Toma cinco: “Un proceso de paz exitoso simplemente requiere la participación activa y significativa de las mujeres en todos los niveles”

Fecha: martes, 30 de octubre de 2018

Jean Arnault speaks at UN  Headquarters in New York. Photo: UN Photo/Eskinder Debebe
Jean Arnault. Photo: UN Photo/Eskinder Debebe

ONU Mujeres habló con Jean Arnault, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas y Jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, sobre la paridad de género dentro de la Misión y sus prioridades durante el próximo año. La Misión de Verificación en Colombia ha logrado avances impresionantes hacia la paridad de género: 58% de su personal de campo de nivel profesional son mujeres y el 65% de los equipos de las oficinas en territorio son dirigidos por mujeres. El Acuerdo de Paz Final entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC-EP) se firmó en 2016 y puso fin a más de 50 años de conflicto. A diferencia de la mayoría de las negociaciones de paz en la historia, las mujeres tuvieron una influencia significativa en el proceso de paz en Colombia. El acuerdo de paz resultante aborda temas centrales que afectan a las mujeres, como la representación de mujeres en los órganos de decisión, el acceso a la restitución de tierras o a la justica y las reparaciones para las sobrevivientes de violencia sexual relacionada con el conflicto.

En 2017, de las 15 misiones de mantenimiento de la paz de la ONU, solo 9 tenían unidades de género con un total de 4 asesores senior y 53 asesores y oficiales de género, y un 4% de mujeres entre las tropas militares participaban en las operaciones de paz de la ONU. ¿Por qué el porcentaje de mujeres es significativamente mayor en la misión en Colombia que en otras misiones?

La Misión en Colombia comenzó en 2016 con un gran componente de observadores militares y policiales, ya que nuestro mandato se centró en verificar el cese al fuego y la dejación de armas. Durante la primera misión, nos reunimos regularmente con los países que aportan observadores para alentarlos a hacer un esfuerzo para proporcionar más observadoras policiales y militares. Sin embargo, los equipos locales a cargo de supervisar el cese al fuego y la dejación de armas todavía estaban conformados por hombres.

Para abordar el desequilibrio de género, 80% de los miembros civiles reclutados para participar en los equipos locales fueron mujeres. Fue un proceso justo: hubo un gran número de mujeres calificadas con experiencia en asuntos civiles que presentaron solicitudes. Con la transición del primer mandato de la Misión al actual - la reintegración de los excombatientes y las garantías de seguridad para las comunidades en las zonas de conflicto - el componente civil ha aumentado y, con él, el número de mujeres, incluyendo el número de mujeres en puestos de liderazgo. El éxito de la Política de Paridad de Género de la Misión fue posible gracias a la existencia de un gran número de mujeres con amplia experiencia internacional en materia de pacificación y consolidación de la paz.

¿Cuáles son algunas otras formas en que la Misión ha incorporado consideraciones de igualdad de género en sus operaciones y en la implementación de las disposiciones del Acuerdo de Paz?

La Misión en Colombia tiene el mandato de verificar la implementación de dos disposiciones clave del Acuerdo de Paz: la reintegración de los excombatientes de las FARC-EP; y la provisión de garantías de seguridad para los excombatientes y para las comunidades en los territorios afectados por el conflicto.

En el cumplimiento de las tareas encomendadas, la Misión ha prestado especial atención a las disposiciones de género del Acuerdo de Paz relacionadas con la reintegración de mujeres excombatientes y sus garantías de seguridad, así como a las garantías de seguridad de las mujeres en las comunidades, que han sido afectadas de manera desproporcionada por el conflicto. Más del 30% de los ex miembros de las FARC-EP son mujeres. Por lo tanto, cuando se trata de la reintegración, la Misión ha hecho un esfuerzo consciente para comprender sus necesidades, capacidades e intereses específicos para fomentar respuestas institucionales adecuadas. Trabajamos en estrecha colaboración con el Gobierno y la Comisión de Género de las FARC para garantizar que los programas de reintegración se adapten a este objetivo.

Igualmente, en cuanto a las garantías de seguridad, las mujeres excombatientes en el proceso de reintegración y las mujeres que viven en comunidades afectadas por conflictos tienen necesidades de seguridad específicas, por lo que promovemos un diálogo activo a nivel local y nacional para garantizar su participación en mecanismos de seguridad y protección. La Misión de Verificación ha trabajado en estrecha colaboración con las autoridades para garantizar la priorización de sus necesidades relacionadas con la prevención y la protección. Las organizaciones de mujeres también han sido importantes aliadas en la implementación del mandato de la Misión, ya que tienen una presencia significativa y están bien representadas tanto en la capital como en el nivel local donde el conflicto se extendió ampliamente.

Habiendo liderado la Misión Política Especial en Colombia que está priorizando los temas de género, ¿cuál es su consejo para otros líderes de la ONU que quieren marcar la diferencia?

He aprendido por experiencia que existe una convergencia natural entre los procesos de paz y los movimientos de mujeres. Los procesos de paz son periodos de cambio y son una oportunidad para que las mujeres y sus organizaciones promuevan un entorno diferente y más favorable para promover sus derechos. En los últimos 20 años, los acuerdos de paz han tendido a evolucionar para convertirse en planos de transformación social. Como tales, han brindado tanto una oportunidad como una motivación para aumentar la participación de las mujeres, y como resultado se han fortalecido los procesos de paz.

Pero la participación de las mujeres no ha sido solo una cuestión de crear alianzas para la realización de agendas sociales progresistas que a menudo contienen los acuerdos de paz. También tuvo un impacto en la dirección de los procesos de paz. En las negociaciones de paz y en situaciones de posconflicto, las mujeres tienden a abogar con más fuerza en favor de la reconciliación y el restablecimiento del sentido de comunidad en los países devastados por la guerra. El papel de liderazgo que desempeñan las mujeres en el innovador mecanismo de justicia transicional en Colombia es un buen ejemplo.

¿Cuáles son las principales preocupaciones y desafíos en la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia que tiene en cuenta las cuestiones de género y a qué debería prestar atención la ONU en los próximos años?

Desafortunadamente, hay una cierta característica negativa en muchos procesos de paz: tienden a centrarse inicialmente en el panorama general: cambios en la Constitución, cambios en la legislación, reorganizaciones a nivel político y establecimiento de nuevas instituciones. Todos estos cambios están ocurriendo en la capital, entre las elites políticas. Sin embargo, en las zonas donde el conflicto ha sido más violento y donde las víctimas han sido más numerosas, no en la capital sino en el campo, en las comunidades locales, es donde el proceso de paz lleva más tiempo.

En Colombia, los líderes de las FARC ahora forman parte del Congreso, las disposiciones del Acuerdo de Paz se han consagrado en la Constitución y se han diseñado nuevas instituciones para garantizar la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas, pero todos estos acontecimientos aún tienen una cosa en común: La mayoría de ellos están basados en el capital.

El desafío ahora es sacar el proceso de paz de la capital a las áreas donde se libró el conflicto y donde las comunidades esperan resultados. Cuando se trata de la situación de las mujeres, el desafío será lograr un enfoque que tome en cuenta su situación: las víctimas, los miembros de las comunidades y las mujeres excombatientes, de acuerdo con sus necesidades y aspiraciones específicas.

¿Cómo puede ONU Mujeres trabajar con la Misión de Verificación y otras agencias para promover la igualdad de género y mantener la paz en Colombia?

Estamos trabajando muy de cerca con ONU Mujeres y nos estamos beneficiando de la presencia y las redes preexistentes que tiene con las organizaciones de mujeres en Colombia. La Misión ha tenido presencia en Colombia solo desde 2016, por lo que puede aprovechar los esfuerzos de organismos como ONU Mujeres. Al mismo tiempo, la Misión tiene ahora una gran presencia en el campo, y esperamos que mientras estemos en el país, ONU Mujeres también pueda expandir su influencia en estas áreas.

Un área de trabajo en la que espero que ONU Mujeres desempeñe un papel clave a lo largo del tiempo es la reintegración socioeconómica de mujeres excombatientes. No debemos quedarles mal en la identificación de oportunidades económicas claras y de largo plazo dentro de los programas de reintegración.