Al menos un millón de mujeres y niñas pierden acceso a apoyo esencial mientras los recortes a la ayuda desmantelan las organizaciones de mujeres que responden a crisis humanitarias
Un nuevo informe de ONU Mujeres revela que el 84 por ciento de las organizaciones de mujeres reporta un aumento en la demanda de sus servicios desde enero de 2025, mientras que casi nueve de cada diez ya no pueden responder a las necesidades actuales, como consecuencia de la mayor reducción anual registrada en la asistencia oficial para el desarrollo.
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Angel Musiime (a la izquierda) es jefe de parroquia local y mediador de paz en el Concejo Municipal de Kyegegwa, en Uganda. En 2023, Musiime recibió capacitación como mediador de paz con la Coalición para la Acción sobre la Resolución 1325 (CoACT), con el apoyo financiero del gobierno de Noruega y ONU Mujeres. Foto: ONU Mujeres/Solomon Tumwesigye
Nueva York/Ginebra, 10 de julio de 2026. En un contexto en el que los conflictos armados han alcanzado su nivel más alto en 80 años, las organizaciones que prestan servicios vitales a mujeres y niñas se están quedando sin recursos. Beyond the Breaking Point (Más allá del punto de quiebre), el nuevo informe publicado hoy por ONU Mujeres, sobre el impacto de los recortes a la ayuda internacional, concluye que al menos un millón de mujeres y niñas han perdido el acceso a apoyo esencial desde enero de 2025.
El informe se basa en las respuestas de 855 organizaciones lideradas por mujeres y de organizaciones por los derechos de las mujeres en 52 países afectados por crisis y conflictos.
“Las organizaciones de mujeres que hoy están en riesgo de cerrar son las que se encuentran en la primera línea de las crisis humanitarias más graves del mundo. En países como Afganistán, la República Democrática del Congo y Haití, trabajan allí donde los actores internacionales no pueden llegar y permanecen mucho después de que la atención mundial se haya desplazado hacia otras emergencias. Cada dólar que se retira de las organizaciones de mujeres es un dólar menos para las sobrevivientes de violencia sexual relacionada con los conflictos, las madres desplazadas, las niñas obligadas a abandonar la escuela y las comunidades que luchan por sobrevivir”, afirmó Sofia Calltorp, jefa de Acción Humanitaria de ONU Mujeres.
El colapso de las organizaciones de mujeres ocurre precisamente cuando las necesidades humanitarias alcanzan niveles históricos. Alrededor de 120 millones de mujeres y niñas requieren asistencia humanitaria y protección en todo el mundo [1], y el 84 por ciento de las organizaciones encuestadas informa que la demanda de sus servicios ha aumentado desde enero de 2025. Casi nueve de cada diez afirman que ya no pueden atender las necesidades actuales. Dos de cada cinco organizaciones prevén cerrar, temporal o permanentemente, durante el próximo año.
Para mantener en funcionamiento servicios que salvan vidas, las mujeres que lideran o trabajan en estas organizaciones están asumiendo el costo con su propio trabajo, ingresos y bienestar. Muchas de ellas también están directamente afectadas por las crisis. El 65 por ciento de las organizaciones lideradas por mujeres informa que su personal continúa trabajando sin remuneración para mantener los servicios activos. Mientras las organizaciones pasan a un modo de supervivencia, el 48 por ciento reporta un aumento del agotamiento entre su personal y el 88 por ciento señala un deterioro en la salud mental de las mujeres y niñas a las que brindan apoyo.
Las consecuencias de los recortes ya son visibles. La mitad de las organizaciones de mujeres ha implementado listas de espera o se ha visto obligada a rechazar a mujeres y niñas que necesitan asistencia. El 92 por ciento informa un incremento de la pobreza entre las mujeres a las que atiende, mientras que el 82 por ciento observa un aumento en el número de niñas que abandonan la escuela.
La violencia sexual relacionada con los conflictos se duplicó en 2025, precisamente cuando los sistemas destinados a proteger a las sobrevivientes colapsan. El 86 por ciento de las organizaciones informa un aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas en las comunidades donde trabaja. Además, el 62 por ciento señala que los espacios seguros ya no están disponibles o se han reducido de manera significativa.
Detrás de estas cifras hay consecuencias devastadoras. Una mujer que busca refugio frente a la violencia puede encontrar que el albergue ha cerrado; una mujer embarazada puede verse obligada a caminar durante horas para llegar a un centro de salud; o una madre puede no encontrar alimentos para alimentar a sus hijos e hijas. Las primeras en quedar excluidas son las mujeres y niñas con menos alternativas: aquellas que viven en comunidades remotas, afectadas por conflictos y de difícil acceso. Casi dos tercios, el 63 por ciento de las organizaciones, ya han reducido sus servicios en estas zonas.
El informe advierte que las consecuencias van mucho más allá de la respuesta humanitaria. El desmantelamiento de las organizaciones de mujeres no ocurre de forma aislada, sino en un contexto de creciente reacción adversa contra los derechos de las mujeres y las niñas a nivel mundial. Una de cada cinco organizaciones ya ha suspendido su trabajo para promover el liderazgo de las mujeres y la igualdad de género. Más de la mitad observa una disminución de la participación de las mujeres en el liderazgo comunitario y en los espacios locales de toma de decisiones.
ONU Mujeres hace un llamado a mantener inversiones sostenidas en las organizaciones de mujeres, reconociéndolas como actores esenciales de primera respuesta, defensoras de los derechos de las mujeres y pilares fundamentales para la paz y la recuperación.
“Sin una acción inmediata, las organizaciones que han mantenido con vida a mujeres y niñas durante las peores crisis del mundo corren el riesgo de convertirse en otra víctima de la guerra”, concluyó Calltorp.
ONU Mujeres trabaja e invierte en organizaciones lideradas por mujeres como socias fundamentales de la acción humanitaria, proporcionando financiamiento, asistencia técnica e incidencia para fortalecer su liderazgo, ampliar el acceso a servicios que salvan vidas e impulsar respuestas humanitarias inclusivas, lideradas a nivel local y que respondan a las necesidades de las mujeres y las niñas.
Nota para editores
[1] Estimación de ONU Mujeres basada en el Humanitarian Needs Overview 2026 de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).
Toda la información presentada corresponde a los datos reportados por las organizaciones participantes y no ha sido verificada de manera independiente por ONU Mujeres, salvo que se indique lo contrario.
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