Palabras de Luiza Carvalho, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe

Congreso “Media for Gender Equality”

Fecha: jueves, 29 de octubre de 2015

Riviera Maya, México

En nombre de ONU Mujeres es un gran placer y privilegio formar parte de este Congreso sobre Medios e Igualdad de Género. En primer lugar, quisiera expresar nuestro reconocimiento a Elisa y Francesca Salinas y “The Women’s Project”, apreciadas aliadas y amigas de nuestra organización, por su visión y su empeño que han hecho posible este evento. Un saludo muy especial también a todos los socios que se han unido a esta iniciativa y cuyas contribuciones han sido imprescindibles para que estemos hoy aquí. A todas y todos los participantes, panelistas e invitados e invitadas especiales, una cordial bienvenida y nuestro agradecimiento por acompañarnos.

Desde que Elisa y Francesca nos plantearon la idea de celebrar este evento, no dudamos en apoyarlo con gran entusiasmo. Para ONU Mujeres, el tema de género y medios es una discusión necesaria y urgente. Y también es una deuda pendiente de veinte años con las mujeres y las niñas de todo el mundo.

Beijing+20

Luiza Carvalho, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe habla sobre la situación de la mujer en los medios de comunicación según la Plataforma de Acción de Beijing. Foto ONU Mujeres / Charlie Osorio
La convocatoria a este Congreso llega en un momento oportuno. Este año 2015, que ya se acerca a su fin, ha sido un año de balances. Conmemoramos el vigésimo aniversario de la Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing, la cumbre internacional que marcó un antes y un después en la promoción de los derechos de las mujeres a nivel mundial.

Durante los últimos dos años, desde ONU Mujeres emprendimos un proceso de revisión a nivel nacional, regional y global para determinar cuánto hemos avanzado y qué nos queda pendiente desde Beijing. Esta revisión ha convocado a gobiernos, sociedad civil, organizaciones y redes de mujeres, mecanismos regionales de integración, al sistema de Naciones Unidas y otros organismos multilaterales, entre muchos actores.

La Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, adoptadas al concluir la Cumbre, continúan representando el consenso global más progresista para hacer realidad los derechos de las mujeres. Además, es un reconocimiento inequívoco por parte de la comunidad internacional de que la igualdad de género es condición sine qua non para el desarrollo sostenible, la democracia y la paz.

Desde su adopción, los gobiernos nacionales, la sociedad civil, las agencias de Naciones Unidas y una amplia gama de aliados, entre los cuales es imprescindible contar a los medios, hemos venido emprendiendo esfuerzos para materializar los compromisos y las promesas de la Plataforma de Acción y traducirlos en cambios y mejoras concretas en las vidas de las mujeres.

Al trazar esta hoja de ruta, los Estados Miembros definieron doce esferas de especial preocupación. Una de estas esferas se refiere específicamente al tema de la mujer y los medios de comunicación.

Al incluir esta esfera, la Plataforma de Acción reconoce el papel central de los medios de comunicación para contribuir a la igualdad de género. En este sentido, definió dos objetivos estratégicos: primero, aumentar la participación y el acceso de las mujeres a la toma de decisiones al interior de los medios de comunicación y, segundo, fomentar una representación equilibrada y no estereotipada de las mujeres en los medios.

Sin embargo, en las revisiones que se realizaron cada cinco años a partir de 1995, el área de mujeres y medios fue una de las que recibió menor atención.

En su revisión de Beijing+20, la sociedad civil latinoamericana y caribeña afirma que es la esfera que presenta el mayor número de “tareas pendientes”.

De modo que espacios como este Congreso, en esta coyuntura histórica, son bienvenidos, y más que eso, necesarios.

Beijing+20 y Medios

¿Cuál ha sido, entonces, el balance en lo que se refiere a las mujeres y los medios de comunicación veinte años después de Beijing?

Estadísticas e indicadores

En primer lugar, es importante notar que los datos para medir y evaluar las tendencias de la dimensión de género en los medios continúan siendo limitados. Apenas el 35% de los países del mundo genera este tipo de estadísticas, al tiempo que poco más de la mitad produce estadísticas de género sobre las tecnologías de la información y comunicación (TICs).

Sin estadísticas, estamos trabajando a ciegas. ¿Cómo podemos orientar nuestros esfuerzos si no contamos con líneas base que nos indican un punto de partida? ¿Cómo evaluamos el progreso de manera efectiva?

En 2012, la UNESCO, junto a la Federación Internacional de Periodistas, lanzó un Marco de Indicadores para Evaluar la Sensibilidad en Materia de Género en las Operaciones y Contenidos Mediáticos. Este marco fue refrendado por el Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación, el único órgano intergubernamental de Naciones Unidas designado para que la comunidad internacional debata y promueva el fortalecimiento de los medios en los países en vías de desarrollo.

Este valioso instrumento fue producido a través de un amplio proceso de consultas con gobiernos y sociedad civil, incluyendo organizaciones de mujeres y de prensa, a lo largo de dos años.

A pesar de tratarse de indicadores no-normativos, revisten un gran valor para que la ciudadanía pueda monitorear efectivamente cómo los medios están promoviendo o no la igualdad de género. Al mismo tiempo, estimulan a los medios a analizar sus propias políticas y prácticas internas en lo que se refiere a la igualdad entre sus trabajadoras y trabajadores.

Desde ONU Mujeres, aplaudimos este avance que permitirá evaluar el progreso en áreas críticas de interés, enmarcadas dentro de los dos objetivos estratégicos que plantea la Plataforma de Acción en el tema de medios. Éstos incluyen, entre otros, la participación de las mujeres en los órganos decisorios de los medios de comunicación, las condiciones laborales y el ambiente de trabajo igualitario para mujeres y hombres; igualdad de remuneración; estructuras de promoción de la igualdad de género en el ámbito laboral; paridad de género en el contenido editorial de los medios noticiosos; sensibilización en materia de género en el contenido editorial de medios noticiosos y de actualidades; cobertura sobre violencia de género y la representación del género en la publicidad.

Las mujeres en la toma de decisiones de los medios de comunicación

La Plataforma de Acción de Beijing enunció una serie de medidas a ser adoptadas por gobiernos, medios, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones profesionales de difusión y otras partes interesadas para garantizar a las mujeres su derecho a participar y liderar la toma de decisiones en los medios. Entre estas medidas, se incluye la promoción de la participación plena e igualitaria de las mujeres en la gestión de los medios, en la producción de programas, en la educación, en la capacitación e investigación.

Los datos disponibles apuntan a una mejora en los últimos veinte años. Sin embargo, aún estamos muy lejos de alcanzar la paridad entre hombres y mujeres, sobre todo en las posiciones de toma de decisión. Un informe mundial sobre la mujer en medios de comunicación, que presenta datos de 59 países y 522 organizaciones de prensa, señala que las mujeres representan tan sólo el 35% del total de la fuerza de trabajo de los medios de comunicación a nivel mundial. Si consideramos los puestos de dirección y gobernanza, esta cifra cae para el 27%.

En las TICs, las mujeres ocupan menos del 20% de los puestos de trabajo en el sector de tecnología en todos los niveles y al hablar de puestos directivos, su participación se reduce a entre 15 y 10%.

Entretanto, en la Unión Europea, cifras de un estudio de 2013 señalan que, a pesar de que el número de mujeres en cursos universitarios y prácticas profesionales de periodismo supera con creces al de hombres, la cultura organizacional de las empresas mediáticas continúa siendo mayoritariamente masculina. En los medios públicos de los 27 Estados Miembros de la UE, las mujeres ocupan apenas el 22% de los cargos de decisión. En el sector privado, la cifra es aún más baja: 12%.

De modo que queda aún mucho trabajo por delante para alcanzar la paridad entre hombres y mujeres en el liderazgo de los medios. La experiencia nos ha demostrado en otros ámbitos, como el parlamentario, que cuando más mujeres participan en los procesos de toma de decisión, las agendas se enriquecen e incorporan temas vitales para el bienestar de todas y todos. Tener a más mujeres al frente de medios, sin duda se verá reflejado en la calidad de la programación y también al interior de las propias empresas mediáticas, por medio de la adopción de prácticas laborales que fomentan la igualdad entre sus trabajadoras y trabajadores.

Acceso a tecnología

Al evaluar los avances que han tenido las mujeres en el acceso a los medios y a las TICs, otro factor indispensable a tomar en cuenta son las significativas transformaciones que han ocurrido en el mundo en los últimos 20 años. Cuando se adoptó la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing en 1995, apenas el 1% de la población mundial estaba conectada a la Internet. Hoy en día, ese porcentaje ha aumentado a 40%, es decir, 3 mil millones de personas.

Estas nuevas plataformas desempeñan un papel fundamental en la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, al permitirles crear y difundir sus conocimientos, intercambiar ideas, participar en debates públicos sobre diversos temas y fomentar la solidaridad en torno a las cuestiones de las mujeres y la igualdad entre los géneros.

Entonces, ¿cómo les ha ido a las mujeres en el acceso a estas tecnologías?

Cifras de diversas fuentes apuntan que aquí también hay un rezago en comparación con los hombres.

Datos sobre posesión de teléfonos móviles, por ejemplo, demuestran que, a pesar de un marcado aumento en el número de usuarios en los países de renta baja y media, las mujeres continúan teniendo un 21% menos de posibilidades que los hombres de poseer un teléfono móvil en estos países.

Con respecto a la utilización de Internet, la Unión Internacional de las Telecomunicaciones nos indica que a nivel mundial el 36% de las mujeres se conecta en línea, en comparación con un 41% de los hombres. Sólo en los países desarrollados hemos alcanzado cifras cercanas a la paridad en el acceso y uso de la Internet. La misma fuente revela que “las mujeres se introducen en el mundo digital más tarde y más lentamente” y advierte que, si no se toman medidas para hacer frente a esta situación, la diferencia entre hombres y mujeres conectados a Internet, la llamada “brecha digital de género”, afectará a 350 millones de mujeres en un plazo de 3 a 4 años. Esta brecha está asociada a diversos factores, incluyendo el bajo número de mujeres en carreras tecnológicas y el llamado “techo de cristal” en el sector de las TICs, que les impide a las mujeres ejercer posiciones de liderazgo.

La amenaza del ciberacoso

Han surgido, además, riesgos asociados a estas tecnologías que suponen nuevos desafíos y demandan una respuesta enérgica e inmediata por parte de la comunidad internacional. Son los usos perjudiciales que se les dan y que afectan sobre todo a las mujeres jóvenes. Me refiero a los actos de acoso y abuso en Internet (o “ciber acoso”). Es un tema obligatorio en el debate sobre igualdad de género, medios y TICs.

El rápido auge de la Internet, de las informaciones móviles y de las TICs, así como el amplio alcance de las redes sociales, han abierto nuevas oportunidades y han permitido apoyar esfuerzos para hacer frente a la violencia contra mujeres y niñas. Sin embargo, también han sido utilizados, en proporciones cada vez más alarmantes, como instrumento de abuso y violencia contra ellas. El ciber acoso está emergiendo como un problema global con serias implicaciones para las sociedades y economías del mundo.

Es por ello que este tema ha generado amplia consternación mundial, llegando incluso a la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado. En la ocasión, se celebró un evento especial con la participación de nuestra Directora Ejecutiva, Phumzile Mlambo-Ngcuka, la Administradora del PNUD, Helen Clark y la Directora General de UNESCO, Irina Bokova, junto a jóvenes sobrevivientes de ciber acoso, para hacer la presentación del Primer Informe Mundial sobre Ciber Violencia contra Mujeres y Niñas.

Según este informe, las mujeres entre los 18 y los 24 años de edad enfrentan un riesgo elevado de estar expuestas a acciones de ciber acoso. En los países europeos, por ejemplo, el 18% de las mujeres de 15 años o más ha experimentado alguna forma seria de ciber acoso o ciber violencia, lo que representa aproximadamente 9 millones de mujeres afectadas.

Se trata de un problema complejo, que requiere acción concertada entre los Estados, gobernanza de las plataformas virtuales y una intensa sensibilización, algo a lo cual los medios pueden y deben contribuir activamente. No podría dejar de aprovechar este foro para llamar la atención de todas y todos ustedes sobre esta problemática y convocarles, como medios, a generar conciencia pública sobre este tema. La invitación queda abierta para que descarguen el informe en nuestra página web.

La representación de las mujeres en los medios

En lo que se refiere al otro objetivo estratégico enmarcado en la Plataforma de Acción de Beijing, relativo a la representación equilibrada y no estereotipada de las mujeres en los medios, también son muchos –y no menores -los desafíos pendientes.

Los progresos han sido lentos en la representación de mujeres y niñas en los medios de comunicación en su conjunto, incluyendo la televisión, el cine, la publicidad, los vídeos musicales y en línea. Aunque la proporción de noticias en que se identifica o presenta a las mujeres como trabajadoras o profesionales ha aumentado en algunas categorías ocupacionales, en general las mujeres y las niñas siguen siendo presentadas de maneras tradicionales y estereotipadas que no reflejan su diversidad ni sus capacidades, ni las funciones que realmente desempeñan en la vida.

Por su parte, el Informe Global sobre la Condición de las Mujeres en los Medios de Comunicación de 2011, auspiciado por UNESCO, nos revela una sub-representación generalizada de las mujeres en los noticiarios y en las salas de redacción de nuestra región. En el Perú, por ejemplo, la cantidad de hombres que trabajan en las corporaciones noticiosas duplica a la de mujeres.

La presentación de mujeres en las noticias sigue siendo muy baja en comparación a la de los hombres. Las mujeres constituyen el 24% de las personas sobre las que se informa en la prensa, la radio y la televisión y sólo el 23% de las personas sobre las que se informa en Internet.

Por su parte, la Universidad del Sur de California, que ha desarrollado una amplia gama de estudios muy reveladores en temas de medios, género y diversidad, produjo un informe que analiza la desigualdad en 700 películas de gran popularidad. Este informe arroja cifras contundentes en lo que se refiere a la sexualización de las mujeres en las producciones de cine: los personajes femeninos tienen mayor propensión a utilizar ropas reveladoras (27.9% de mujeres, frente a 8% de hombres) o a aparecer desnudas (26.4% de mujeres frente a 9.1% de hombres).

Muchas tareas pendientes, pero son más las oportunidades

Resulta paradójico entonces que, a pesar de estas marcadas y evidentes desigualdades, las mujeres representen un muy buen negocio para la industria del entretenimiento y los medios.

La actriz Meryl Streep hizo notar en 2012 que cinco películas con personajes femeninos centrales habían recaudado 1.600 millones de dólares en taquilla, con bajísimos costos de producción. Por ejemplo, en el caso de “La Dama de Hierro”, que ella protagonizó ese año, los ingresos ascendieron a 114 millones de dólares, cuando producirla había costado apenas 14 millones. Queda demostrado una vez más, como ha afirmado nuestro Secretario General Ban Ki-moon, que invertir en las mujeres no sólo es lo correcto, sino que es también una decisión inteligente.

Los medios y el entretenimiento –claramente- no son la excepción. Garantizarle a las mujeres el espacio que les corresponde en la pantalla (y detrás de ella), no sólo traerá más beneficios a las mujeres, sino a todo el sector –hombres y mujeres incluidos.

Prioridades para la acción futura y la aplicación acelerada

¿Cuáles son las propuestas de ONU Mujeres para avanzar en el tema de mujeres y medios?

Para aumentar la participación de las mujeres en los medios de comunicación y las TICs, en todos los niveles de decisión, son necesarias educación y formación profesional y técnica de carácter oficial, en particular en materia de gestión y liderazgo. Los gobiernos deben velar por la igualdad de remuneración y la existencia de condiciones de trabajo decentes, así como por la aplicación de políticas que permitan conciliar las responsabilidades laborales y familiares y garantizar entornos laborales seguros y libres de acoso y hostigamiento.

La prevención y la eliminación de los estereotipos y la discriminación en los medios de comunicación exigen un mayor desarrollo de mecanismos legislativos, reglamentarios y voluntarios en los ámbitos nacional y mundial. Se requieren, en particular, directrices profesionales y códigos de conducta. Es indispensable, además, el fomento constante de la capacidad de todo el personal de los medios de comunicación y las TICs a través de estudios y cursos; y una mayor conciencia del público acerca de la igualdad entre los géneros en la información y las comunicaciones , incluso por medios de las redes sociales.

Finalmente, necesitamos mayores esfuerzos para asegurar a las mujeres y a las niñas el acceso y la utilización en pie de igualdad de los medios de comunicación y las TICs, especialmente en las zonas rurales y entre los grupos más excluidos. Otras medidas incluyen el aumento de las inversiones y los incentivos financieros por parte de los gobiernos para la aplicación de medidas sobre igualdad entre los géneros en los medios y el establecimiento de mecanismos de vigilancia que integren la perspectiva de género para aumentar la rendición de cuentas en torno a la aplicación de los compromisos.

Pero también se requiere el compromiso y la acción de los propios medios. El llamado a este espacio de reflexión y de intercambio es un paso decidido en esta dirección por parte de The Women’s Project, en alianza con los importantes socios que se han unido a esta iniciativa. La presencia de todas y todos ustedes ya es un reflejo inequívoco de este compromiso.

Nuestra expectativa desde ONU Mujeres es que a partir de este evento surja también acción que nos involucre a todas y todos desde los gobiernos, las Naciones Unidas, la sociedad civil y los medios.

Es hora de poner al día la tarea que la comunidad internacional asumió con las mujeres hace veinte años. Es hora de ver a más mujeres que nos inspiran, como Elisa y Francesca, al frente de medios de comunicación. Es hora de que mujeres y hombres en los medios, en las TICs, en el mundo del entretenimiento y de la información reciban la misma remuneración por el mismo trabajo. Es hora de que las noticias hablen más de las mujeres y no precisamente de su apariencia. Es hora de que la pantalla de la televisión y del cine nos muestren más mujeres emprendedoras, en la ciencia y la tecnología, en el deporte y en toda su diversidad étnica y social.

A veinte años de Beijing, ONU Mujeres ha propuesto ponerle fecha de vencimiento a la desigualdad de género. Nuestra visión para el año 2030 es un Planeta 50/50, donde mujeres y hombres disfruten por igual sus derechos, contribuyan al desarrollo sostenible y se beneficien de él. Se trata de un mundo libre de estereotipos y de violencia contra mujeres y niñas. Es una meta ambiciosa, pero posible. Y más que posible, es indispensable, si queremos un mundo con desarrollo sostenible, paz y democracia.

Sabemos que para que esto se haga realidad, se requieren profundas transformaciones culturales y sociales. Es necesario derrotar prejuicios e ideas nocivas profundamente arraigadas en nuestras sociedades.

Los medios, con su alcance y su influencia, son aliados indispensables en esta tarea. Deben dar el ejemplo desde casa, promoviendo prácticas laborales justas e igualitarias entre hombres y mujeres, principalmente garantizándoles a las mujeres su derecho a liderar la toma de decisiones. Y también promoviendo, a través de su programación, una visión de mundo posible, donde la desigualdad de género sea cosa del pasado y donde las mujeres sean protagonistas, dueñas de su destino y lideren el desarrollo de sus comunidades, de sus países y de un planeta más justo.

Los medios de comunicación están diariamente en nuestras vidas, condicionando profundamente la construcción del imagen de este planeta que elabora cada persona y que se elabora a nivel de imaginario colectivo. Lamentablemente, los seres humanos nos organizamos jerárquicamente sobre la base de comparaciones sociales basadas en mitos de superioridad e inferioridad. El patriarcado o mismo el machismo, en las sociedades en las que el hombre es el centro del universo, y se toma como medida de todas las cosas acostumbra a todos y a todas a considerar lo masculino como el universal, como el termino representativo del “todo”. La discriminación sexual, el patriarcado, el machismo, el androcentrismo, la misoginia, son fenómenos muy subliminares y complejos que cambiam constantemente de forma, para no cambiar en su esencia discriminatoria. Como los demás mitos, unen el pasado con el presente y el futuro. Son "transhistóricos".

Los medios de comunicación son simultáneamente reproductores y creadores de estos modelos, o no!!! si lo desean!!!!! Es decir podemos quedarnos con lo que social y culturalmente es considerado ¨adecuado¨ para las relaciones de genero asumiendo las normas, los valores y las actitudes de la identidad correspondiente, interiorizando las pautas necesarias para satisfacer las expectativas establecidas y así por medio de esta representación estereotipada transmitir una imagen limitada que encasilla pautas de feminidad y masculinidad rígidas y establecidas, o reversamente, podemos darnos la tarea de pensar la microfísica de este poder que tienen cada uno de ustedes.

El momento es ahora y estoy segura de que estamos dando un paso definitivo para nuestra región y más allá, desde esta inspiradora Riviera Maya.

Gracias México por recibirnos una vez más!!! Gracias A Elisa, Francesca y Ana por este histórico momento.

¡Muchas gracias!