Terremoto en Myanmar 2025: qué significa para las mujeres y las niñas

El 28 de marzo de 2025, Myanmar fue sacudido por dos potentes terremotos: uno de magnitud 7.7 cerca de Mandalay y Sagaing, seguido por otro de magnitud 6.4 más al sur. Con más de 2.800 personas fallecidas, 4.600 heridas y millones desplazadas, la crisis humanitaria se agrava. Las mujeres y las niñas, ya vulnerables debido al conflicto en curso y la inestabilidad económica, enfrentan mayores riesgos y desafíos específicos en las secuelas del desastre. 

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On 31 March 2025, two women are seen riding a motorcycle, passing by a collapsed building in Sagaing, Myanmar, following the 7.7-magnitude earthquake that struck Mandalay on 28 March. Photo: UNICEF/UNI771892/Htet
El 31 de marzo de 2025, dos mujeres son vistas conduciendo una motocicleta junto a un edificio colapsado en Sagaing, Myanmar, tras el terremoto de magnitud 7.7 que sacudió Mandalay el 28 de marzo. Foto: UNICEF/UNI771892/Htet 

Liderado por ONU Mujeres y UNFPA, el Grupo de Trabajo de Género en la Acción Humanitaria ha trabajado junto a socios locales en Myanmar, incluidas organizaciones lideradas por mujeres, para documentar las consecuencias del desastre desde una perspectiva de género. Lee la actualización completa aquí. 

ONU Mujeres está colaborando con organizaciones locales de mujeres para evaluar sus necesidades, asegurar que sus voces sean escuchadas y pronto comenzará a trabajar con ellas en la distribución de ayuda urgente. 

¿Cuáles fueron las zonas más afectadas por el terremoto? 

El terremoto de magnitud 7.7 se registró cerca de Mandalay y Sagaing, causando graves daños en el centro de Myanmar y afectando también a países vecinos, como Tailandia. Minutos después, un segundo sismo de magnitud 6.4 sacudió la zona más al sur. Ambos terremotos impactaron severamente varias ciudades importantes del país. Las áreas afectadas incluyen Mandalay, Sagaing, Nay Pyi Taw, Bago, Magway y partes del Estado de Shan. 

Antes del terremoto, ya había 3.5 millones de personas desplazadas internamente en Myanmar debido a la inestabilidad política y económica, y 1.6 millones de ellas vivían en las zonas más afectadas por el sismo. 

Children and families take shelter in makeshift outdoor spaces in Mandalay, Myanmar, following the devastating 7.7 magnitude earthquake that struck on 28 March 2025. With many buildings and critical infrastructures destroyed, many residents fear returning to damaged buildings due to ongoing aftershocks. Photo: UNICEF/UNI771831/Maung Nyan
Niñas, niños y familias se resguardan en espacios improvisados al aire libre en Mandalay, Myanmar, tras el devastador terremoto de magnitud 7.7 ocurrido el 28 de marzo de 2025. Con muchos edificios e infraestructuras críticas destruidas, gran parte de la población teme regresar a las construcciones dañadas debido a las réplicas. 
Foto: UNICEF/UNI771831/Maung Nyan

¿Cómo ha afectado el terremoto a las mujeres y niñas en Myanmar? 

 Con miles de personas reportadas como fallecidas o heridas, y con daños graves en infraestructura crítica —como centros de salud, aeropuertos, carreteras, puentes, sistemas de electricidad y agua—, este nuevo desastre ha intensificado los desafíos que enfrentan las mujeres y niñas en Myanmar. 

Incluso antes del terremoto, más de un tercio de la población de Myanmar —incluidas 10,4 millones de mujeres y niñas— ya necesitaba ayuda humanitaria urgente. 

Resumen de lo que reportan las mujeres y niñas tras el terremoto en Myanmar. 

1. Mayor riesgo de violencia basada en género 

 Con hogares e infraestructura destruidos, las mujeres y niñas se encuentran en refugios improvisados y sobrepoblados, donde carecen de privacidad y seguridad. En muchos casos, están al aire libre en tiendas o separadas solo por mantas o sábanas, con poca iluminación. Sin acceso a servicios de atención ante violencia de género, las sobrevivientes no pueden recibir la ayuda que necesitan. 

2. Separación familiar y niñez en riesgo 

 Las y los menores separados de sus familias y cuidadores, que viven en refugios abarrotados, enfrentan mayores riesgos de violencia, trata y migración insegura. Las niñas, en particular, corren un riesgo mayor de sufrir violencia sexual o ser forzadas a uniones tempranas. 

3. Interrupción de servicios de salud pone en riesgo la salud reproductiva 

Muchos hospitales y centros de salud han sido dañados o destruidos, y los que permanecen operativos están saturados. Debido al mal estado de las vías y la escasez de combustible, a muchas mujeres se les dificulta acceder a servicios básicos. Esto reduce las posibilidades de atención para sobrevivientes de violencia, partos seguros y cuidado materno. 

4. Falta de agua potable, saneamiento e higiene 

Mujeres y niñas reportan baños y espacios para el aseo insuficientes e inseguros, lo que dificulta mantener una buena higiene, especialmente durante la menstruación, el embarazo y el posparto. En un campamento temporal, el Grupo de Trabajo de Género en la Acción Humanitaria observó que solo había 14 baños para 1.200 personas. Además, hay riesgo de enfermedades por fuentes de agua contaminadas, ya que las bombas eléctricas no están funcionando. 

5. Mayor riesgo de hambre y desnutrición 

La comida escasea y hay muy pocos mercados funcionando. Se espera un aumento en los precios, y dado que las mujeres y niñas suelen ser responsables de alimentar y cuidar a sus familias corren el riesgo de recibir menos alimentos y de menor calidad nutricional. Los hogares encabezados por mujeres tienen más dificultades para acceder a ayuda de emergencia y asistencia financiera, y necesitan fuentes de ingreso para hacer frente al desastre. 

6. Impacto en la salud mental 

Casi todas las personas afectadas por una crisis humanitaria experimentan angustia psicológica. Una de cada cinco desarrollará problemas de salud mental a largo plazo, pero solo el 2 % recibe la atención que necesita. El impacto del terremoto en la salud mental de las mujeres y adolescentes en Myanmar es profundo: deben enfrentar la pérdida de sus hogares y seres queridos, al tiempo que luchan por sobrevivir y cuidar a quienes quedan. Este nuevo trauma se suma al estrés causado por el prolongado conflicto y la inestabilidad económica en el país. 

Cinco acciones urgentes para apoyar a las mujeres y niñas en Myanmar ahora 

Las mujeres y niñas representan la mitad de la población afectada y deben ser parte integral de la respuesta humanitaria. Conoce cómo ONU Mujeres está priorizando su seguridad, dignidad y liderazgo: 

  1. Evaluaciones con enfoque de género
    Cuando ocurre un desastre, los gobiernos, agencias de la ONU y socios locales evalúan las necesidades de la población afectada. ONU Mujeres trabaja con aliados en terreno para asegurar que las mujeres de las comunidades impactadas participen desde el inicio en estas evaluaciones y que sus necesidades específicas sean escuchadas y atendidas. 
  2. Refugios seguros y servicios ante violencia de género
    ONU Mujeres aboga junto con socios para garantizar el acceso de mujeres y niñas a refugios seguros, con espacios separados por género, iluminación, seguridad, kits de higiene menstrual y servicios para sobrevivientes de violencia basada en género. 
  3. Restaurar el acceso a la salud, incluida la salud reproductiva y mental
    Es urgente priorizar servicios de salud sexual y reproductiva que salvan vidas, incluida la atención materna, mediante unidades móviles de salud. 
  4. Seguridad alimentaria y asistencia financiera
    Las mujeres necesitan asistencia económica de emergencia y programas de recuperación diseñados para ellas —especialmente quienes están al frente de sus hogares, cuidan de otras personas o viven con discapacidad. También requieren ayuda alimentaria y opciones nutricionales adecuadas para embarazadas y mujeres en lactancia. 
  5. Apoyo a organizaciones locales lideradas por mujeres
    Las organizaciones de mujeres con presencia y arraigo comunitario juegan un rol esencial como primeras en responder. Necesitan financiamiento directo y flexible con urgencia. 


DONA: Las mujeres y niñas en Myanmar necesitan tu ayuda ahora 
Tu apoyo puede ayudar a brindar asistencia vital a quienes están en mayor riesgo.