Quinua: el grano ancestral cuya diversidad de productos crea oportunidades para mujeres indígenas

Fecha: lunes, 9 de agosto de 2021

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Las mujeres indígenas enfrentan aún mayores desafíos como consecuencia de la crisis del COVID-19, la que ha impactado también en su autonomía económica. Las restricciones impuestas a los espacios y canales tradicionales de comercialización han disminuido significativamente los ingresos que generaban.

ONU Mujeres, a través de su programa Originarias, creó Mercado Digital, un espacio en el que las emprendedoras indígenas promueven sus negocios, productos y servicios en línea.

Respetando las tradiciones ancestrales de cada uno de los pueblos originarios de Chile y el cuidado de la naturaleza, Mercado Digital reúne productos y servicios de 30 mujeres indígenas empresarias pertenecientes a los pueblos originarios Diaguitas, Aymaras, Likanantay, Mapuche y Quechua y les permite promocionar un catálogo que abarca tanto productos gourmet, frutas orgánicas, artesanías, textiles, alimentos naturales, como ofertas de turismo y servicio de transportes.

En esta edición especial del Día de los Pueblos Indígenas, ONU Mujeres entrevistó a Johana Mamani, una emprendedora de 35 años, proveniente de Comuna Colchane, de Escapiña, quien se dedica al cultivo de la quinua y sus derivados.

Cuéntanos sobre tu emprendimiento.

Mi emprendimiento está dedicado a la producción de quinua, un grano ancestral presente en la tradición cultural del pueblo aymara.

MAQ’AM nació en el año 2018. Este es un emprendimiento familiar, aquí todos participan, incluidos mi esposo e hijos. Mis padres me enseñaron a cultivar la quinua a los siete años. Es un conocimiento traspasado de generación en generación, y es un proceso extenso que requiere saber cómo abonar la tierra, sembrar, cosechar, trillar y procesar la quinua hasta que esté lista para su consumo. Con nuestros productos buscamos transmitir en cada bocado la historia, la tradición y la dedicación de un proceso artesanal, logrando un sabor único.

Yo quise darle un valor agregado a mi marca, por eso no sólo vendo quinua para granear, sino también la sémola de quinua, harina de quinua y, mi producto más innovador, el café de quinua.

¿Cómo impactó la pandemia en tu emprendimiento?

La pandemia me afectó mucho porque yo antes vendía todos mis productos de manera presencial en ferias o exposiciones fuera de la región. Cuando llegó la pandemia, bajaron las ventas, lo que nos obligó a innovar en la manera en la que vendíamos quinua. Poco a poco me fui acostumbrado a vender a través de las redes sociales. Tuve que aprender porque al principio no sabía usar Facebook, pero ahora la mayoría de mis clientes me contactan por ahí o por WhatsApp.

Además de la pandemia, el cambio climático nos ha afectado muchísimo también. En la zona hay escasez de agua, poca lluvia, y esto ha reducido la cosecha de quinua. Esto lo observo desde hace más o menos cuatro años. Ahora estamos sacando entre 600 y 1000 kilos de quinua por cosecha, mientras que antes era más del doble de eso.

¿Cómo fue tu reconversión en llevar tu negocio a una plataforma digital?

No fue fácil, pero gracias a los talleres realizados por el programa Originarias de ONU Mujeres aprendí a tomar fotos de nuestros productos con el celular y cómo publicar en redes sociales. Así fui aprendiendo la importancia de estos canales digitales para vender y expandir mi negocio. Cuando es presencial, tienes más oportunidad de contarle al cliente el valor agregado del producto, su historia. En cambio, cuando es digital, es más difícil lograr transmitirles a los clientes no sólo los beneficios de la quinua para la salud, sino también la importancia de su cultivo para la cultura aymara.

¿Qué beneficios te ha traído el ser parte del Mercado Digital de Originarias?

El mayor beneficio de ser parte del Mercado Digital es contar con un espacio donde puedo mostrar mi producto y contarle a la gente quién soy y el proceso de producción con el que cultivo la quinua, el cual tiene un profundo respeto por la tierra.

En el Mercado Digital hay un video mío. Me daba mucha vergüenza grabarme, pero lo hice y, de a poco, le he ido perdiendo el miedo a la cámara. Esa experiencia me sirvió. Hace poco tuve que grabar un video para una feria digital y gracias a esa experiencia fue más fácil para mi grabar con el celular y presentar mi producto. Es una bonita experiencia para mí ser parte del Mercado Digital Originarias.

¿Qué desafíos enfrentan las mujeres indígenas en clave de su empoderamiento económico?

Uno de los desafíos es demostrar que nosotras como mujeres aymaras también podemos trabajar la tierra y cultivar quinua como emprendedoras, demostrar que también podemos ser independientes económicamente y crear nuestros propios negocios.

¿Qué mensaje le darías a otras mujeres indígenas emprendedoras?

Yo creo que hay que tener mucha perseverancia. Como mujer indígena, emprendedora, aconsejaría a las mujeres que desean emprender que no se desanimen en el camino. Comenzar un emprendimiento no es fácil. Hay que ir paso a paso para alcanzar lo que se quiere.