Historias de Vida: Jesús David Zúñiga, un caucano por los derechos de las mujeres

Un joven de Timbío, Cauca, relata cómo han cambiado sus paradigmas sobre los roles de género y cómo se ha vuelto un activista por los derechos de las mujeres a partir de su participación en el programa Superando la Violencia contra las Mujeres de ONU Mujeres en alianza con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional - USAID

Fecha: viernes, 3 de febrero de 2017

ONU Mujeres Colombia

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Jesús David Zúñiga, un joven de 21 años del municipio de Timbío, Cauca, no podía imaginarse hace un año, cuando empezó a participar en unos talleres de prevención de violencias contra las mujeres y construcción de masculinidades no violentas y corresponsables, que el fruto de su trabajo se traduciría en un Decreto Municipal para prevenir el acoso callejero

Estos talleres forman parte de la estrategia de transformación de imaginarios culturales sexistas a través de procesos participativos que ha impulsado el programa Superando la Violencia contra las Mujeres, de ONU Mujeres en alianza con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional – USAID en dos de los departamentos colombianos con más altas tasas de violencia contra las mujeres: Meta y Cauca.  


A través de una estrategia pedagógica innovadora con jóvenes, se han usado  técnicas de comunicación no convencional como performances, teatro, plantones, redes sociales y técnicas publicitarias en el espacio público. La estrategia se ha implentado a través de un convenio con la Fundación Mujer, Arte y Vida – MAVI, con larga experiencia en procesos de comunicación para la transformación cultural con jóvenes.

Jesús David, pese a su corta edad, tiene ya experiencia asociativa con grupos de jóvenes, y actualmente es el vicepresidente de la Plataforma Juvenil de Timbío. Aunque, por tradición familiar, siempre ha estado vinculado a causas sociales en su municipio, nunca se había interesado por temas de género o se había involucrado activamente en la defensa de los derechos de las mujeres, pese a haberse criado en una familia de mujeres, pues tiene tres hermanas. “Para mí esta experiencia ha sido nueva, no había pensado nunca en la importancia del rol de las mujeres y en la grave situación de violencia que viven en el municipio, aunque es cierto que en Timbío es por todos sabido que las mujeres son violentadas en muchos los espacios”, cuenta Jesús David. 

A través de encuentros pedagógicos aproximadamente cada 15 días se desarrollaron sesiones de trabajo donde los y las participantes reflexionaron acerca de los diferentes tipos de violencia que viven las mujeres del municipio y sobre los roles asignados a los hombres y mujeres. 

Fruto de estas reflexiones se configuraron grupos de trabajo en las que los y las participantes hicieron propuestas innovadoras  y creativas para confrontar la grave situación de violencia que sufren las mujeres en Timbío. En uno de estos grupos, en el que participaba Jesús David, surgió la idea de involucrar a la administración municipal con medidas más decididas para hacer frente a un tipo de violencia específico muy frecuente en Timbío: el acoso callejero. “Tuvimos la ventaja de contar con el apoyo de personas de la administración muy cercanas al Alcalde, como enlace de género y de víctimas”, cuenta Jesús David, “y el mismo Alcalde mostró mucha disposición cuando le planteamos que acabar con el acoso callejero a las mujeres era un tema de vital importancia y que había que hacer algo”. El Alcalde, Libardo Vásquez, pidió a los y las jóvenes que le ayudaran con  la investigación previa a la redacción de un Decreto Municipal “por el cual se adoptan medidas para la sensibilización y prevención de formas y tipos de violencias y discriminación contra las mujeres como es el acoso callejero” y “se prohíben silbidos, frases de mal gusto, piropos en la calle, a las mujeres de este lugar caucano”.

“Para mí ha sido muy gratificante hacer parte de este gran paso que ha supuesto la promulgación del Decreto”, explica Jesús David, “y me he sentido reconocido cuando amigos de otros municipios nos han animado a seguir y nos han pedido que les ayudemos a hacer lo mismo en sus pueblos”. El Decreto tuvo un gran eco mediático en medios locales, nacionales e internacionales.

Varias acciones comunicativas y de difusión, diseñadas y acordadas por los y las participantes en este proceso coordinado por ONU Mujeres, han acompañado la implementación de este Decreto. Entre ellas, vídeos testimoniales de mujeres que han sido víctimas de acoso callejero en Timbío, la instalación de señales de tránsito en los lugares donde se presenta mayor ocurrencia de acoso callejero y la producción de cuñas radiales que están siendo difundidas en emisoras de impacto  juvenil. 

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Para Jesús David el haber participado en este proceso ha supuesto un antes y un después en su mirada hacia la relación que tenía con las mujeres. “Antes como hombre “rajaba” (criticaba, hablaba mal) de las mujeres, decía que eran débiles, sentimentales, etc. Ahora no, he entendido su rol fundamental en la sociedad y que todo esto eran prejuicios, por lo que me relaciono mejor con mis hermanas, amigas, en mis relaciones de noviazgo”, explica Jesús David. Su participación en los talleres también le ha llevado a cuestionarse su mismo rol como hombre: “Yo tenía la idea de que los hombres debíamos ser fuertes y rudos, que no podíamos llorar “porque eso es de nenas”. Gracias a reflexionar sobre estas ideas y darme cuenta de que son prejuicios, siento que tengo la oportunidad de ser diferente, por ejemplo, de expresar mis sentimientos. Dejar atrás paradigmas me ha permitido ser más auténtico”.