Mujeres guaraníes fortalecen su autonomía económica en el Chaco boliviano

Jacinta Rivera es responsable de género de las 22 comunidades del Gobierno Autónomo Indígena Guaraní Kereimba Iyaambae (GAIKI), en el Chaco boliviano. Desarrolla sus actividades económicas en la agricultura, la crianza de animales y la ganadería, para lo cual solicita créditos a entidades financieras. Tras participar en una capacitación impulsada por el Servicio Estatal de Autonomías con el apoyo de ONU Mujeres y la colaboración de la Fundación de Cajas de Ahorrro para la Cooperación Internacional (Sparkassenstiftung Alemana), Jacinta fortaleció sus capacidades para el ahorro y gestionar adecuadamente de sus recursos. 

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Jacinta Rivera, responsable de género de las 22 comunidades del Gobierno Autónomo Indígena Guaraní Kereimba Iyaambae, fortaleció sus capacidades de ahorro y gestión financiera mediante una capacitación apoyada por ONU Mujeres. Foto: ONU Mujeres, Teofila Guarachi. 

Ipitacito del Monte es una comunidad que forma parte del Gobierno Autónomo Indígena Guaraní Kereimba Iyaambae (GAIKI), ubicada en el sureste de Bolivia, en la región del Chaco. Allí, las sequías son frecuentes y, por ese motivo, el abastecimiento de agua se realiza únicamente mediante camiones cisterna. El agua se utiliza para el consumo de la población y de los animales, así como para el riego de los cultivos. Sin embargo, su calidad no siempre está garantizada. Según relata Jacinta, algunas niñas y algunos niños han enfermado o desarrollado alergias en la piel.

Jacinta explica que las condiciones climáticas afectan directamente sus actividades económicas, pues hay temporadas favorables y otras que no lo son. En Kereimba Iyaambae, las mujeres desempeñan un papel central en el cuidado de sus familias y en su sustento económico. Para ello, se dedican a la cría de animales, a la agricultura –destinada tanto al autoconsumo como a la comercialización– y a la elaboración de artesanías.

Para adquirir herramientas de cultivo, semillas y productos para el control de plagas, Jacinta recurre desde hace varios años a créditos otorgados por entidades bancarias. Destaca que es importante darse a conocer ante estas instituciones para establecer una relación de confianza.

Según relata, tanto el asesoramiento brindado por las instituciones financieras como los conocimientos obtenidos de sus propias constituyeron sus primeras lecciones de educación financiera. Sin embargo, acceder a créditos sigue siendo más difícil para las mujeres. Muchas de ellas no perciben un salario, a diferencia de los hombres de la comunidad, quienes trabajan como maestros o desempeñan otros oficios que les proporcionan ingresos estables, una condición que facilita el acceso al financiamiento.

Con el tiempo, Jacinta aprendió a gestionar sus créditos. Reconoce, incluso, que prefiere solicitar montos más altos para evitar pagar tasas elevadas por préstamos de menor cuantía. A pesar de conocer muy bien estos procesos, aún le resultaba difícil llegar al final de cada mes con recursos suficientes. “Yo gastaba el dinero sin una planificación; pero, cuando lo necesitaba, ya no lo tenía”, confiesa. Esta situación cambió cuando recibió una invitación para participar en una capacitación.  

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ONU Mujeres brinda asistencia técnica al Servicio Estatal de Autonomías para incorporar la perspectiva de género en la gestión pública y legislativa local y promover la participación sustantiva de las mujeres en cinco gobiernos indígenas de Bolivia. Jacinta Rivera, junto a Gladys Pinto, lideresa del Gobierno Autónomo Guaraní Kereimba Iyaambae, Bibiana Aido y Nidya Pesantez de ONU Mujeres. Foto: ONU Mujeres, Teofila Guarachi. 

En octubre de 2025, el Servicio Estatal de Autonomías (SEA), una entidad pública boliviana descentralizada que brinda asistencia técnica para la implementación del régimen autonómico en Bolivia, contactó a Jacinta en su calidad de responsable de género para invitarla a participar en una capacitación sobre educación financiera. La actividad contó con la asistencia técnica de ONU Mujeres y fue impartida por la Sparkassenstiftung Alemana. Mediante una metodología lúdica, Jacinta y otras 24 mujeres fortalecieron sus conocimientos y habilidades financieras con el fin de mejorar la gestión de sus recursos, priorizar sus necesidades y planificar sus ahorros, promoviendo así su bienestar financiero y el de sus comunidades.

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La educación financiera fortaleció la autonomía económica de Jacinta y su participación en la toma de decisiones de su comunidad. Foto: Cortesía de Jacinta Rivera. 

“Antes de la capacitación, yo esperaba aprender a controlar mis gastos porque hay veces en las que la plata me falta. Ahora la administro mejor”, celebra Jacinta, quien ya ha logrado distribuir mejor sus ingresos y ahorrar. Por ese motivo, espera que esta experiencia se replique con más mujeres, incluidas aquellas que viven en las comunidades más alejadas.

Para Jacinta, este proceso marcó un punto de inflexión, pues fortaleció su autonomía económica y su capacidad de decisión en la comunidad. Considera que la educación financiera también puede contribuir a que las mujeres reduzcan su dependencia económica de sus esposos y, en algunos casos, cuenten con mayores herramientas para salir de situaciones de violencia. Ahora, incluso, presenta propuestas presupuestarias ante su comunidad para promover una gestión más ordenada de los recursos.  


Acerca del Proyecto

En Bolivia, las autonomías indígenas originario campesinas están reconocidas desde la Constitución Política del Estado como una forma de autogobierno territorial, en el marco del derecho a la libre determinación de los pueblos. En ese sentido, ONU Mujeres brinda asistencia técnica al Servicio Estatal de Autonomías, contribuyendo al fortalecimiento de estos niveles estatales a través de la incorporación de la perspectiva de género en la gestión pública y legislativa local, promoviendo la igualdad de género y la participación sustantiva de las mujeres en cinco de los ocho gobiernos indígenas: Kereimba Iyaambae, Salinas, Uru Chipaya, Charagua Iyaambae y Huacaya.