La inteligencia artificial está transformando el mundo. La igualdad de género no puede quedarse atrás

Un estudio sobre 133 sistemas de inteligencia artificial (IA) reveló que el 44 por ciento presentaba sesgos de género y el 26 por ciento reproducía tanto sesgos de género como raciales. Sin embargo, actualmente solo el 51 por ciento de las personas responsables de marketing utiliza supervisión humana para revisar los contenidos generados por IA antes de su publicación. 

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En vísperas del Diálogo Mundial de las Naciones Unidas sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, que se celebrará los días 6 y 7 de julio, y de la Cumbre Mundial AI for Good, que tendrá lugar del 7 al 10 de julio en Ginebra (Suiza), ONU Mujeres explica qué está en juego y qué debe cambiar para construir un futuro digital con igualdad de género.

1. La era de los contenidos generados por inteligencia artificial ya está aquí. Y el tiempo para influir en su desarrollo se está agotando.

La inteligencia artificial generativa ya es una de las tecnologías más utilizadas en las actividades cotidianas de marketing y comunicación. Solo en el Reino Unido, el 88 por ciento de las agencias de publicidad y medios ya la utiliza de alguna forma.

Esto significa que los algoritmos discriminatorios pueden seguir reproduciendo y profundizando las desigualdades y la discriminación de género. A medida que las herramientas de IA se integran masivamente en la creación de contenidos y en la planificación de campañas, las decisiones sobre quiénes son visibles, cómo se les representa y qué historias se cuentan se toman cada vez con mayor rapidez y, en muchos casos, sin supervisión humana ni con perspectiva de género.

2. Los sesgos y los algoritmos discriminatorios no son un error de la inteligencia artificial, son un patrón documentado.

Diversos estudios han demostrado que los modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés) asocian de forma sistemática a las mujeres con conceptos como “hogar”, “familia” e “hijos”, mientras que relacionan a los hombres con “negocios”, “dirección”, “salario” y “carrera profesional”.

Cuando estos modelos completan frases iniciadas con una referencia al género de una persona, aproximadamente el 20 por ciento de las respuestas refleja actitudes sexistas y misóginas, incluyendo representaciones de las mujeres como objetos sexuales o como propiedad de sus esposos.

Estos resultados son consecuencia previsible de sistemas entrenados con décadas de representaciones desiguales entre mujeres y hombres. Los sesgos de la IA no son únicamente un problema de diseño tecnológico, sino también de políticas públicas.

De los 138 países analizados, solo 24 incorporan referencias al género en sus estrategias nacionales sobre inteligencia artificial y únicamente 18 incluyen disposiciones sustantivas con perspectiva de género. Esto aumenta el riesgo de que las desigualdades queden incorporadas desde el diseño en los sistemas del futuro.

3. La inteligencia artificial está intensificando la violencia contra las mujeres y las niñas en los espacios digitales.

Los datos de ONU Mujeres muestran que las mujeres y las niñas ya enfrentan un acceso más limitado a los espacios digitales y, cuando participan en ellos, tienen muchas más probabilidades de sufrir violencia en línea.

Casi una de cada cuatro defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas encuestadas afirmó haber experimentado violencia en línea facilitada por inteligencia artificial. Además, el 12 por ciento informó haber sido víctima de la difusión no consentida de imágenes personales, incluidas imágenes íntimas o de contenido sexual.

El 6 por ciento señaló haber sido objeto de deepfakes o imágenes y videos manipulados, mientras que más de una de cada cuatro manifestó haber recibido insinuaciones sexuales no solicitadas a través de plataformas digitales.

La inteligencia artificial está agravando esta realidad. Los deepfakes constituyen uno de los ejemplos más visibles de abuso facilitado por IA y afectan de manera desproporcionada a mujeres y niñas. A medida que los contenidos generados por IA se vuelven más comunes, también aumentan las herramientas utilizadas para el acoso, la manipulación y la violencia basada en imágenes.

4. Las mujeres siguen estando excluidas de los espacios donde se desarrolla la inteligencia artificial.

Se espera que la inteligencia artificial generativa impulse el crecimiento del empleo en los sectores con mayor intensidad tecnológica. Sin embargo, las mujeres continúan estando subrepresentadas tanto en las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) como en el sector de la inteligencia artificial, donde representan apenas el 30 por ciento de la fuerza laboral a nivel mundial.

Quienes diseñan estos sistemas no reflejan la diversidad de los miles de millones de personas a quienes están destinados. Esta brecha de representación contribuye a reproducir y ampliar las desigualdades existentes.

5. El impacto económico de la inteligencia artificial afectará de manera desproporcionada a las mujeres.

Fuera del sector de la inteligencia artificial, las mujeres tienen casi el doble de probabilidades que los hombres de desempeñar empleos con alto riesgo de automatización.

Las desigualdades derivadas de la IA no se limitan al género. Sus efectos se agravan cuando se cruzan con otras formas de discriminación relacionadas con la raza, la discapacidad, la situación socioeconómica o el lugar de residencia. Las comunidades históricamente menos representadas en los medios de comunicación y en los mercados laborales enfrentan un mayor riesgo de quedar aún más rezagadas.

6. Una inteligencia artificial inclusiva también es una ventaja para las empresas.

El primer estudio mundial realizado por la Alianza Sin Estereotipos, iniciativa del sector privado convocada por ONU Mujeres, demostró que la publicidad inclusiva genera beneficios tangibles para las empresas, incrementando las ventas y fortaleciendo el valor de las marcas.

Las marcas que desarrollan campañas inclusivas, libres de estereotipos de género, registran un aumento promedio del 3,46 por ciento en las ventas a corto plazo y del 16,26 por ciento a largo plazo. Además, tienen un 62 por ciento más de probabilidades de convertirse en la primera opción de las personas consumidoras, un 54 por ciento mayor capacidad para sostener precios y un 15 por ciento más de fidelidad de su clientela.

A medida que la inteligencia artificial se convierte en una herramienta central para planificar y producir campañas, las empresas que incorporen la inclusión en estos procesos estarán mejor posicionadas para obtener beneficios. Por el contrario, quienes no lo hagan enfrentarán importantes riesgos reputacionales y comerciales.

La guía práctica de la Alianza Sin Estereotipos (conocida a nivel global como Unstereotype Alliance), publicada en junio de 2026, ofrece herramientas para identificar y corregir los sesgos antes de publicar contenidos generados mediante inteligencia artificial.

Incorporar la igualdad de género en todo el ciclo de vida de la inteligencia artificial

ONU Mujeres hace un llamado a incorporar la igualdad de género, así como los derechos, las experiencias y los conocimientos de las mujeres y las niñas, en todas las etapas del ciclo de vida de la inteligencia artificial, desde su desarrollo y despliegue hasta su gobernanza.

Cuando se diseña con criterios de seguridad y se utiliza de manera responsable, la inteligencia artificial puede contribuir a detectar estereotipos, ampliar la representación y mejorar la accesibilidad a gran escala.

Que ese potencial se haga realidad dependerá de las decisiones que adopten los gobiernos, las empresas y las personas que investigan, desarrollan y regulan estas tecnologías. También dependerá de que las voces, la experiencia y los conocimientos de mujeres y niñas de contextos diversos, así como de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan junto a ellas y conocen de primera mano sus realidades, formen parte de esas decisiones desde el inicio.