Participación política de las mujeres en El Salvador: aprendizajes para fortalecer la igualdad y la toma de decisiones

La participación de las mujeres en los espacios de decisión ha sido una línea estratégica del trabajo de ONU Mujeres en El Salvador. A lo largo de estos años, la experiencia ha evolucionado desde promover una mayor presencia de mujeres en la vida pública hacia el fortalecimiento de las condiciones que hacen posible una participación con capacidad real de incidencia: instituciones más sólidas, procesos de formación sostenidos, protección frente a la violencia política y mecanismos que garanticen que ninguna mujer quede excluida de la toma de decisiones.

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Presentación del informe sobre violencia política contra las mujeres, elaborado para visibilizar las distintas formas de agresión que enfrentan quienes participan en la vida pública y aportar evidencia para su prevención y atención. Foto: ONU Mujeres El Salvador. 

Uno de los principales aprendizajes ha sido que la participación política no se limita a ocupar cargos públicos. Para que las mujeres influyan en las decisiones es necesario contar con marcos normativos, capacidades institucionales y mecanismos de coordinación entre instituciones públicas, gobiernos locales, academia y organizaciones de mujeres.

Desde 2014, ONU Mujeres ha acompañado a gobiernos municipales en la formulación e implementación de políticas locales de igualdad, agendas de consenso y otros instrumentos que incorporan las prioridades de las mujeres en la gestión territorial. Entre 2016 y 2020, este trabajo se amplió mediante el acompañamiento a la Tríada Legislativa, integrada por el Grupo Parlamentario de Mujeres, la Comisión de la Mujer e Igualdad de Género y la Unidad de Género de la Asamblea Legislativa, impulsando propuestas orientadas a fortalecer la democracia paritaria y prevenir la violencia política contra las mujeres.

Asimismo, desde 2019, ONU Mujeres ha fortalecido las capacidades de instituciones como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, el Tribunal Supremo Electoral y la Universidad de El Salvador para incorporar el enfoque de género en protocolos, mecanismos de atención y procesos institucionales. La experiencia demuestra que los avances sostenibles requieren combinar diálogo político, asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades y alianzas de largo plazo.  

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Jornada de formación desarrollada en la Universidad de El Salvador junto con ANDRYSAS, dirigida a fortalecer las capacidades de mujeres vinculadas con la política y la gestión municipal. Foto: ONU Mujeres El Salvador. 

Formación para liderazgos sostenibles

Otro aprendizaje ha sido la importancia de sustituir las capacitaciones aisladas por procesos permanentes de formación y acompañamiento.

Desde 2014, ONU Mujeres desarrolla junto con ANDRYSAS un programa de formación para aproximadamente 100 mujeres municipalistas cada año, entre concejalas, síndicas, alcaldesas y lideresas locales. La iniciativa cuenta con una currícula especializada en liderazgo político, gestión pública, igualdad de género, comunicación política y democracia paritaria, con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo.

En 2021 se creó la Escuela Virtual de Formación Política para Mujeres Municipalistas, que amplió el acceso mediante una modalidad híbrida y fortaleció las redes de intercambio entre lideresas de distintos territorios. Paralelamente, ONU Mujeres ha acompañado procesos de fortalecimiento de capacidades con el Grupo Parlamentario de Mujeres, COMURES y ASPARLEXSAL, incluyendo apoyo a su fortalecimiento institucional y planificación estratégica.

La experiencia confirma que la sostenibilidad del liderazgo político depende tanto del desarrollo de capacidades individuales como del fortalecimiento de las organizaciones que representan a las mujeres.

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Participantes reciben sus certificados tras completar un proceso de formación orientado a fortalecer el liderazgo, la participación política y las capacidades para la gestión pública local. Foto: ONU Mujeres El Salvador. 

La igualdad también se construye desde los territorios

Los gobiernos municipales constituyen espacios donde se definen políticas, presupuestos y servicios que afectan directamente la vida de las mujeres. Por ello, fortalecer la gobernanza local ha sido una prioridad.

Con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo, ONU Mujeres ha acompañado a municipios como San Salvador, Santa Tecla, Zaragoza, Mejicanos, Ciudad Delgado y Cuscatancingo en el desarrollo de políticas municipales de igualdad, ordenanzas, planes estratégicos, mecanismos de participación ciudadana y capacidades técnicas para incorporar el enfoque de género en la gestión pública.

Más recientemente, este trabajo ha contribuido a la formulación de planes estratégicos municipales con enfoque de igualdad en Chalatenango Norte y San Salvador Norte. La experiencia demuestra que cuando las mujeres participan activamente en la planificación local, la igualdad se traduce en políticas públicas, servicios más inclusivos y una gestión más cercana a las necesidades de la población.

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Mujeres indígenas realizan una ceremonia ancestral antes de iniciar una jornada de trabajo sobre liderazgo, participación y gobernanza, en reconocimiento de sus conocimientos, prácticas culturales y vínculos con el territorio. Foto: ONU Mujeres El Salvador. 

Participación libre de violencia

Garantizar la participación política también exige enfrentar las barreras que limitan el ejercicio de los derechos de las mujeres, entre ellas la violencia política.

Durante la pandemia, la campaña #SeguimosConVos difundió información sobre servicios de atención y visibilizó los desafíos que enfrentaban diputadas, alcaldesas, concejalas y lideresas. Desde 2021, ONU Mujeres y ANDRYSAS impulsan el Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres, que produce evidencia sobre esta problemática mediante informes periódicos e identifica patrones que orientan la respuesta institucional.

Los hallazgos han contribuido a la elaboración de herramientas como el Manual de Atención a la Violencia Política contra las Mujeres, reafirmando que la prevención, la generación de evidencia y la coordinación interinstitucional son esenciales para garantizar liderazgos libres de violencia y discriminación.

No dejar a ninguna mujer atrás

La experiencia también ha demostrado que la igualdad solo es posible cuando incorpora a quienes enfrentan múltiples formas de discriminación.

ONU Mujeres ha fortalecido los liderazgos de mujeres indígenas mediante procesos desarrollados junto con la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas de El Salvador (CCNIS), ACCIES y el Núcleo de Mujeres del Aire, promoviendo su participación en procesos de gobernanza y desarrollo territorial.

Entre 2022 y 2025, también acompañó a la Red de Mujeres Positivas y Acción Propositiva en procesos de liderazgo, autocuidado y fortalecimiento organizacional dirigidos a mujeres que viven con VIH, contribuyendo al ejercicio de sus derechos y a la reducción del estigma y la discriminación.

La evidencia como herramienta para transformar

Otro aprendizaje ha sido el valor de la evidencia para orientar políticas públicas y fortalecer la democracia paritaria.

En 2017, ONU Mujeres y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas realizaron un estudio sobre las motivaciones del voto hacia mujeres y hombres en cargos de elección popular, identificando los estereotipos que aún condicionan la representación política de las mujeres.

Posteriormente, en 2022, junto con el PNUD y el Tribunal Supremo Electoral, se implementó la iniciativa regional ATENEA, que permitió medir de manera integral los avances y brechas de la participación política de las mujeres y formular recomendaciones para fortalecer las políticas públicas.

La experiencia acumulada confirma que la igualdad en los espacios de decisión no depende únicamente del número de mujeres que participan, sino de las condiciones que les permiten ejercer un liderazgo efectivo, seguro e inclusivo. Fortalecer capacidades, generar evidencia, consolidar instituciones y promover la participación de mujeres diversas continúa siendo fundamental para avanzar hacia una democracia más paritaria y representativa.