Mujeres indígenas de Perú garantizan alimento para sus familias con el apoyo de ONU Mujeres y CHIRAPAQ

Las medidas de cuarentena evidenciaron la situación de pobreza y exclusión de miles de mujeres indígenas de las zonas rurales, a quienes se les redujeron sustancialmente los ingresos y se les encareció y limitó la oferta de alimentos. Ante esta profunda crisis, y con el apoyo de ONU Mujeres y CHIRAPAQ, las mujeres indígenas en la región de Ayacucho recibieron apoyo para la puesta en marcha de biohuertos y sistemas de riego para proveer de hortalizas a cerca de 800 familias.

Fecha: jueves, 15 de octubre de 2020

Angélica Choccña Tuero and her niece
Angélica Choccña Tuero y su nieta cosechan lechugas de su biohuerto, su fuente de hortalizas durante los meses de pandemia por coronavirus. Foto: Alex Meza/CHIRAPAQ. 

Angélica Choccña Tuero recuerda los primeros y angustiantes momentos bajo las restricciones de movilización. “No podíamos vender nuestras cosechas, ni nuestros animalitos. No había transporte y si íbamos a pie no nos dejaban entrar a las comunidades. No había quien nos compre, solo podíamos comer de lo que sembramos”, explica. 

Choccña Tuero y sus dos hijos viven en el distrito de Hualla, ubicado en la región Ayacucho, al sur del Perú. Aquí, el 45% de los niños y niñas de entre seis meses y tres años tienen anemia y la incidencia de desnutrición crónica en menores de cinco años es del 17.3%. Ayacucho es también una de las regiones más pobres del Perú y una de las que sufrió mayor violencia en los años 80 y 90 del siglo pasado.

El COVID-19 paralizó al país, el transporte público fue restringido y el acceso a las comunidades como Hualla cerrado. “Volvíamos a casa y solo nos quedaba desgranar y guardar nuestros maíces. Ni siquiera trueque podíamos hacer. Nos hemos defendido de la hambruna comiendo lo que sembramos, preparando pan con maíz molido. Ni frutas ni verduras llegaban a la comunidad. Los alimentos han subido mucho de precio y no teníamos dinero para comprar” señala Doña Angélica.

En este contexto ONU Mujeres, en alianza con la asociación CHIRAPAQ, distribuyeron 75 módulos de riego tecnificado y más de 13 kilos de semillas de hortalizas en las comunidades de Hualla, Accomarca y Cayara para que familias como las de Choccña Tuero pudieran tener acceso a una mayor variedad de alimentos. De esta manera, se reconoce y potencia el rol fundamental que juegan las mujeres en las áreas rurales para garantizar la seguridad alimentaria de sus familias, especialmente en este contexto de pandemia.

“Ya estamos consumiendo lechuga. También tenemos para cosechar col, cebolla, betarraga, acelga y zanahoria” cuenta Doña Angélica, que está lista para participar en la instalación del sistema de riego en su biohuerto, “para que no desperdiciemos agua en tiempo de sequía” explica. 

La pandemia ha venido a profundizar la pobreza en Ayacucho, que requiere de políticas públicas de largo alcance para mejorar la situación de las familias y las mujeres en la región, quienes encarnan un rol fundamental en su diseño e implementación. Un ejemplo de cómo las mujeres aprovechan las oportunidades que se les ofrece se refleja en cómo Doña Angélica utilizó el bono que facilitó el Gobierno como ayuda ante la COVID-19 “para recargar mi celular, para que mis hijos puedan conectarse a sus clases virtuales y hagan sus tareas”, explicó.

 


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