Pregúntale a una experta: la importancia de visibilizar los aportes de las mujeres a la construcción de paz y la cohesión social

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La realidad internacional evidencia que las crisis son cada vez más complejas, prolongadas y recurrentes a en todo el mundo. Estos contextos frágiles se caracterizan por acrecentar las desigualdades, generando, en muchos casos, pobreza, inseguridad alimentaria, escasez de fuentes de empleo, aumento de flujos migratorios y, entre otros efectos, una sobrecarga de cuidados que afecta de manera diferenciada y desproporcionada la vida de mujeres y niñas.  

Según datos del Panorama de Género publicado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, para 2022, el número de mujeres y niñas viviendo en contextos de conflictos ascendía a 614 millones, un 50% más del total registrado para en 2017. Esto se traduce en que las mujeres y niñas en estos contextos, ven cada vez más limitada su autonomía por las múltiples formas de violencia a las cuales se enfrentan, excluyéndolas sistemáticamente de ser parte de las oportunidades de contribuir al bienestar de sus sociedades.   

Aunque a simple vista el panorama resulte poco alentador, nos presenta la oportunidad de reflexionar sobre los cambios necesarios para superar la permanente espiral de crisis y violencia, que limita a la existencia de conflictos armados y alimenta las divisiones sociales, al tiempo que impide avanzar hacia el logro de sociedades inclusivas y pacíficas.  

Las mujeres juegan un rol fundamental para salir de este continuum de emergencias. Sin embargo, la participación de mujeres en procesos de paz y de toma de decisión es todavía un reto pendiente a nivel internacional y, en muchas ocasiones, los esfuerzos que realizan las mujeres y sus organizaciones son invisibilizados porque no cuentan con el apoyo suficiente para ser reconocidas como agentes de cambio en sus espacios de acción. Para hacer frente a estas formas de discriminación, ONU Mujeres, impulsa el reconocimiento y participación plena de las mujeres en procesos de paz formales e informales a nivel mundial. 

2023 marca un punto de inflexión en el avance hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pues se conmemora el medio término de la Agenda 2030. Este año la conmemoración del Día Internacional de la Paz (establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1981) nos hace un llamado a reconocer la responsabilidad individual y colectiva en la promoción de la paz.   

Este llamado nos invita a tomar acciones para la paz y redoblar esfuerzos por visibilizar y brindar apoyo a iniciativas de construcción de paz y fortalecimiento del tejido social lideradas por jóvenes, mujeres, personas LGBTIQ+ y múltiples actores. Una parte fundamental en el ejercicio de esa responsabilidad es reconocer los aportes de las mujeres y sus organizaciones para lograr una recuperación post-pandemia sostenible y promover cambios positivos en sus entornos y distintos contextos. 

Es el caso de iniciativas impulsadas por ONU Mujeres en alianza con el Equipo de Paz y Desarrollo del PNUD y la Oficina del Coordinador Residente de Naciones Unidas en Venezuela como las “Mesas Comunitarias de Mujeres Constructoras de Paz” de las Parroquias La Vega y 23 de enero (Caracas, Venezuela), que a través de la promoción agendas de acción comunitarias con enfoque de construcción de paz, han convocado a diversos sectores de sus localidades para accionar conjuntamente sobre reciclaje, prevención de enfermedades de transmisión sexual, recreación infantil, prevención de la violencia basada en género y otros temas urgentes para sus comunidades.  

Estas iniciativas locales lideradas por mujeres promueven la transformación de sus entornos a través del diálogo y la generación de alianzas que fortalecen el tejido social de sus comunidades, reforzando el sentido de pertenencia y favoreciendo a la consolidación de mecanismos de prevención de conflictos. Con el apoyo de ONU Mujeres, las lideresas locales de las “Mesas Comunitarias de Mujeres Constructoras de Paz” han participado de espacios de intercambio y sumados esfuerzos con sector privado e instituciones locales para, desde su experticia, identificar las barreras que limitan la participación significativa de las mujeres en la vida pública y abordar los nuevos retos y oportunidades que influyen en la construcción de paz a nivel local. 

Esta experiencia demuestra que visibilizar y vincular los aportes de las mujeres a la construcción de paz con sector privado, la institucionalidad, actores humanitarios, academia y otros actores, permite reconocer el liderazgo de las mujeres y generar soluciones inclusivas para abordar las causas estructurales de las crisis, al tiempo que facilitan la cohesión social con acciones focalizadas. Por ejemplo, en el empoderamiento económico, promoción de la educación, la corresponsabilidad de los cuidados, la reducción de riesgos de desastres y otros temas clave en la agenda de desarrollo.   

Dar el protagonismo que se merecen las iniciativas de cohesión social lideradas por mujeres permitirá superar la visión reduccionista de que las mujeres solo son víctimas o sujetos de protección ante las crisis. Adoptar una perspectiva más integral de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad7, y su aplicabilidad en contextos de crisis no convencionales, permitirá sentar bases más sólidas para avanzar en la igualdad de género en todos los ámbitos de las sociedades, un elemento indispensable para alcanzar el desarrollo sostenible.  

 

Andrea Daniela Sarabia

Andrea Daniela Sarabia es Consultora para la implementación de iniciativas de construcción de paz en el Equipo de Paz, Seguridad y Acción Humanitaria de la Oficina Regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe. Se encuentra basada en Venezuela y cuenta con amplia experiencia en implementación de iniciativas para potenciar el liderazgo de mujeres y jóvenes en la promoción de la cohesión social y construcción de paz. Antes de unirse a ONU Mujeres, formó parte del Equipo de Paz y Desarrollo de la Oficina del Coordinador Residente de Naciones Unidas en Venezuela. Es licenciada en Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Cooperación Internacional - Gestión y Dirección de Proyectos, de la Universidad Internacional de la Rioja.