Idelisa Bonnelly: Por un mundo más habitable

Una mujer de las ciencias dedicada a la protección del ecosistema y medioambiente

Fecha: jueves, 14 de mayo de 2015

República Dominicana

Idelisa Bonnelly

Idelisa Bonnelly es oriunda de Santiago de los Caballeros, una ciudad en el centro de la República Dominicana, dentro de las cordilleras más hermosas y los valles más ricos del país. A muy corta edad llegó a vivir junto a su familia a la ciudad de Santo Domingo, capital del país, alojándose frente al mar iniciando ahí su amor por el mundo marino. Viendo lo enigmático y profundo de sus aguas, la hizo pensar y querer saber que subyacía bajo de ese inmenso mar; a sus 83 años aún es una activa militante en la defensa de la biodiversidad marina.

Se ha destacado por su pasión por la enseñanza y sus esfuerzos por encaminar a sus alumnos hacia la investigación científica y la preparación rigurosa para el desarrollo de las Ciencias Marinas en el país, todo ello en función del desarrollo de la sociedad y de su patria. Desde la enseñanza, tuvo la oportunidad de conocer las costas del país y de integrar a sus investigaciones y proyectos a profesionales de diferentes áreas que aportaban sus enfoques y enriquecían el intercambio de conocimiento. Después de retirarse como Profesora Emérita de la UASD, fundó la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR). Desde donde ha impulsado trabajos para el fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, la conservación de las especies amenazadas o en peligro de extinción, entre estas las Ballenas Jorobadas, creando la primera sala museo de dicha especie, trabajó en la solución de problemas de contaminación costera en una sinergia entre la investigación y la educación, lo que considera su misión de vida.

¿Cómo entiende usted que su incursión en las ciencias marinas ha impactado de forma positiva a la igualdad de género y el empoderamiento de las niñas y las mujeres en la educación y las ciencias?

Al regresar al país, luego de los estudios de postgrado en los Estados Unidos porque el país no ofrecía oportunidades para el estudio de las ciencias biológicas ni marinas, me integré a la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Eso fue en la década de los 60. Mi propósito, fue el de impulsar las ciencias ambientales marinas estableciendo el Centro de Biología Marina (CIBIMA). Esto sirvió para incentivar a jóvenes mujeres profesionales de farmacia y tecnología médica a insertarse en este nuevo campo de las ciencias donde la investigación era fundamental y no impulsada en esas carreras.

Aprovechando sus conocimientos de bioquímica, histoquímica, parasitología, etc. y realizando adecuaciones metodológicas y lecturas especializadas necesarias se formó un pequeño equipo de profesores-, investigadoras que en relativo corto tiempo presentaban sus resultados en publicaciones científicas.

Pocos años después, junto a otros profesores y asesores fue necesario promover la creación de la primera Escuela de Biología con un pensum novedoso, diferente, porque tenía el expreso propósito de formar un profesional-investigador, científico el cual abrió las puertas al desarrollo de las ciencias biológicas, para dar respuestas a los problemas ambientales que amenazaban la naturaleza tanto terrestre como marina a la vez que se fortalecía CIBIMA con esta nueva generación de profesionales.

Hoy día se observan muchas mujeres científicas marinas, tanto en el sector público como privado, ocupando altas posiciones que nos llena de satisfacción.

¿Cuáles fueron los mayores obstáculos a los que se enfrentó para lograr establecer del Santuario de Ballenas Jorobadas del Banco de la Plata y sus objetivos en el ámbito de la protección del medio ambiente y ballenas jorobadas?

Uno de los principales desafíos fue la falta de conocimiento que teníamos sobre el significado que tenía el Banco de La Plata como la más importante zona de reproducción para las ballenas jorobadas del Atlántico Norte, una especie amenazada de extinción. Asimismo, las dificultades para el manejo de un área protegida marina a unos 140 km de la costa, en el borde de la Zona Económica Exclusiva Norte, se sumaban a estos desafíos. El Banco de la Plata era solo conocido como zona de pesca. Fue necesario desarrollar una amplia campaña de concientización utilizando todos los medios al alcance, charlas, documentales, entrevistas por la prensa, escrita, radial, televisiva así como el entrenamiento de investigadores locales siempre en estrecha colaboración con los expertos en ballenas extranjeros y locales.

Para el manejo se concibió un organismo multinstitucional formado por sectores públicos y privados, denominado Comisión Rectora, lo que hoy conocemos como CoManejo. Después de unos dos años de intensa labor de promoción colaborativa a nivel nacional e internacional se obtuvo la declaración del Banco de La Plata como Santuario de Ballenas Jorobadas mediante el Decreto No. 139-86 basado en la Ley de Pesca de ese momento en vista de que algunas autoridades de la Dirección de Parques no estaban convencidos de las posibilidades de éxito de esta área protegida marina. La Comisión Rectora funcionó hasta el año 2000 y se consolida cuando se establece por Ley el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales dentro del Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad. El Santuario se había ampliado para incluir nuevas e importantes zonas de reproducción de la ballena jorobada: Banco de la Navidad y la Bahía de Samaná. En la Bahía de Samaná se desarrolló la observación de ballenas que es hoy modelo de turismo ecológico y desarrollo económico para las comunidades aledañas, impulsando la conservación de las ballenas y sus hábitats. El Santuario del Banco de la Plata continúa siendo la zona ideal para los estudios científicos lo cual ha facilitado la recuperación en las poblaciones de jorobadas del Atlántico Norte. Es oportuno señalar que en 2008 se estableció por primera vez un acuerdo de cooperación entre nuestro Santuario y el Santuario Nacional del Banco de Stellwagen de los Estados Unidos (zona de alimentación de las jorobadas), a más de l000 millas de distancia para la protección de esta especie. El “Hermanamiento de los Santuarios” constituyó un hito en la conservación de especies migratorias multiplicándose estos acuerdos de cooperación en la región del Gran Caribe.

¿Cuál cree que han sido los factores más importantes que le han ayudado a llegar donde se encuentra actualmente cómo mujer científica?

En principio, creo que es el hecho de haber tenido la dicha de tener una familia, esposo e hijos, que me ha apoyado siempre, aun sin comprender del todo mis preocupaciones por proteger, cangrejos, peces, erizos, corales delfines, etc. sobre la necesidad de defender el medio marino amenazado por la contaminación y sobrepesca, desarrollo no planificado de la zona costera por tener otras inquietudes en el campo del saber. Tener a una madre, una mujer de gran visión, que siempre fue un soporte para sus hijas para que estudiasen lo que querían estudiar. Fue un factor muy decisivo el apoyo de los profesores que desde la infancia que me orientaron en mis propias habilidades, para poder seguir y recorrer el camino que me llenaba de satisfacción.

¿Entiende usted que hoy en día existe menos o más facilidades e incentivos para la incursión de las mujeres y niñas en las ciencias? y ¿por qué?

Aun cuando reconocemos que todavía en el país existen desigualdades e injusticias y que las mujeres en algunos sectores se encuentran discriminadas, tanto en las familias como en la sociedad, entiendo que hay más oportunidades que antes: vivimos en una sociedad más abierta, y democrática. De hecho están dadas todas las condiciones para que este sea el momento más oportuno, cuando el mundo está cambiando, para que las mujeres se sientan impulsadas de participar en el cambio de la sociedad dominicana y de la sociedad global e incursionar en las ciencias. Me siento optimista y veo con enorme satisfacción como cada vez son más las mujeres profesionales que optan por el área de las ciencias y que reconocen su extraordinario valor para el desarrollo de nuestro país.

¿Qué mensaje transmitiría a otras mujeres y niñas que pueden sentirse inspiradas por su trayectoria y sus logros?

Es el momento para tomar el liderazgo y profesionalizarse en la investigación que produzca conocimiento para el desarrollo del país y productos nacionales. El país no puede seguir siendo exportador de materias primas, es hora de que las jóvenes se apropien de las nuevas tecnologías y conozcan de las nuevas formas de desarrollo.

El momento es oportunidad. Se está viviendo un cambio en el mundo. Aun cuando hay altos índices de violencia e injusticias es el momento de dar oportunidad a quienes no las han tenido y es el momento ideal para programas y exhortaciones a la mujer para que se integre con firmeza en las áreas no tradicionales y se empodere en esferas importantes como son las Ciencias Marinas y las Ciencias Biológicas así como en otras como luchar por la armonía entre la humanidad y la naturaleza base para la armonía mundial.