Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Declaración de ONU Mujeres en el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas

Fecha: martes, 30 de agosto de 2016

Aunque no existen cifras exactas, la inmensa mayoría de los casos notificados de desapariciones son de hombres. Esto significa que las mujeres constituyen la mayoría que se queda para buscar, volver a iniciar y hacer frente a las consecuencias económicas y emocionales de los desaparecidos. De hecho, es precisamente porque los hombres han sido las principales víctimas de este delito, que los impactos de género que ocasionan las desapariciones forzadas han pasado inadvertidas por tanto tiempo. Sin embargo, una investigación reciente llevada a cabo por el Centro Internacional para la Justicia de Transición con el apoyo de ONU Mujeres, revela cómo los familiares femeninos de desaparecidos, en contextos tan diversos como Cachemira y Guatemala, experimentan discriminación social y económica como resultado de -o agravados por- la pérdida de un miembro masculino de la familia. Las mujeres están tomando la iniciativa en los movimientos para impulsar las investigaciones y el fin de la impunidad.

Al conmemorarse el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas de este año, celebramos la perseverancia y la fuerza de las mujeres bajo estas circunstancias, y marcamos varios avances importantes en el abordaje de este crimen. La reciente conclusión de un acuerdo de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC) incluye un acuerdo para abordar específicamente el tema de los desaparecidos, que pide la creación de una unidad especializada para investigar el paradero de estas personas. Del mismo modo, con renovados esfuerzos en pro de la justicia transicional en Sri Lanka, se establecerá una Oficina de Personas Desaparecidas para investigar la desaparición de más de 20,000 personas durante la guerra civil de ese país. Pero queda mucho por hacer para resolver las desigualdades que experimentan las mujeres cuyos derechos humanos han sido violados durante conflictos, incluidos también las desapariciones forzadas.

Muchos estados no tienen categorías jurídicas que reconocen las desapariciones, ocasionando que las mujeres se vean obligadas a elegir entre renunciar a la esperanza y declarar a su cónyuge o familiar como muerto, o soportar batallas administrativas diarias, resultantes de un sistema que no las reconoce. Lo anterior puede abarcar desde luchas para acceder a cuentas bancarias a nombre de la persona desaparecida, obtener documentos de identidad para los niños, conservar la custodia de los hijos, reclamar herencias, y hasta volver a casarse, eventualmente. La agitación emocional y la incertidumbre se ven agravadas por la privación material y aquellas que eventualmente deciden declarar sus esposos como fallecidos, reportan sentir una tremenda culpa y vergüenza, y la sensación de que sus últimos vestigios de esperanza se extinguen.

En respuesta a este dilema, Argentina, seguido por países como Bosnia y Herzegovina, Chile y Perú, han creado una categoría jurídica separada de “ausente por desaparición forzada”, que permite a las mujeres heredar propiedades, poseer títulos de propiedad de tierras y acceder al apoyo material necesario para reconstruir sus vidas. Sin embargo, estos beneficios son pocos en comparación con el número de nuevos casos acontecidos durante este último año y las miles de familias que siguen sin conocer la verdad, sin justicia, ni medios para hacer frente a las consecuencias de la desaparición de sus seres queridos.

ONU Mujeres se solidariza con las familias de los desaparecidos, en particular con las abuelas, madres, esposas e hijas de todas partes del mundo, que han encabezado luchas para obtener respuestas, y cuya promoción permanente y la búsqueda de la justicia, responsabilidad, verdad y enmienda han colocado un rostro humano a la esperanza y desembocado en importantes avances en el tratamiento de las dimensiones de género de este crimen. Con ello, hacemos un llamado a los pasos que pueden determinar el destino de sus seres queridos y poner fin a la impunidad.