Nancy Durán de León: de emprendedora a empresaria, inclusión financiera que impulsa el crecimiento
“¿Qué tengo yo? Tengo conocimiento y una calculadora”. Con esa certeza, Nancy Durán de León reconstruyó su camino y sentó las bases de lo que hoy es Uzi Baby, una empresa líder en el comercio digital en El Salvador. Su historia muestra cómo la innovación, la resiliencia y el acceso a servicios financieros pueden transformar una idea en un negocio en expansión.
Nancy, de 40 años, es madre de tres hijos. “Estoy todavía en lo mejor del desvelo”, comenta con humor. Su trayectoria comenzó en un entorno de cambios e incertidumbre: tras el terremoto de 2002, su familia enfrentó la pérdida de ingresos, lo que la llevó a trabajar desde joven mientras continuaba sus estudios. Con una beca logró formarse en matemáticas y, más adelante, vivió en el extranjero, ampliando su experiencia profesional.
Tras atravesar situaciones personales complejas y regresar a El Salvador, se encontró sin empleo formal ni redes de apoyo. Decidió entonces ofrecer clases particulares de matemáticas, logrando en poco tiempo construir una base de clientes que le permitió generar ingresos estables y coordinar a otras personas. Sin embargo, sabía que podía ir más allá.
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Nancy Durán de León, a través de BancoAgrícola, institución participante del programa EFI de ONU Mujeres, accedió a su primer crédito basado en el historial del negocio, UZI Baby, sin requisitos excesivos, y abrió su primera sucursal. Foto: ONU Mujeres El Salvador
Cuando la maternidad impulsa la innovación
El punto de inflexión llegó durante su embarazo. En un contexto en el que el trabajo de cuidados suele limitar la participación económica de las mujeres, Nancy transformó esa etapa en una oportunidad. Al analizar los gastos del hogar, identificó una necesidad concreta en el mercado de productos para bebés, en particular, las pañaleras, bolsas o mochilas diseñadas para transportar artículos esenciales como pañales, ropa de cambio, toallitas húmedas y biberones.
Con esa idea decidió realizar una prueba inicial. Compró una docena de pañaleras con sus propios ahorros, se quedó con una para uso personal y publicó las otras once en plataformas digitales, utilizando redes sociales para ofrecerlas a potenciales clientas. La respuesta fue inmediata. “En dos días vendí las once unidades y la gente seguía escribiéndome”, recuerda. Ese primer ejercicio le permitió validar la demanda y confirmar la existencia de una oportunidad de negocio real.
Con algunos ahorros y en su quinto mes de embarazo, decidió viajar a Panamá para identificar proveedores, sin contar con redes de apoyo previas. Este proceso, marcado por la iniciativa y la búsqueda activa de información, le permitió comprender la dinámica de compra y distribución de productos. Poco después, realizó una nueva compra de mercadería que proyectaba para varios meses, pero que se agotó en apenas dos semanas, lo que confirmó la viabilidad del emprendimiento y la necesidad de escalar la operación.
A partir de ese momento, profesionalizó el negocio. Diseñó procesos de atención al cliente, incorporó apoyo y reorganizó la logística familiar: su esposo asumió la distribución de pedidos, mientras ella lideraba la estrategia comercial.
Nancy logró conciliar el trabajo con la maternidad, desafiando estereotipos que limitan la autonomía económica de muchas mujeres. Así nació Uzi Baby, una marca que rápidamente se posicionó en el comercio digital salvadoreño, demostrando que el cuidado y el trabajo pueden articularse cuando existen estrategias y oportunidades adecuadas.
La inclusión financiera le permitió a Nancy crecer: hoy su negocio cuenta con ocho sucursales y tres bodegas, genera empleo para alrededor de 50 personas, la mayoría mujeres. Foto: ONU Mujeres El Salvador
Inclusión financiera: el salto hacia la formalidad
Nancy fue pionera en ventas en línea en El Salvador y durante la pandemia su negocio experimentó un crecimiento acelerado. Sin embargo, este crecimiento también evidenció la necesidad de formalizar su operación para sostener la expansión.
A través de su relación con BancoAgrícola, institución participante del programa Ecosistema Financiero Inclusivo (EFI), Nancy accedió a asesoramiento especializado. En ese proceso, decidió formalizar su negocio y fortalecer su gestión financiera. Así, accedió a su primer crédito basado en el historial del negocio, sin requisitos excesivos, lo que le permitió abrir su primera sucursal. Este paso marcó una transición clave hacia una empresa estructurada con capacidad de crecimiento.
Aunque inicialmente percibía el crédito con cautela, debido a experiencias y percepciones familiares, comprendió que el financiamiento era una herramienta necesaria para escalar su negocio. Hoy accede a cuentas de ahorro, préstamos, seguros y medios de pago digitales, consolidando una relación de confianza con el sistema financiero.
Nancy, propietaria de Uzi Baby, logró conciliar el trabajo con la maternidad, desafiando estereotipos que limitan la autonomía económica de muchas mujeres. Foto: ONU Mujeres El Salvador
Un entorno desigual para emprender y crecer
La trayectoria de Nancy se inscribe en un contexto donde las mujeres en El Salvador enfrentan importantes brechas económicas y financieras. Solo el 40,4 % participa en el mercado laboral, frente al 66,4 % de los hombres, y cerca del 40 % no cuenta con ingresos propios.
A esto se suma una carga desproporcionada de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, que limita su tiempo disponible para actividades productivas. Aunque las mujeres lideran el 68,9 % de los emprendimientos, su participación disminuye a medida que los negocios crecen, representando solo el 26 % de las pequeñas empresas.
Estas desigualdades también se reflejan en la inclusión financiera. Solo el 38,1 % de las mujeres posee una cuenta de ahorro y apenas el 19,4 % accede a crédito. Factores como la distancia a las instituciones financieras, la brecha digital y la falta de productos adaptados restringen su capacidad de inversión y de crecimiento.
Uzi Baby combina tiendas físicas con comercio electrónico, lo que le permite llegar a todo el país. Nancy conoce a la perfección todo lo que se hace en el negocio: tanto la estrategia digital como distribuir, vender, y atender cada una de las tiendas. Foto: ONU Mujeres El Salvador
Expansión del negocio y generación de empleo
En este contexto, la inclusión financiera fue un factor determinante para la expansión de Uzi Baby. Hoy, la empresa cuenta con ocho sucursales y tres bodegas, y proyecta continuar creciendo. Importa contenedores completos desde China y genera empleo para alrededor de 50 personas, la mayoría mujeres, muchas de ellas madres.
“Todo se construyó con esfuerzo. Me da satisfacción ver que podemos seguir creciendo más”, afirma.
El impacto también se refleja en su vida personal. Ha mejorado sus condiciones de vida, brinda apoyo económico a su familia y participa activamente en la toma de decisiones del negocio, en un modelo basado en la corresponsabilidad.
Nancy lidera la estrategia digital de la empresa, que incluye redes sociales y plataformas de venta. Actualmente explora el uso de la inteligencia artificial para optimizar procesos logísticos y fortalecer la toma de decisiones. “Todo lo que se hace en Uzi, lo sé hacer yo”, señala, destacando su conocimiento integral del negocio.
Abrir camino para otras mujeres
Nancy cree que el conocimiento es clave para el crecimiento. “Somos lo que leemos, somos lo que pensamos”, afirma, resaltando la importancia de la formación continua.
Su historia demuestra que la inclusión financiera, combinada con la innovación y la determinación, puede transformar las trayectorias individuales y generar un impacto colectivo. Uzi Baby no solo es una empresa en expansión, sino también un ejemplo de cómo las mujeres lideran procesos de cambio, amplían oportunidades y contribuyen a economías más dinámicas e inclusivas.
Ver más: Inclusión financiera de las mujeres en Centroamérica: experiencias desde el sector financiero
Este artículo forma parte de El impacto de la inclusión financiera, Historias de vida de mujeres y negocios liderados por ellas, impulsada por el programa Ecosistema Financiero Inclusivo (EFI) de ONU Mujeres, cuyo objetivo es contribuir al desarrollo de ecosistemas financieros que promuevan el cierre de las brechas de género en el acceso al capital y a los mercados. A través de la documentación de experiencias de mujeres emprendedoras, el programa visibiliza cómo el acceso a productos y servicios financieros, junto con el acompañamiento técnico, puede fortalecer la autonomía económica y generar impactos sostenibles en sus familias y comunidades. EFI es implementado por ONU Mujeres, con el financiamiento de la Dirección de Cooperación para el Desarrollo y la Acción Humanitaria del Gran Ducado de Luxemburgo, en El Salvador, Guatemala y Honduras. En alianza con instituciones financieras, el programa promueve el diseño de soluciones adaptadas a las necesidades y realidades de las mujeres, integrando acceso a financiamiento con capacitación, acompañamiento y generación de evidencia para fortalecer sistemas financieros más inclusivos, resilientes y sostenibles. |