Verónica Franco: “Los medios y el lenguaje son herramientas para la transformación. Las experiencias de las mujeres y de las personas género-diversas deben ser nombradas para ser reconocidas y escuchadas”
Verónica Franco es una comunicadora social de Córdoba, Argentina. Forma parte de Pícara, un colectivo de medios feministas de jóvenes que promueve el relato de historias a través de una perspectiva interseccional y colectiva. También es integrante de “Somos Territorios”, iniciativa lanzada en 2020 por CISCSA – Ciudades Feministas (organización beneficiaria de WYDE | Women’s Leadership), que fomenta alianzas entre actores políticos y sociales para prevenir la violencia contra las mujeres y personas género-diversas en los espacios públicos. Su trabajo se centra en la construcción de estrategias colectivas que integran la comunicación, la incidencia y la organización social por la igualdad de las mujeres y las diversidades de género.
Fecha:
Verónica Franco en la Ciudad de Panamá para el WYDE | Encuentro Regional de Liderazgo de Mujeres. Foto: ONU Mujeres/Jose Daniel Espinosa
Al trabajar en comunicación feminista e incidencia, Verónica no ve a los medios simplemente como un espacio para desarrollar una profesión, sino como una poderosa herramienta política. La creación de Pícara surgió de un sentimiento de exclusión y de la necesidad de enfrentar la violencia, desafiar los estereotipos y transformar las narrativas públicas en torno a las mujeres y las personas género-diversas. Cuando Verónica y sus compañeras se graduaron en comunicación, los entornos de los medios tradicionales se sentían hostiles e inseguros. “Era como si no perteneciéramos allí”, recuerda, y la participación a menudo significaba la exposición a “múltiples formas de violencia”. En lugar de aceptar esas condiciones, decidieron crear un espacio de comunicación feminista que pudiera funcionar de manera diferente: uno que trabajara activamente para “romper estereotipos y desmitificar algunos relatos”.
Lo que unió a las fundadoras de Pícara fue la creencia compartida de que la comunicación puede impulsar el cambio social. Se conectaron con otras colegas feministas que veían a los medios como “una herramienta para la transformación”.
Un aspecto central del trabajo de Verónica es el poder del lenguaje. “Nos enfocamos principalmente en el uso del lenguaje como herramienta de transformación”, explica, enfatizando cómo las palabras moldean la forma en que las experiencias son nombradas, comprendidas y abordadas. En Argentina, los movimientos feministas han luchado durante mucho tiempo para cambiar las narrativas en torno a la violencia contra las mujeres. Uno de los cambios más significativos fue dejar de describir el asesinato de mujeres como crímenes de pasión para nombrarlos femicidios.
Ese cambio, señala Verónica, fue transformador. Cuando la violencia se enmarcaba como un crimen de pasión, a menudo se trataba como algo natural o inevitable. Nombrar el femicidio visibilizó el carácter estructural de la violencia y esclareció la responsabilidad del Estado para prevenirla. “Pasar de una palabra a otra”, afirma, “hizo visible que el Estado podía revertir eso y prevenir el asesinato de mujeres”.
Las normas sociales también han moldeado el propio camino de liderazgo de Verónica. Como mujer joven, a menudo ha experimentado ser subestimada. “Todos los días tenemos que demostrar que sabemos lo que estamos haciendo, que somos capaces. Es agotador”, reflexiona. Al mismo tiempo, los espacios feministas han ayudado a establecer una contra norma poderosa, arraigada en el cuidado colectivo. “Una norma que ya se ha establecido en los grupos feministas es que nunca debemos hacer nada solas”, dice. “Siempre estamos acompañadas”.
Este principio de acompañamiento se extiende a la forma en que Pícara aborda las alianzas. Para Verónica, el feminismo no se incorpora automáticamente en las instituciones o medios de comunicación, sino que reside en las personas. “Los medios no son intrínsecamente feministas, ni las instituciones, ni los gobiernos”, explica. Ese entendimiento ha permitido a Pícara construir alianzas entre sectores y géneros a través de las personas, incluyendo el trabajo conjunto con hombres comprometidos con los derechos humanos y la igualdad. Con talleres y espacios colaborativos, ha visto cómo el aprendizaje compartido puede derribar resistencias y abrir caminos hacia narrativas más inclusivas.
Sobre la violencia contra las mujeres en la vida pública, considera que “el tema de la violencia digital debe ponerse en la agenda pública”, afirma. En Argentina, explica, el abuso y el acoso en línea dirigidos a mujeres y personas género-diversas han aumentado drásticamente, con consecuencias tangibles. “Esto está teniendo un impacto directo en la voluntad de las mujeres y disidencias de participar en la política”. Para Verónica, la violencia digital no es un problema individual, sino estructural, que requiere una acción colectiva. “Necesitamos centrar nuestra atención en esto y construir redes para apoyarnos mutuamente”, subraya, particularmente para proteger a las líderes feministas que representan los intereses de las mujeres en los espacios políticos e impulsan cambios regulatorios.
Verónica Franco participó en el diálogo intergeneracional de dos días “Impulsando la Participación Equitativa de las Mujeres en la Toma de Decisiones en América Latina y el Caribe”, que se realizó los días 27 y 28 de noviembre en la Ciudad de Panamá. El encuentro se realizó bajo la iniciativa WYDE | Liderazgo de las Mujeres, financiada por la Unión Europea, un esfuerzo global colaborativo orientado a promover la participación política plena y efectiva de las mujeres y la toma de decisiones en todos los niveles, especialmente de aquellas que suelen quedar más rezagadas. Nota: Estas publicaciones tienen como objetivo estimular un debate constructivo sobre temas clave para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Las opiniones expresadas por las personas entrevistadas para la producción de nuestro contenido editorial no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres ni la de las agencias del sistema de las Naciones Unidas. |