Creuza Maria Oliveira: Las niñas son las principales víctimas del trabajo doméstico análogo a la esclavitud

Presidenta del Sindicato de Trabajadoras Domésticas de Bahía e integrante de la junta directiva de la Federación Nacional de Trabajadoras Domésticas (Fenatrad), Creuza es una voz activa para la valorización y garantía de los derechos laborales de las trabajadoras domésticas.

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Sobreviviente del trabajo infantil, Creuza trabaja para liberar a otras niñas de la misma experiencia. Foto: Comunicación/ Fenatrad

Creuza Maria Oliveira es defensora de los derechos de las trabajadoras domésticas, una de las profesiones que impulsan la economía del cuidado. Desde hace más de 30 años, se dedica a la búsqueda de la valoración del trabajo de cuidados, contribuyendo a la promoción de políticas públicas y a la mejora de las oportunidades de estudio y empleo de las trabajadoras domésticas. Presidenta de la Federación Nacional de Trabajadoras Domésticas (Fenatrad), Creuza fue una niña que se vio obligada a trabajar antes de cumplir los 10 años.   

Hija de una trabajadora doméstica y de un vendedor de mercado, a sus 65 años, Creuza aún recuerda la serie de acontecimientos que la llevaron al trabajo doméstico infantil. A la muerte de su padre, la madre de Creuza la dejó al cuidado de su abuela que, por problemas de salud, se la llevó de nuevo a su madre. Poco después, la madre de Creuza contrajo un nuevo matrimonio, cuya pareja no aceptó vivir con la niña de otro hombre. Así, a los nueve años, Creuza fue entregada a una familia que la hizo responsable del cuidado de los niños y de las tareas domésticas. 

"Yo era una niña que cuidaba a otro niño. No solo cocinaba, hacía todas las demás tareas domésticas. Para llegar al fregador y lavar los platos, tenía que subirme a un taburete", recuerda Creuza. Las personas que mantenían a Creuza en estas condiciones la sometían a menudo a situaciones de violencia física, verbal y psicológica. Sin opciones ni cobijo, Creuza fue llevada a diferentes hogares, desempeñando siempre un papel en el que no debía ni quería estar. Fue solo hasta la década de 1990, en la que Brasil impulsó instrumentos legales específicos para combatir el trabajo infantil. 

Hasta los 20 años, Creuza trabajó a cambio de ropa usada y comida. Fue a través de una pequeña radio a pilas que su vida empezó a cambiar. Al escuchar una entrevista, descubrió que un grupo de trabajadoras domésticas se reunía para discutir mejores condiciones de trabajo. Acudió a la cita en busca de respuestas a las interrogantes que siempre había tenido, como "¿por qué no se permite a las trabajadoras domésticas tomar los domingos libres”. Movilizó a otras trabajadoras para que participaran en las reuniones y sin darse cuenta, emprendió un camino en defensa de los derechos de las trabajadoras domésticas. "La persona que concedió esa entrevista radiofónica no lo sabe, pero me cambió la vida", dice Creuza.   

Sus esfuerzos por mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas han despertado interés en Brasil e internacionalmente. Como presidenta de Fenatrad, Creuza colaboró con el gobierno brasileño en la aplicación de políticas públicas para las trabajadoras domésticas y formó parte de la comisión brasileña que contribuyó a la adopción del Convenio 189, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre trabajo doméstico.  "En Brasil, el renglón de trabajadores domésticos está formada básicamente por mujeres, en su mayoría negras y de todas las edades. Necesitamos políticas públicas para estas mujeres", subraya Creuza. 

Como integrante de Fenatrad, Creuza colaboró con ONU Mujeres en 2021 y 2022, cuando la institución se asoció con la OIT, el Ministerio Público del Trabajo de Río de Janeiro (MPT-RJ), la Articulación de Mujeres Brasileñas (AMB-Rio) y el Movimiento Negro Unificado (MNU-RJ) en una campaña centrada en la lucha contra el trabajo doméstico análogo a la esclavitud. 

"No hay interés por parte de la sociedad en combatir los distintos tipos de violencia. Es necesario contar con políticas públicas para que nuestras niñas, que son las principales víctimas, no se dediquen a trabajos domésticos análogos a la esclavitud. Las oportunidades de educación, vivienda y empleo son necesarias pero también hay que cambiar la forma de pensar. Las niñas y los niños no tienen por qué trabajar", señala Creuza. 

Debido a la relevancia de su trabajo como miembro del movimiento de trabajadoras domésticas de Brasil, Creuza participó en el Foro Feminista durante la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en Buenos Aires del 7 al 11 de noviembre. Formó parte del grupo que contó con el apoyo de ONU Mujeres Brasil para asistir al evento, con el objetivo de seguir contribuyendo a la transformación de la realidad y a la defensa de los derechos de las cuidadoras.