El empoderamiento económico de las mujeres también pasa por derribar barreras culturales

“Hoy en día se está viendo que hay más porcentaje de mujeres que apoyamos a la economía”, afirma Livia María Villar Gutiérrez, presidenta de Organizaciones Nacionales Unidas por los Derechos Humanos y Comunidades Originarias. 

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Livia María Villar Gutiérrez acompaña a mujeres artesanas y emprendedoras de comunidades indígenas y originarias, promoviendo su autonomía económica y el fortalecimiento de sus iniciativas productivas. Foto: ONU Mujeres/Rodolfo Espinosa. 

Durante años, Livia María Villar Gutiérrez ha recorrido comunidades indígenas y originarias observando una realidad que se repite con distintos matices: mujeres con talento, productos de alta calidad y deseos de salir adelante que encuentran obstáculos para convertir sus iniciativas en oportunidades sostenibles.

A lo largo de ese trabajo, Livia María ha constatado que los desafíos que enfrentan las mujeres emprendedoras no son únicamente económicos. A las dificultades para acceder a mercados, al financiamiento o a los procesos de formalización se suman barreras culturales y normas de género que, en muchos casos, limitan su participación en espacios de capacitación, liderazgo y crecimiento empresarial.

Presidenta de Organizaciones Nacionales Unidas por los Derechos Humanos y Comunidades Originarias, Livia María trabaja en el acompañamiento de mujeres artesanas y emprendedoras, así como en la promoción y defensa de los derechos de comunidades originarias. Desde esa experiencia conoció Avancemos por la Igualdad (API), programa impulsado por ONU Mujeres en alianza con Grupo Danone y Bonafont, que desde 2018 ha beneficiado a más de 3.000 mujeres de Ciudad de México, Estado de México y Oaxaca mediante formación, mentorías, asesoría técnica y fortalecimiento de redes comunitarias.

“Me gustó mucho la dinámica, el proceso de esa capacitación”, recuerda sobre su primer acercamiento al programa. Con el tiempo, pasó de participante a colaboradora en espacios donde comparte experiencias con otras mujeres.  

“Yo he seguido con API porque me gusta. Me gusta lo que han estado haciendo. Y porque veo que existe un proceso sólido en la capacitación y en los apoyos que han dado”.  

Para ella, uno de los mayores desafíos sigue siendo la brecha entre el potencial de los emprendimientos comunitarios y las condiciones necesarias para acceder a mercados más amplios.

Actualmente acompaña procesos de vinculación con artesanas y artesanos interesados en crecer comercialmente. Sin embargo, observa que muchas veces existen barreras relacionadas con la formalización de los negocios.

“Cuando yo me acerco a los artesanos, no tienen identidad, no tienen una marca, su producto no tiene el código de barras”, explica. “Entonces, cuando les hablo de profesionalizarse, muchas veces tienen miedo”.  

Ese temor suele estar relacionado con el desconocimiento de trámites administrativos o fiscales. Livia María Villar considera que muchas personas ven estos procesos como una carga adicional, aun cuando pueden abrir nuevas oportunidades comerciales.

“Es hacerles ver también a las artesanas y a los artesanos que el hecho de que tú tengas una marca o hagas un trámite para tu código de barras no es un gasto”, señala. “A futuro les va a traer más cosas”.  

Las dificultades económicas, sin embargo, son solo una parte del panorama. En muchas comunidades persisten barreras culturales que limitan la participación de las mujeres en espacios de formación y desarrollo.

Recuerda que durante algunas de las capacitaciones impulsadas por API la asistencia disminuía con el paso de las sesiones.

“Empezábamos varias y poco a poco en cada sesión íbamos siendo menos”, relata. “Algunas comentaron que ya no se podían seguir conectando porque sus maridos ya no las dejaban”.  

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Livia María Villar Gutiérrez destaca que cada vez más mujeres contribuyen al sostenimiento de la economía familiar mediante actividades productivas, artesanales y comerciales. Foto: ONU Mujeres/Rodolfo Espinosa. 

La situación refleja desafíos que persisten en diversos contextos.  

“Todavía tenemos mucho que hacer por las comunidades”, afirma. “Hay que hacerles ver, tanto a las mujeres como a los hombres, que API no es un programa para ponerlas en contra de ellos”.  

Aun así, Livia María observa cambios importantes. Cada vez más mujeres participan activamente en la economía familiar mediante actividades productivas, artesanales y comerciales.

“Hoy en día se está viendo que cada vez más mujeres contribuyen al sostenimiento de la economía familiar”, señala. “Gracias a las artesanías y a lo que hacen, las mujeres están sobresaliendo”.  

Desde su perspectiva, el acceso a la justicia también está estrechamente relacionado con el acceso a la información. Por ello, la organización que encabeza brinda orientación legal principalmente a mujeres, personas mayores y niñas y niños.

“Muchas veces sí hay ciertos recursos o ciertas vinculaciones que no conocemos porque ni siquiera sabemos cuáles son nuestros derechos como personas, como ciudadanos”, explica.  

Por eso considera fundamental acercar información, generar confianza y construir redes de apoyo que permitan a las mujeres ejercer plenamente sus derechos y fortalecer su autonomía económica.

Al mirar los resultados alcanzados por las participantes de API, Livia María Villar Gutiérrez encuentra razones para el optimismo. Ha visto emprendimientos crecer, consolidarse y abrir nuevas oportunidades para mujeres y sus comunidades.

“He visto casos de éxito ya incluso exportando”, afirma. “Y eso creo que es un orgullo para México: que tu producto o productos de México los veas fuera, y todo por el apoyo de API”.

Experiencias como la de Livia Maríua muestran que avanzar hacia la autonomía económica de las mujeres implica fortalecer sus capacidades, ampliar sus oportunidades, transformar las normas sociales y derribar las barreras que aún limitan su participación plena. Iniciativas como Avancemos por la Igualdad contribuyen a que más mujeres accedan a conocimientos, redes y herramientas para impulsar sus emprendimientos, ejercer sus derechos y construir un futuro con mayores oportunidades para ellas y sus comunidades.


Acerca del programa Avancemos por la Igualdad 

El programa de ONU Mujeres Avancemos por la Igualdad (API), implementado con el apoyo de Grupo Danone y Bonafont, promueve la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, así como el empoderamiento económico de las mujeres. Desde 2018, contribuye a la recuperación económica inclusiva de las mujeres en Ciudad de México y Oaxaca. 

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