Yuliana García Mesa: "También se espera que las niñas y las mujeres guarden silencio, que eviten el conflicto. Entrar en política significa romper con esas normas".
Yuliana García Mesa es concejala del municipio de Colombia, en el departamento del Huila, Colombia. Ha participado activamente en espacios de liderazgo de jóvenes y mujeres en todo el departamento y, anteriormente, se desempeñó como consejera de juventud tanto a nivel municipal como departamental. Actualmente, Yuliana integra el Consejo Departamental de Mujeres de Huila, desde donde apoya iniciativas para el avance de la igualdad de género y el fortalecimiento institucional de las mujeres en la región.
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Yuliana García Mesa en la Ciudad de Panamá durante el Encuentro Regional sobre Liderazgo de las Mujeres de la iniciativa WYDE. Foto: ONU Mujeres/José Daniel Espinosa.
El camino de Yuliana García Mesa hacia la política comenzó con el trabajo comunitario. "Desde los 14 años he estado involucrada en procesos sociales", recuerda. "Empecé en el grupo juvenil de mi parroquia, recolectando alimentos para las personas mayores y organizando actividades para jóvenes. Más tarde, me uní a la Plataforma Municipal de Juventud y me convertí en consejera de juventud. Esa experiencia me mostró la importancia de las voces jóvenes en los espacios de toma de decisiones, especialmente las voces de las mujeres". Y continuó: "A menudo pensamos que nuestra voz no cuenta. Nos quejamos de lo que sucede en nuestros territorios, pero no asumimos la responsabilidad. Así que decidí postularme al concejo municipal y obtuve la segunda votación más alta. Hoy, solo hay dos mujeres entre 11 concejales. Eso hace que nuestra presencia sea aún más relevante".
Sin embargo, entrar en la política como mujer joven fue difícil: "Lo más duro ha sido abrirse espacio en escenarios dominados por hombres. Históricamente, las mujeres han sido silenciadas y han sentido miedo a hablar por temor a la burla o al estigma. Cuando hablo o presento argumentos, me invalidan, me cuestionan y se preguntan cómo puedo enseñarles yo, cuando ellos llevan años en el cargo. Mi formación me ayuda a mantenerme firme, pero esto afecta mi vida personal". La hostilidad trasciende las sesiones del concejo. "En mi comunidad, la gente empezó a hacer comentarios negativos, a difundir rumores para desacreditarme. Políticamente, no formo parte de la mayoría, por lo que enfrentarse a quienes han ostentado el poder durante años es difícil. Creen que tienen el único poder legítimo y lo usan para influir en la gente, creando rumores y estigmas en mi contra. Esto me ha afectado emocionalmente".
Conciliar la política con la educación añade otra capa de dificultad para Yuliana. Actualmente cursa estudios de derecho en Neiva, lo que implica desplazamientos constantes desde su municipio. En distintas ocasiones ha enfrentado trabas para lograr ajustes razonables en los horarios del concejo, lo que ha dificultado la articulación entre sus responsabilidades institucionales y su proceso formativo.
Durante su primer año como concejala, esta situación la llevó incluso a renunciar a una oportunidad laboral en Neiva para cumplir con su rol público. Aunque ha procurado organizar su carga académica en función de los días habituales de sesión, estos no siempre se respetan y los ajustes dependen en gran medida de decisiones internas que no siempre tienen en cuenta sus condiciones.
Esta situación la ha obligado a realizar desplazamientos frecuentes de aproximadamente dos horas, en ocasiones en horarios nocturnos, lo que ha puesto en riesgo su seguridad y su bienestar. En la práctica, esto implica enfrentar decisiones difíciles entre continuar con su formación académica o cumplir con su rol en el concejo, una disyuntiva que evidencia barreras estructurales que no deberían existir.
En algunos casos, cuando se otorgan ajustes, estos se presentan como concesiones excepcionales, lo que refleja las dificultades que aún enfrentan muchas mujeres jóvenes en la política local. A pesar de ello, continúa desempeñando su labor con compromiso, convencida de la importancia de avanzar hacia condiciones más equitativas.
Las normas sociales han marcado su trayectoria. "A las niñas y a las mujeres se les ha silenciado sistemáticamente y se espera que guarden silencio y eviten el conflicto. Entrar en política significa romper esas normas y pagar el precio, porque no es un camino fácil. Está bien no sentirse preparada como mujer joven en política, porque aprenderemos. A los hombres nunca se les pregunta si se sienten preparados para ocupar un espacio de toma de decisiones".
La sororidad y las redes de mujeres políticas desempeñan un papel fundamental: "Necesitamos a más mujeres en estos espacios. Porque, si estamos rodeadas de otras mujeres con experiencia y nos apoyamos mutuamente, el camino se vuelve mucho más fácil de transitar".
Yuliana García participó en el diálogo intergeneracional de dos días “Impulsando la Participación Equitativa de las Mujeres en la Toma de Decisiones en América Latina y el Caribe”, que se realizó los días 27 y 28 de noviembre en la Ciudad de Panamá. El encuentro se realizó en el marco de la iniciativa WYDE | Liderazgo de las Mujeres, financiada por la Unión Europea, un esfuerzo global colaborativo orientado a promover la participación política plena y efectiva de las mujeres y la toma de decisiones en todos los niveles, especialmente de aquellas que suelen quedar más rezagadas. Nota: Estas publicaciones tienen como objetivo estimular un debate constructivo sobre temas clave para el avance de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en América Latina y el Caribe. Las opiniones expresadas por las personas entrevistadas para la producción de nuestro contenido editorial no reflejan necesariamente la posición oficial de ONU Mujeres ni la de las agencias del sistema de las Naciones Unidas. |