Line Bareiro y sus aportes a los derechos políticos de las mujeres y a la igualdad

Por Ana Cristina González Vélez, asesora regional sobre Liderazgo de las Mujeres en la Toma de decisiones. ONU Mujeres para América Latina y el Caribe

Fecha:

retrato_line_1_v02.png

Foto: Naciones Unidas Paraguay/Luis Vera

Line Bareiro (1950-2026) fue una feminista paraguaya que hizo enormes contribuciones al campo del feminismo como especialista, como investigadora y fundadora del Centro de Documentación y Estudios (CDE), como integrante de la Articulación Feminista Marcosur y como experta en el Comité CEDAW. Sus contribuciones combinaron pensamiento y acción política y abarcan asuntos como la participación política de las mujeres, las cuotas, la paridad, la democracia y la ciudadanía, la no discriminación, los fundamentalismos, las políticas de igualdad y la propia noción de igualdad de género.

Configurar un campo en materia de igualdad y derechos humanos de las mujeres supone desarrollar ideas, discutirlas, circularlas. Implica, además, impulsar acciones que transformen los imaginarios, las conversaciones públicas y las políticas que conciernen a tales ideas. Y, sobre todo, fortalecer el movimiento feminista y de mujeres para transformar las relaciones de poder que siguen hoy reproduciendo la desigualdad, la exclusión y la discriminación.

Y ese fue el inmenso valor de Line: combinar la capacidad para pensar y leer la realidad proponiendo nociones, categorías y argumentos para cambiarla, con el activismo y con el trabajo articulado y colectivo desde el movimiento feminista.

Line aportó de manera sustantiva a la idea de las cuotas como un camino inicial para la garantía plena de los derechos políticos de las mujeres en América Latina, donde se adoptaron por primera vez como parte de la legislación electoral. En una región en la que 30 años atrás las mujeres estaban bastante ausentes de los espacios de representación y toma de decisiones, ocupando apenas el 12,7 % de los escaños parlamentarios en 1997 frente al 35,6 % registrado en 2026 (IPU), el argumento de la discriminación positiva que sustenta las cuotas fue estratégico por dos razones. La primera porque sirvió para aumentar la presencia de las mujeres en las instancias de poder en el legislativo y el ejecutivo, y la segunda porque pavimentó el camino para pasar de la temporalidad de las cuotas a medidas más definitivas para asegurar su participación.

line_v02_1_v02.png

Line aportó a la noción de paridad y su inseparabilidad de la democracia. Después de evaluar que las cuotas llegaban siempre a un tope, que eran medidas temporales y que las barreras para participar eran estructurales y múltiples, la paridad se planteó como un principio central para el fortalecimiento de la democracia. Porque no hay democracia plena sin la participación de la mitad de la población: las mujeres en toda su diversidad. Y porque la paridad constituye un componente estructural del derecho a la participación política. Hoy la paridad es una aspiración que supone no sólo un acceso al 50 % de los cargos de toma de decisión, sino también la transformación de las barreras estructurales que impiden a las mujeres acceder y sostener su presencia en la política. 

En la misma línea, Line aportó a la idea de que la democracia y los derechos humanos son inseparables, entre otras razones porque el derecho a la igualdad de las mujeres es condición para la democracia y al mismo tiempo un requisito para la garantía de sus los demás derechos humanos. Así que la igualdad sustantiva es central para la democracia. No basta con que las mujeres lleguen al poder, deben llegar también para transformar la política e impulsar la igualdad.

Line estructuró una parte importante de su pensamiento en torno a la necesidad de luchar contra la discriminación de una manera amplia reconociendo que la exclusión y la desigualdad de las mujeres son el resultado de una serie de condiciones estructurales y experiencias derivadas de las distintas posiciones del sujeto. Y que variables como la raza, el sexo, la edad, la etnia, entre otras, confluyen para imponer distintas formas, niveles e intensidades de discriminación. Marcó también la importancia de diferenciar entre violencia y discriminación, abordando también la violencia contra las mujeres en política.

Line también elaboró ideas clave sobre los fundamentalismos, como parte además de una conversación colectiva que venía impulsando la Articulación Feminista Marcosur. Más de una década atrás nos advertía sobre las tensiones emergentes entre el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres y hombres de todo el mundo, y los fundamentalismos -en plural- de diverso cuño que vienen imponiendo violentamente sus verdades. Apuntalando además a la importancia de una defensa del Estado laico como aquel que hace posible el diálogo entre diferentes con derechos iguales.

Line tuvo un aporte central en el diseño de las políticas o planes de igualdad de oportunidades que buscaron hace más de dos décadas, transversalizar el enfoque de género en todas las entidades del Estado y que fueron impulsadas desde los mecanismos para el adelanto de las mujeres. Su presencia fue fundamental en varios países pues aportó, desde su vasta experiencia y su solvencia teórica, fortaleza a estos procesos, logrando involucrar al Estado en su conjunto, formulando estrategias y abriendo diálogos por igual con autoridades y con comunidades. En línea con este pensamiento, Line contribuyó -junto a otras feministas- a debates que abrieron la pregunta sobre qué se requiere para que el Estado sea feminista, lo que incluye respuestas sobre la democracia y las políticas de igualdad.

Line fue fundamental para la consolidación de una de las ideas más potentes del siglo sobre la igualdad como un bien de la humanidad. En colaboración con la CIM se establecieron las bases para “apoyar, fortalecer y orientar la lucha en favor de la defensa los compromisos asumidos por los Estados americanos” a través de acuerdos jurídicos vinculantes como de otros acuerdos establecidos a nivel internacional o en la Agenda Regional de Género.

Las contribuciones de Line Bareiro constituyen, sin duda, un capital intelectual enorme y una inspiración para la movilización y el activismo feminista por los derechos humanos -y en particular por los derechos políticos- de las mujeres. Y a la vez un camino para fortalecer la democracia, reconocer que es imposible pensarla sin mujeres, y elevar la voz en favor de la igualdad de género. Al fin y al cabo, se trata de un bien de la humanidad.