En cinco preguntas: "A las científicas hay que darles la oportunidad de ocupar puestos de liderazgo"

Sandra López Verges es una bioquímica panameña con un doctorado en Microbiología especialidad Virología. Su investigación se centra en la comprensión de las infecciones virales y las interacciones entre el virus y el huésped humano. Es investigadora superior en salud y jefa del Departamento de Investigación en Virología y Biotecnología en Salud del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES). Está desarrollando una nueva línea de investigación sobre la inmunidad innata de las enfermedades víricas y arbovirales, siendo mentora de estudiantes de doctorado, máster, licenciatura y bachillerato. Sus investigaciones y trabajos han dado lugar a una patente y a numerosas publicaciones en revistas de alto impacto y a prestigiosos premios como el Premio Internacional UNESCO-L'OREAL para Mujeres Jóvenes en la Ciencia.

Fecha: jueves, 11 de febrero de 2021

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Foto: cortesía de Sandra López Vergès

 

Tienes una trayectoria de trabajo en avanzar la igualdad de género en la ciencia a nivel nacional y regional. Sabemos que aún queda mucho trabajo por hacer, ¿qué medidas crees que deben ser prioritarias para avanzar en ese sentido?

La región ha avanzado mucho en lo que a promoción en ciencias se refiere; esto debe seguir con modelos de científicas o mujeres destacadas en las diferentes ramas de STEM para que las niñas y adolescentes continúen teniendo referentes que demuestran que es posible tener una carrera en esa línea.

Hay carreras en ciencia donde hay baja participación de mujeres como ciertas ingenierías, matemáticas y física pero no podemos obviar que hay carreras en las que las mujeres están entrando, pero no siempre culminan, sus estudios o siguen hasta el doctorado.

Creo que las medidas que se deben tomar deben ir enfocadas hacia cómo retenerlas. Se debe contemplar que en América Latina después de la licenciatura, muchas de las personas tienen que trabajar para apoyar a su familia. Lo ideal sería contar con becas que les permitan estudiar y poder apoyar económicamente a sus familias, porque sino muchas abandonarán los estudios por esa razón.

Otro aspecto para considerar es brindar soluciones en función del cuidado de los hijos, no solo en caso de las profesoras, pero también para aquellas estudiantes que así lo requieran. Temas como flexibilidad de horario para quienes tengan responsabilidades familiares son clave en el reconocimiento de la calidad del trabajo, cuyo rendimiento se mide en base a resultados.

Por otra parte, los sistemas de evaluación deben ser más equilibrados y se deben contemplar programas de reinserción para jóvenes científicas, ya que hemos observado que en muchos casos abandonan los estudios a mediados de la carrera y esto les impide acceder a rangos de liderazgo.

La meta debe ser que tengamos una verdadera equidad de género, no por cuotas, sino porque realmente se les brinden oportunidades a las mujeres y a los hombres. Así como tenemos que luchar por la equidad de género, tampoco podemos dejar de lado las otras inequidades en ciencias con grupos y poblaciones vulnerables.

 

¿Por qué crees que es tan importante impulsar una estrategia de diplomacia científica en Panamá y la región?

Los grandes desafíos tanto del siglo XX como el siglo XXI que no siempre supimos ver son desafíos globales y regionales. Entre más información científica se tenga a nivel regional, se podrá desarrollar una mejor estrategia para responder a esos desafíos.

Muchos de los problemas no se detienen en las fronteras. La pandemia es un buen ejemplo, pero no es el único. La diplomacia científica es crucial para responder a problemas regionales y es clave para la representación de la región en las discusiones globales.

En aquellos espacios globales donde se tratan temas que impactan directamente en el desarrollo, aquellos países que tienen un sistema de ciencia, tecnología e innovación sólido, logran tener una mayor incidencia, representados por un equipo multidisciplinario que aporta en temas diplomáticos, científicos y económicos.

En el caso de nuestros países, al no contar con suficientes expertos, no siempre podemos ser creadores de propuestas, sino que somos seguidores de grupos, que pueden ejercer presiones políticas y económicas.

La diplomacia científica permite hacerle frente a esto por medio de la creación de estrategias regionales. La diplomacia científica es crucial para el desarrollo sostenible tanto de cada país como de la región y hemos visto cómo ha ayudado a disminuir las tensiones entre países.

 

En el Instituto Conmemorativo Gorgas diriges el equipo de investigación en virología y biotecnología. En el contexto en el que estamos actualmente, ¿qué nuevos retos tienes y cómo los afrontas?
El mayor desafío ha sido enfrentar la gran cantidad de trabajo que, así como todo el personal de salud y de seguridad, hemos tenido, sobre todo bajo la presión de tiempo. He tenido la suerte de contar con un buen equipo que me ha permitido hacer frente a los desafíos que se nos han presentado. A nivel personal esto se combinó con el cambio de la disposición académica a modalidad virtual de mis hijos.

La parte de la respuesta al diagnóstico COVID-19 requirió la descentralización a nivel nacional, hubo un componente organizacional que implicó una parte administrativa pesada, sobre todo para garantizar que tuviéramos suficientes reactivos.

Estuvo también la parte motivacional, ya que este trabajo tuvo un impacto fuerte en todas nuestras familias. Como no sabíamos cuánto tiempo duraría la crisis, algunas colegas tuvieron que dejar a sus bebés con sus abuelos, y no los vieron por un periodo de dos o tres meses, lo cual se dificultaba aún más por la cuarentena y la carga pesada de trabajo.

Ahora estamos enfocadas en retomar aquellas cosas que dejamos pendientes a inicios de la pandemia, en clave de mi rol como investigadora y mentora. Como los laboratorios y mi tiempo estuvieron 100% dedicados a COVID-19, se detuvieron todos los proyectos que se estaban desarrollando. Me ha tocado hacer investigación de COVID-19 al a par con la respuesta de contingencia COVID-19.

 

Frecuentemente se perpetúa el estereotipo de que las niñas no son lo suficientemente inteligentes para desempeñarse en las STEM o que los niños tienen mayor afinidad para ello. Qué crees que se puede hacer para revertirlo?

Se debe empezar por impedir que el estereotipo se perpetúe en los cuadernos de educación. En toda la literatura escolar se debe representar ambos géneros en las imágenes que se refieran a matemáticas, ciencias y tecnología.

Al hablar de la historia científica, se deben abordar todos los descubrimientos que han sido posibles gracias a ambos géneros. También se debe enseñar el tema de la inequidad de género que ha persistido en estas disciplinas, sobre todo en el caso de las investigadoras cuyos logros fueron invisibilizados por muchísimo tiempo y en casos en los que sus obras fueron robadas por un hombre.

Hay que demostrarle a las niñas que somos la mitad de la población y que toda la historia de la humanidad se escribió tanto con mujeres como con hombres. Hay que apoyar al cuerpo docente a despojarse de los estereotipos de género tanto en los juegos, como colores y ejemplos que se utilizan.

 

¿Por qué consideras que es importante fortalecer el empoderamiento de las mujeres en la ciencia?

El empoderamiento de las mujeres en ciencia debe verse desde una óptica más holística.

Es clave reconocer el liderazgo de las mujeres en ciencia. Hay que procurar que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres para acceder a posiciones de liderazgo, obviando críticas específicas del género.

En Panamá, el número de investigadoras ha aumentando del 30% al 40%, sin embargo, esto disminuye en los niveles de distinción, en los que hay menos mujeres que hombres. En los casos de producción también hay menos mujeres.

A las científicas hay que darles la oportunidad de ocupar cargos de liderazgo. Debemos dejarlas producir con el impacto que buscan y apoyarlas en vez de frenarlas.

Una habilidad que hay que cultivar en las jóvenes dentro de la carrera es la capacidad de tener liderazgo científico. Esto implica tener herramientas para visibilizar el trabajo sin ser pretenciosa. La manera como una investigadora presenta sus resultados es en ocasiones menos asertiva que sus compañeros masculinos, con el mismo tipo de resultados e inclusive con resultados de menor calidad.

A nivel regional se debe empezar por reconocer el trabajo científico porque contamos con personal humano altamente calificado. El salario debería ser mejor en general, tanto para mujeres como para hombres. El género solo debería entrar en consideración para hablar de las inequidades y poder equiparar oportunidades.



Si quieres conocer más sobre las barreras que conducen a las brechas de género en STEM en la región, ponemos a tu disposición el estudio Las Mujeres en la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en América Latina y El Caribe. El documento presenta un análisis y recoge las políticas y los planes/programas nacionales diseñados para reducir las disparidades entre hombres y mujeres, dando visibilidad a iniciativas exitosas implementadas para atraer más niñas y mujeres jóvenes al campo de las STEM y analiza los desafíos pendientes en la perspectiva de una mayor representación de las mujeres en los empleos del futuro y en la Cuarta Revolución Industrial.