Los gobiernos de América Latina y el Caribe se comprometen para avanzar hacia la sociedad del cuidado

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Cecilia Alemany En Parlamento

Cecilia Alemany

La XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, el principal foro intergubernamental sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género en la región, organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y ONU Mujeres, tuvo lugar en Buenos Aires con el apoyo del gobierno argentino y permitió avanzar compromisos hacia la sociedad del cuidado

La Conferencia, que tuvo más de 1.600 participantes, era el primer reencuentro regional de autoridades, expertas y activistas por los derechos de las mujeres y de la diversidad que volvió a ser presencial.  

Mientras que del otro lado del mundo en la COP 27 veíamos las fotos oficiales con muy pocas mujeres liderando las delegaciones y una negociación difícil, en Buenos Aires la Conferencia Regional era el espacio de todas las autoridades de la Mujer de la región. El principal objetivo era acordar los estándares regionales para el avance de los cuidados, y se propuso también sumar a las voces de los poderes ejecutivos y legislativos y la sociedad civil, y asegurar la participación de las mujeres en toda su diversidad. Los tres objetivos se lograron. 

Las organizaciones feministas y de mujeres de la sociedad civil -como ya es tradicional en este espacio- organizaron un Foro Feminista en el que participaron más de 2.000 activistas de 30 países de la región que acordaron fortalecer el diálogo sobre los derechos de las mujeres, diversidades y cuidados.   

A su vez, coorganizamos por primera un Foro Parlamentario junto a la CEPAL y el Estado argentino. Llegaron más de 100 parlamentarias argentinas de toda la región y la Unión Europea al Congreso de la Nación, donde compartieron los avances de los diferentes marcos normativos para el avance de la igualdad de género y las políticas de cuidados sobre la base del estudio conjunto que elaboramos junto a CEPAL. 

Sin embargo, el Compromiso de Buenos Aires fue el principal resultado acordado por los gobiernos representados por sus Ministras de la Mujer e igualdad y las Cancillerías y sienta las bases para que finalmente nuestros países prioricen las políticas y los sistemas integrales de cuidados sobre la base de los principios de igualdad, universalidad y corresponsabilidad social y de género. 

En el camino hacia la Conferencia recopilamos cuáles son los principales elementos que estas políticas deben incorporar y sus mecanismos de financiamiento.  

El trabajo de cuidados remunerado es una de las pocas opciones laborales para muchas mujeres rurales, indígenas, afrodescendientes, migrantes o refugiadas que enfrentan múltiples discriminaciones en nuestras sociedades, no solo por ser mujeres, sino también por la falta de oportunidades y diversas formas de racismo y discriminación. Este tipo de empleos suelen ser precarios o informales, y se caracterizan por la falta de derechos laborales y salarios bajos, lo que refuerza situaciones de pobreza y exclusión. 

Mientras que los trabajos de cuidados remunerados sigan sin tener un reconocimiento social y sin formalizarse ni profesionalizarse, no podremos terminar con la reproducción de la pobreza presente ni futura, ya que, muchas mujeres son responsables de hogares monomarentales y sus ingresos determinan las oportunidades de acceso a cuidados y educación de sus propias familias, y los ingresos en la vejez serán mínimos por la falta de contribución a la seguridad social. 

Por otro lado, tal y como evidenció la crisis del COVID-19, la distribución de los cuidados es desigual e injusta. Las mujeres asumen mucha más carga de cuidados no remunerados que los hombres, lo que repercute en una menor participación laboral, salarios más bajos por igual experiencia y calificación y una serie de discriminaciones que operan en la edad reproductiva y no reproductiva de las mujeres a lo largo de su vida. Esta brecha es aún mayor para aquellas mujeres de los hogares más pobres, porque dedican más horas al cuidado no remunerado que las que tienen más ingresos y educación, y tienen menos acceso a servicios de cuidados y trabajo decente. 

El rol de los cuidados en la reproducción de la pobreza de las mujeres y su endeudamiento ha sido ampliamente documentado en Argentina y está cada vez más instalado. La injusta distribución de los cuidados afecta de manera desproporcionada a las mujeres que viven en contextos de pobreza, niñas, adolescentes, jóvenes y adultas mayores, indígenas, afrodescendientes, rurales, con discapacidad, migrantes y refugiadas, mujeres que viven con VIH, y la comunidad LGBTIQ+. 

Las mujeres con discapacidad y las adultas mayores enfrentan múltiples discriminaciones y no solo requieren cuidados, sino que además muchas veces son quienes cuidan. El Compromiso de Buenos Aires reconoció que ese doble rol tiene que ser valorado y reconocido, respetando y garantizando sus autonomías.  

Pero, uno de los aspectos más enfatizados durante la Conferencia fue el efecto multiplicador de la economía del cuidado para una recuperación inclusiva, sostenible, transformadora e igualitaria.  

La estimación del Instituto Nacional de las Mujeres de México, la CEPAL y ONU Mujeres muestra que para configurar un sistema de cuidados infantil en México sería necesario un aumento del 1,16% de la inversión en cuidados, lo que incrementaría el 1,77% de la producción anual y generaría un aumento del empleo promedio anual de 3,9% respecto a la población ocupada al 2019. 

Se estima que en Argentina los cuidados son el sector de mayor aporte a la economía: un 15,9% del PIB, más que la industria y el comercio, y es también uno de los que emplea a más mujeres.  

Los gobiernos de toda la región coincidieron que es fundamental avanzar en la consolidación del sistema de cuidados como un nuevo sector productivo y reconocer la inversión en políticas e infraestructuras de cuidado, para garantizar el acceso universal a servicios de cuidado asequibles y empleos de calidad para las mujeres.  

Otro compromiso asumido fue la inclusión de las mujeres en toda su diversidad. La Conferencia y los eventos paralelos tuvieron la vocación de generar espacios al diálogo y dar voz a todos los grupos que integran el sector de los cuidados remunerados y no remunerados.  

Desde ONU Mujeres y CLACSO presentamos también una de las primeras sistematizaciones de cuidados rurales de la región, identificando cuáles son los avances de esta agenda en la región y cómo podemos avanzar para proponer políticas y sistemas integrales de cuidados que integren la ruralidad y la perspectiva de los territorios y las comunidades. 

Ahora, el desafío será traducir todos estos compromisos en presupuestos, leyes y políticas para transitar hacia la sociedad del cuidado. Instamos a todas las partes a seguir sensibilizando y valorar la importancia del trabajo de cuidados, y en el caso de Argentina, a impulsar el debate parlamentario del proyecto de ley ‘Cuidar en Igualdad’ para cumplir con los estándares mínimos de la OIT que, en algunos temas como las licencias por paternidad, aún no son ley en el país.