendación General sea “verdaderamente transformadora y que su implementación efectiva en el marco de la CEDAW sirva para hacer realidad la igualdad sustantiva para las mujeres y niñas de nuestra región.”

Durante los tres días de consulta regional, en la que participaron más de 80 representantes de organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil provenientes de 25 países de la región, estuvieron presentes las expertas del Comité de la CEDAW provenientes de América Latina y el Caribe: Rhoda Reddock, experta del Comité CEDAW y vicepresidenta del Grupo de Trabajo para la elaboración de esta Recomendación General; y Eudine Barriteau, Patsilí Toledo y Yamila González Ferrer, expertas del Comité CEDAW, además de la ex integrante del Comité CEDAW, Leticia Bonifaz.  

El espacio, que fue moderado por la ex Presidenta del Comité CEDAW, Gladys Acosta, contó también con panelistas provenientes de la Academia, como Marcela Aedo Rivera, profesora de la Universidad de Valparaíso, y de la sociedad civil, como Patricia Torres Sandoval, coordinadora del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA); Paola Yañez, coordinadora de la Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RMAAD); y Terry Dale Ince, directora del Comité CEDAW de T&T. Por otra parte, la consulta contó también con la participación de Pedro Vera, responsable de Género de la Oficina Regional de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Ana Güezmes García, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL, y Paro Chajuar, asesora política en Normas Sociales, ONU Mujeres. 

 


El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW) decidió elaborar la Recomendación General No. 41 sobre la eliminación de los estereotipos de género y las relaciones desiguales de poder que los sustentan en 2022. El Comité decidió elaborar esta Recomendación General reconociendo que los estereotipos de género siguen siendo uno de los factores más extendidos y arraigados de discriminación contra las mujeres y las niñas, presentes en formas de discriminación directa, indirecta y estructural. Si bien el Comité ha abordado sistemáticamente los estereotipos de género en sus observaciones finales, recomendaciones generales y jurisprudencia, estos continúan manifestándose en la mayoría de los ámbitos de la vida de las mujeres y las niñas y socavan la implementación efectiva de la Convención. La Recomendación General no. 41 busca visibilizar los estereotipos de género como una cuestión central de derechos humanos y clarificar las obligaciones de los Estados bajo el Artículo 5.

 

Sobre la CEDAW: La CEDAW es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Fue adoptada en forma unánime por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979 y entró en vigor en 1981 y es el instrumento internacional vinculante más amplio y progresista sobre los derechos humanos de todas las mujeres y niñas.  

La CEDAW obliga a los Estados que la ratifican (Estados parte) a garantizar la igualdad de jure y de facto entre mujeres y hombres, es decir, una igualdad tanto en las normas y leyes, como en los hechos y resultados: la igualdad en la vida real de las mujeres y las niñas.  

Los Estados parte han de poner todos los medios a su alcance para la consecución de tal fin. La CEDAW es la “carta fundamental de derechos de las mujeres” y junto con la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, es la piedra angular de las políticas de igualdad de género y de empoderamiento de las mujeres y las niñas.  

Sobre las Recomendaciones Generales de la CEDAW: La CEDAW otorga al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer la facultad de aclarar e interpretar el contenido de la Convención sobre temas que afectan a las mujeres y las niñas, y en los cuales considera que los Estados parte debieran poner mayor atención a través de la aprobación de Recomendaciones Generales.  

Hasta abril de 2026, el Comité ha adoptado 40 recomendaciones generales relativas a temas como la necesidad de generar estadísticas desagregadas por género, la violencia contra la mujer, la igualdad salarial, el trabajo no remunerado, las mujeres con discapacidad, las mujeres y niñas indígenas, el cambio climático, prevención de conflictos o acceso a la justicia, entre otros. La lista completa de recomendaciones generales está disponible en la base de datos del Comité.