Sembrar café: la resistencia de las mujeres rurales en Colombia ante el conflicto

Las mujeres rurales son fundamentales para la resiliencia contra el cambio climático. Ellas contribuyen a tener un mundo mejor. Con sus alternativas productivas desde los campos, siembran el futuro en momentos en donde la sequía, el deshielo de los océanos y la inseguridad alimentaria acapara la realidad en diferentes rincones del mundo. Desde el departamento del Cauca, al suroccidente de Colombia, la Asociación de Mujeres por un Mejor Porvenir empodera a las mujeres en el territorio y contribuye al desarrollo rural.

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Foto: Cortesía de Nohemí Popó Sandoval

Fuerza, unidad y lucha. Esas son las palabras que caracterizan a las mujeres de la vereda La Alsacia, corregimiento El Porvenir en Buenos Aires, un lugar ubicado en medio de las montañas del departamento del Cauca. Este territorio hace parte de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), estrategia pactada en el Acuerdo de Paz firmado entre la guerrilla FARC-EP y el gobierno nacional, en el 2016 en La Habana, Cuba, que tiene como objetivo estabilizar y transformar los territorios más afectados por la violencia, la pobreza, las economías ilícitas y la debilidad institucional, y así lograr el desarrollo rural.  

La Asociación de Mujeres por un Mejor Porvenir inició en julio de 2016, cuando un grupo de mujeres de la vereda La Alsacia identificaron la necesidad de organizarse legalmente para realizar actividades productivas en medio de un difícil panorama que solo invitaba a la población al cultivo ilícito. La decisión de estas valientes mujeres, encabezadas por Nohemí Popó Sandoval, una lideresa afrodescendiente de 46 años, fue resistir al conflicto armado sembrando café. 

La organización está conformada por 30 mujeres afrodescendientes, quienes se dedican a la producción y comercialización de café pergamino seco y molido. Desde hace un año están vinculadas a través de la organización Casa del Agua en el proyecto ‘Raíces, mujeres sembradoras del cambio’, una iniciativa del Gobierno de Corea, a través de la Agencia Coreana para la Cooperación Internacional (KOICA), el Gobierno Nacional, UNFPA y ONU Mujeres, que busca impulsar el empoderamiento económico de 827 mujeres y jóvenes rurales en 12 municipios de Nariño, Cauca y Valle del Cauca. 

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (DANE), 5,9 millones de mujeres son rurales en Colombia. El Cauca es el segundo departamento del país con más residentes (8,3% de la población). Nohemí es una de ellas y se caracteriza por su liderazgo, participación en los procesos comunitarios y su lucha por permanecer en el territorio, después de haber vivido dos desplazamientos masivos.  

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Foto: Cortesía de Nohemí Popó Sandoval

“Yo les insisto mucho a todas las personas de la comunidad, pero sobre todo a las mujeres para que encontremos en el campo una alternativa de sustento que nos permita ser independientes y autónomas y contribuir a la seguridad alimentaria, al cuidado del medio ambiente y la permanencia en el territorio, porque nosotras decimos para dónde nos vamos a ir. No nos vamos para la ciudad. Allá es difícil conseguir los alimentos por los altos costos, allá no podemos ir a la huerta a coger nuestros propios frutos, ni tomarnos una taza de café recién molido. Por eso, nosotras nos quedamos acá. Es mejor morir en el territorio, comiéndose un plátano, que salir a aguantar hambre”, asegura la lideresa. 

‘Raíces’ fortalece estos emprendimientos productivos de mujeres a través de asistencia técnica para el mejoramiento productivo y de calidad, insumos, herramientas y maquinaria, mejoramiento de infraestructura para la transformación del café, afianzamiento de sus habilidades administrativas, asociativas, de autogestión, de acceso a mercados y para acelerar su transformación digital. También se fortalecen sus capacidades de incidencia en espacios de toma de decisiones y para la reducción de brechas y prevención de violencias basadas en género.  

Nohemí cuenta que “este proyecto ha sido una bendición para nosotras, ya empezamos a fortalecer el beneficio y secadero de café y vamos a hacer abonos orgánicos. Nos hemos podido capacitar y aprender más sobre el cultivo. También me parece muy bueno porque las mujeres hemos empezado a reconocer todas esas situaciones de violencia psicológica que muchas veces vivíamos, pero de las que no éramos conscientes. El proyecto contribuye al empoderamiento económico de las mujeres. Muchas vivían sometidas a lo que el marido les diera, ahora tienen su propio emprendimiento de café principalmente, pero también de gallinas, de pollos de engorde. Nosotras apostamos a ser mujeres independientes”.  

La participación de las mujeres rurales debe ser promovida en lo económico, lo político y lo social, mediante la implementación de acciones concretas. Al promover la igualdad de género y fortalecer del empoderamiento de las mujeres de zonas rurales, se contribuye en la lucha contra el cambio climático, en la eliminación de la pobreza extrema, la reducción del hambre y la prevención de la desnutrición.