América Latina y el Caribe aterrizan el Plan de Acción de Belém sobre el Género

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El Plan de Acción de Belém sobre el Género (GAP III) marca un antes y un después en la integración de la igualdad de género en la acción climática global. Adoptado en la Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) número 30 (COP30), este nuevo marco no solo consolida avances previos, sino que abre una etapa más ambiciosa, operativa y orientada a la implementación, con una vigencia de nueve años (2026–2034). 

Con el objetivo de analizar sus características principales, las oportunidades que abre para la región y los caminos para su implementación desde los territorios, se celebró un webinar regional organizado por la Asociación Independiente de países de América Latina y el Caribe (AILAC)1, ONU Mujeres y PNUD y se invitó a los gender focal points de República Dominicana y Uruguay. El encuentro reunió a cerca de 200 personas, entre representantes de gobiernos, de la academia y de la sociedad civil de 22 países de América Latina y el Caribe. 

Belém: un punto de inflexión para la agenda de género y clima 

La COP30 en Belém marcó un hito en la integración de la igualdad de género en la acción climática global. Más allá de las complejidades propias del proceso negociador, la conferencia consolidó el reconocimiento de que una respuesta climática efectiva requiere un enfoque territorial, incorporando de manera sustantiva las voces, los saberes y el liderazgo de las mujeres. 

En ese sentido, Lorena Lamas, especialista regional en Género, Ambiente y Justicia Climática de ONU Mujeres, subrayó que América Latina y el Caribe desempeñó un rol central en la consecución de este avance. Al respecto sostuvo: “Nuestra región llevó propuestas concretas, articuladas y ambiciosas. Las personas negociadoras, expertas y representantes de sociedad civil no solo defendieron la agenda de género; la ampliaron, la hicieron más robusta, más exigente y cercana a las realidades de nuestros territorios”. 

Un plan ambicioso, operativo y con horizonte de largo plazo 

El GAP III ofrece una hoja de ruta estratégica para el período 2026–2034, con 27 acciones y más de 100 productos orientados a traducir los acuerdos políticos en cambios concretos que serán implementados a nivel internacional, nacional y local. Guillermina Martín, líder regional del área de Género del PNUD, destacó que es necesario ser realista, pero mantener una visión esperanzadora y con visión de futuro: 

“El GAP presenta un panorama estratégico pensado para convertir largas noches de negociación en compromisos implementables, donde AILAC ha tenido un rol clave de liderazgo”. 

El Plan refuerza, además, su articulación con otros marcos internacionales, como las otras Convenciones de Río o el Acuerdo de Escazú, y avanza en la incorporación de enfoques interseccionales, de derechos humanos, salud y cuidados, reconociendo que los impactos del cambio climático profundizan desigualdades estructurales preexistentes. 

América Latina y el Caribe: liderazgo político y visión de justicia climática 

Desde la región se reafirmó un mensaje contundente: la igualdad de género y cambio climático no son agendas paralelas, sino dimensiones interdependientes de una misma respuesta integral. En ese sentido, Camila Muñoz, representante de la Presidencia de AILAC por Colombia, señaló: “Para nuestra región, hablar de cambio climático y de igualdad de género son dos pilares de una misma arquitectura de justicia climática. Las transiciones solo serán justas si reconocen las desigualdades históricas, transforman estructuras que limitan la autonomía económica de las mujeres y garantizan su participación en los sectores donde se toman las decisiones productivas y energéticas”. 

En la misma línea, Bruna Veríssimo, punto focal de Género y Cambio Climático de Brasil, resaltó el valor del reconocimiento explícito de la diversidad de las mujeres y sus distintas realidades, así como la importancia del trabajo regional articulado para avanzar en temas complejos y emergentes. 

Del compromiso global a la implementación nacional 

Uno de los ejes centrales del diálogo fue cómo aterrizar el GAP III en contextos nacionales. Si bien el Plan se adopta en el marco de negociaciones internacionales, la implementación de varias acciones deberá definirse y adaptarse a nivel país, considerando capacidades, prioridades y realidades territoriales. Representantes de países y de la sociedad civil coincidieron en la importancia de mantener un equilibrio entre ambición y viabilidad, evitar retrocesos en lenguajes ya acordados, como el uso de datos desagregados por género y edad y no solo por sexo, y asegurar medios de implementación que incluyan no solo financiamiento, sino también desarrollo y fortalecimiento de capacidades y transferencia de tecnología. 

Desde la sociedad civil, la abogada y activista dominicana Claudia Rubio, de WEDO, recordó el rol clave de estos actores como puente entre los territorios y los espacios de decisión: “Traemos las voces de quienes viven el cambio climático en primera línea, de quienes difícilmente tienen acceso a las salas de negociación, monitoreamos y exigimos rendición de cuentas; y mantenemos la memoria institucional para que los avances no se pierdan en cada nuevo ciclo político”. 

Sinergias entre el Plan de Acción de Belém y otros marcos normativos 

El GAP III se alinea con una evolución más amplia de la gobernanza ambiental internacional, intensificando la cooperación entre la Convención Marco de Cambio Climático (CMNUCC) con el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD) y la Convención de Lucha contra la Desertificación (CNULD).  En este contexto, el Plan integra una visión común que articula la interconexión de las agendas de las Convenciones de Río en materia de género, cambio climático, biodiversidad y desertificación. A su vez, también abre oportunidades para avanzar en temas clave, como los derechos sexuales y reproductivos, la violencia contra mujeres y niñas, la protección de las personas defensoras ambientales, y el reconocimiento de los cuidados en el contexto del cambio climático, en un escenario global marcado por retrocesos en la agenda de derechos. Esta coherencia entre marcos se vuelve especialmente relevante para procesos como la implementación del Acuerdo Regional de Escazú, que actualmente discute cómo fortalecer su enfoque de género.

Próximos hitos y oportunidades para la región 

El Plan de Acción de Belém sobre el género traduce el compromiso político en materia de género y cambio climático en una hoja de ruta de implementación para el período 2026-2034, que define acciones, responsables y un cronograma articulado en torno a las próximas COP y sesiones del Órgano Subsidiario de Ejecución2 (SBI, por sus siglas en inglés), estableciendo hitos claros de implementación y rendición de cuentas.   

A lo largo de este ciclo, las acciones estarán acompañadas de resultados verificables, contemplando diálogos, procesos de fortalecimiento de capacidades, talleres técnicos, espacios de intercambio, estrategias de difusión y sensibilización, mecanismos de coordinación nacional y sectorial, movilización de fondos e informes específicos (submissions). 

Un momento estratégico del GAP III será la revisión intermedia, que se realizará conjuntamente con el Programa de Trabajo de Lima mejorado sobre género (ELWPG por sus siglas en inglés), que iniciará en SBI 70 (junio de 2029) y concluirá en SBI 71 (noviembre de 2029), con una decisión prevista para la COP34 (noviembre de 2029). Este proceso servirá para evaluar los avances del Plan y analizar su segunda fase de implementación, incorporando los aportes que presenten los Estados y otros actores claves en este periodo. Este calendario abre una ventana estratégica para que América Latina y el Caribe visibilicen sus avances, compartan aprendizajes y sigan posicionando una acción climática con enfoque de género que no deje a nadie atrás. Como sintetizó en el Webinar Marleny Oliva, punto focal de género y cambio climático de Guatemala: “Una acción climática con enfoque de género convierte la urgencia en esperanza y la esperanza en resultados”. 

Revive el webinar accediendo al video completo en el siguiente enlace:  link 

Para conocer más sobre el trabajo de ONU Mujeres en Género, Ambiente y Justicia Climática: link